Pesadillas frecuentes en la infancia pueden indicar un mayor riesgo de rasgos psicóticos

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Noticia

  • Fuente:

    Sleep

  • Referencia:

    volumen37, número 3, página(s) 475-482

  • Fecha:

    Marzo 2014

Los niños que sufren de pesadillas frecuentes o episodios de terrores nocturnos pueden estar en mayor riesgo de experiencias psicóticas en la adolescencia, según revela una nueva investigación de la Universidad de Warwick, en Reino Unido, y que se publica en la revista ‘Sleep’.

El estudio muestra que los niños que tienen pesadillas frecuentes antes de los 12 años poseen tres veces y media más de probabilidades de sufrir de experiencias psicóticas en la adolescencia temprana. Del mismo modo, los que experimentan terrores nocturnos duplican el riesgo de este tipo de problemas, incluyendo alucinaciones, pensamientos interrumpidos o delirios.

Los niños más pequeños, de entre 2 y 9 años de edad, que sufren pesadillas persistentes registran hasta una vez y media más de riesgo de desarrollar experiencias psicóticas. Las pesadillas se consideran un lugar común en los niños pequeños reduciéndose su incidencia a medida que crecen, se producen en la segunda mitad del sueño durante el sueño REM (movimiento ocular rápido) y suelen hacer que la persona se despierte con  sensación de temor, preocupación y posibles palpitaciones.

Los terrores nocturnos, un trastorno del sueño, se diferencian de las pesadillas y se producen durante ciclos del sueño profundo (no REM) en la primera mitad de la noche. Un terror nocturno es a menudo representado por un fuerte grito y el individuo sentado en posición vertical en un estado de pánico, aunque desconocedor de cualquier acción involuntaria. Los niños se despiertan por la mañana sin ser conscientes de su actividad durante la noche.

La cohorte del estudio fue evaluada seis veces entre las edades de 2 y 9 años. La probabilidad de sufrir experiencias psicóticas en la adolescencia aumenta con la incidencia de las pesadillas. Aquellos que sólo sufrieron un periodo de pesadillas recurrentes tuvieron un aumento del 16 por ciento del riesgo, mientras que los que reportaron tres o más periodos sostenidos de pesadillas lo largo del estudio registraron un incremento del riesgo del 56 por ciento.

Por el contrario, los problemas para conciliar el sueño o la vigilia la noche (insomnio) no tenían ninguna relación con las experiencias psicóticas más tarde. A la edad de 12 años, alrededor de uno de cada cuatro (24,4 por ciento) de los niños en el estudio reportaron haber sufrido pesadillas en los seis meses anteriores, con menos de uno de cada diez (9,3 por ciento) que experimentaron episodios de terrores nocturnos durante el mismo tiempo.

“El mejor consejo es tratar de mantener un estilo de vida que promueva una higiene saludable del sueño para el niño, mediante la creación de un entorno que permita la mejor calidad posible del sueño. La dieta es una parte clave, como evitar bebidas azucaradas antes de dormir, además de quitar del dormitorio cualquier estímulo que afecte, como la televisión o los videojuegos”, recomienda Helen Fisher, del ‘King College London’, en Reino Unido.

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