REVISTA ELECTRÓNICA DE PSIQUIATRÍA
Vol. 1, No. 2, Junio 1997
ISSN 1137-3148

Psiquiatría y cerebro.
D. Barcia
Catedrático de Psiquiatría. Universidad de Murcia.
Jefe de Servicio de la Unidad Docente de Psiquiatría.
E-mail: Barcia@hgum.sms.carm.es

EDITORIAL


Una de las características de la psiquiatría actual es la de tratar de encontrar en el Cerebro las bases para entender los aspectos clínicos y etiopatogénicos del enfermar mental. La vieja aspiración de Griessinger y su Escuela parece que empieza a ser una realidad.

Lo anterior no quiere decir que no interesen hoy otras orientaciones y algunas como la Epidemiología, que está en el centro de la Psiquiatría social, se desarrolla cada vez más y empieza a constituirse en un cuerpo de doctrina esencial para comprender muchos de los aspectos relacionados con los trastornos psíquicos, entre ellos aspectos etiopatogenéticos.

Pero es indudable que el espléndido desarrollo de la Psiquiatría de orientación biológica, en la que el análisis de la patología cerebral es esencial, se está constituyendo en el saber fundamental y el paradigma básico de la Psiquiatría de hoy. Que esto sea así se debe a concurrencia de una serie de circunstancias que han llevado a lo que hoy se conoce como Neurociencias.

Uno de los temas importantes del conjunto de las Neurociencias lo representa los estudios Neuropsicológicos. En un interesante articulo de R. S. Keefe (1995) este destacado autor analiza en profundidad un amplio número de artículos relativos a la neuropsicología aparecidos en revistas de impacto y señala que estos estudios representan una de las aportaciones que están contribuyendo más eficazmente al desarrollo de los conocimientos respecto a las consecuencias de las alteraciones estructurales y funcionales del cerebro en los enfermos mentales. Aunque hay exageraciones unas veces y otras poca atención, lo cierto es que los modelos sobre las disfunciones cerebrales regionales en las enfermedades psiquiátricas se enriquecen con los test neuropsicológicos los cuales proveen a los investigadores de los trastornos psiquiátricos de instrumentos para poder comprender la relación entre daños psicológicos, especialmente cognitivos con los síntomas clínicos y además sirven para identificar predicciones sobre el curso de la enfermedad y pueden favorecer el establecimiento de diferencias de diferentes cuadros o tipos dentro de una misma enfermedad psiquiátrica. Los test neuropsicológicos pueden ayudar además al desarrollo de estrategias terapéuticas.

Lo anterior lleva por lo menos a tres conclusiones. La primera se refiere a la necesidad de entrenar a los nuevos psiquiatras a adquirir las competencias necesarias en Neuropsicología, así como también en otras cuestiones relativas a las neurociencias, como neurorradiología, conocimientos relativos a la Psico-neuroinmunología, genética, etc.

La segunda cuestión se refiere a la Necesidad de intentar a que la Psiquiatría se aproxime, en algunos aspectos, a la Neurología. No se trata, claro está, de reproducir la antigua situación de los Nervenärzte, médicos de los nervios, alemanes. Pero sí que la aproximación se realice en el marco de las Neurociencias, ya que tanto Psiquiatras como neurólogos intentan formarse en esta dirección. En este sentido Yudofski y Hales (1992) que también destacan el auge actual de la Neuropsiquiatría, creen que aun contando con reticencias y la incomprensión de muchos, esta ciencia, la neuropsiquiatría, debe convertirse en una "subespecialidad de la Psiquiatría y de la Neurología", por lo tanto, como decíamos, una subespecialidad compartida por ambas ciencias.

El tercer aspecto señalado se refiere a la "necesidad" de que la Psiquiatría recupere de nuevo su protagonismo en relación con ciertas enfermedades que tradicionalmente pertenecieron a su acervo clínico. Nos referimos, por ejemplo, a las Demencias y a la Epilepsia. Ambas condiciones patológicas pertenecen a la Psiquiatría en la medida que quienes padecen de estas enfermedades frecuentemente sufren trastornos mentales, un hecho que es central muchas veces en su cuadro clínico.

Esto último obliga a una nueva reflexión. Lo que acabamos de afirmar ¿quiere decir que deban identificarse la psiquiatría y la neurología, aunque sólo lo sea para algunas cuestiones básicas o respecto a algunas enfermedades? En modo alguno. Lo que quiere decirse es que la clásica distinción entre la neurología como ciencia basada en el estudio de la Patología cerebral -es decir en cuadros "orgánicos "del cerebro- y la Psiquiatría, ciencia del "alma" o de la "Psiquie", orientada hacia una patología funcional es obsoleta y falsa. La Psiquiatría, lo venimos diciendo, es también ciencia del cerebro, pero el estatuto epistemológico es distinto del de la Neurología, porque la Psiquiatría aborda y, en ello esta su carácter esencial, la perturbación que afecta al núcleo de la personalidad: Es decir, la libertad, la interioridad, la conciencia, la capacidad de razonar y de estar en contacto con la realidad, el sentirse psíquicamente inhibido, infeliz y triste, la incapacidad de poder controlar los propios deseos e impulsos, etc. Conocer estas perturbaciones es la tarea de la Psiquiatría aunque hoy intente encontrar en el funcionamiento del Cerebro y su patología la causa fundamental del enfermar psiquiátrico.


Referencia a este artículo según el estilo Vancouver:

Barcia D. Psiquiatría y cerebro [editorial]. Psiquiatría.COM [revista electrónica] 1997 Junio [citado 1 Jul 1997];1(2):[4 screens]. Disponible en: URL: http://www.psiquiatria.com/psiquiatria/vol1num2/artic_1.htm
NOTA: la fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este artículo.


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