Psicologia.COM
REVISTA ELECTRÓNICA DE PSICOLOGÍA
Vol. 2, No. 1, Enero 1998
ISSN 1137-8492

Incremento de peso al dejar de fumar.
E. Becoña, F. L. Vázquez
Universidad de Santiago de Compostela (España)

Correspondencia:
Departamento de Psicología Clínica y Psicobiología.
Facultad de Psicología. Universidad de Santiago de Compostela.
Campus Universitario Sur. - 15706 Santiago de Compostela, La Coruña (España)
E-mail: pcelisar@usc.es

ORIGINALES
[Resumen] [Abstract]

Introducción
Método
Resultados
Discusión

Introducción

Numerosos estudios han demostrado de modo concluyente, que una proporción importante de sujetos que dejan de fumar, ganan peso. La consecuencia de dejar de fumar más común, aparte del deseo de fumar, puede ser un incremento de la sensación de hambre y del peso (Gritz, Carr, y Marcus, 1991). De hecho, se estima que casi el 80% de los fumadores que abandonan los cigarrillos ganan peso (USDHHS, 1990).

La media de peso ganado después de dejar de fumar es de aproximadamente 3 kg., dependiendo de la longitud del seguimiento (Klesges, Meyers, Klesges, y LaVasque, 1989), que es similar a la media de diferencia de peso que se encuentra entre fumadores y no fumadores. Esto claramente sugiere que al dejar de fumar los sujetos incrementan su peso hasta alcanzar el nivel que habrían tenido si nunca hubieran fumado (Williamson, et al., 1991). De modo similar, cuando se deja de fumar parece que el peso aumenta en el mismo grado que disminuye cuando se comienza a fumar, si lo comparamos con el peso de los que no cambian su estatus de fumador (Noppa y Bengtsson, 1980). El incremento de peso parece ser más rápido en las primeras semanas o meses después de dejar de fumar, estabilizándose el mismo alrededor de los 6 meses (Hall, Ginsberg y Jones, 1986).

Así mismo, volver a fumar, una vez que se había dejado, conlleva recuperar el nivel de peso que se tenía antes de lograr la abstinencia (Stamford, Matter, Fell y Panek, 1986). No obstante, hay un pequeño grupo de fumadores que experimentan un incremento en el peso acusado cuando dejan de fumar. Por ejemplo, Williamson et al. (1991) encontraron en su estudio que el 9.8% de los hombres y el 13.4% de las mujeres que habían dejado de fumar ganaron más de 13 kg.

A pesar de una aparentemente nítida influencia de fumar en el peso, hay una variabilidad individual (ej., sexo, edad, consumo de cigarrillos) sustancial en la magnitud de la ganancia de peso (ver Klesges et al., 1989; Perkins, 1993; USDHHS, 1988, 1989).

Este estudio tiene como objetivo conocer la relación entre dejar de fumar y la ganancia de peso que experimentan los sujetos a largo plazo.


Método


Muestra

La muestra que utilizamos en este estudio estuvo formada por 158 sujetos localizados, de los 175 fumadores que originariamente participaron en el el Programa Para Dejar de Fumar (Becoña, 1993) de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela, que fueron localizados tres años más tarde de participar en el mismo. No se localizaron a los 36 meses de seguimiento a 17 sujetos de la muestra original.

La muestra incluyó 71 hombres (44.9%) y 87 mujeres (55.1%). El promedio de edad de la misma fue de 32.21 años (D.T. = 9.35), con un rango de edad de 19 a 64 años. El promedio del número de cigarrillos por día antes del tratamiento fue del 27.08 (D.T. = 9.90), oscilando entre 10 y 55 cigarrillos el consumo diario. El consumo medio pretratamiento de ingestión de nicotina fue de 1.05 mg (D.T. = 0.13), con un rango de 0.7 a 1.4 mg.


Procedimiento

Antes de comenzar el tratamiento, los participantes completaron un formulario en el que contenían información demográfica (ej., sexo, edad), medidas de la conducta de fumar (consumo de cigarrillos por día, monóxido de carbono en aire espirado) e información sobre el peso. Los sujetos fueron asignados al azar a los distintos grupos de tratamiento. Posteriormente, los sujetos participaron en un programa conductual multicomponente que se aplicó durante seis sesiones distribuidas a razón de una por semana y aproximadamente de una hora de duración. El programa conductual multicomponente incluyó contrato motivacional de tratamiento (un contrato firmado acerca de sus derechos y deberes y un depósito monetario), autorregistros y representación gráfica del consumo de cigarrillos, información sobre el tabaco, reducción gradual de ingestión de nicotina y alquitrán (reducción del contenido de nicotina durante un período de 3 semanas, cambiando las marcas, en función del 30%, 60% y 90% del nivel original; después de este proceso se sugiere la abstinencia o, si es necesario, una reducción paulatina de los cigarrillos), estrategias para evitar el síndrome de abstinencia, control de estímulos, feedback fisiológico (el conocimiento de la cantidad de monóxido de carbono en el aire espirado del sujeto) y estrategias para prevenir la recaída.

La abstinencia fue corroborada con medidas bioquímicas. La cantidad de monóxido de carbono en aire espirado se midió con el MicroSmokerlyser EC 50 expired carbon monoxide indicator (Belfondt Instruments, Sittingbourne, Kent, UK), estableciendo el punto de corte (fumar/no fumar) en 9 partículas por millón. Cuando no fue posible obtener esta medida, la abstinencia se corroboró a través de personas relevantes (personas que mantiene una relación personal con el fumador), especialmente en los seguimientos.

A los 36 meses después del final del tratamiento se contactó con los sujetos por teléfono. El peso fue evaluado a través de la información proporcionada por el Cuestionario de evaluación de seguimiento (Becoña, 1994).


Definición de recaída

Consideramos que los sujetos habían recaído cuando tenían un patrón regular de fumar, considerando como criterio el fumar 7 o más días consecutivos. Los participantes que experimentaron caídas aisladas (ej., fumar en alguna ocasión) no se consideraron como fumadores. Los sujetos que no informaron fumar diariamente, pero habían fumado en 7 o más ocasiones (ej., fumar consecutivamente 7 o más fines de semana) se consideraron fumadores. El día de la recaída se definió como el día después de dejar de fumar que el sujeto comenzó el patrón regular de consumo.


Resultados

Al final de la intervención, la tasa de abstinencia fue del 69.0% (n = 109). A los 6, 12 y 36 meses las tasas de abstinencia fueron de 37.39% (n = 59), 34.8% (n = 55) y 26.6% (n = 42), respectivamente.

A los 158 sujetos que participaron en el programa se les evaluó el peso antes del tratamiento ("peso antes") y en el seguimiento realizado a los 36 meses ("peso después"). Presentaron un promedio de peso pretratamiento de 65.32 kg. (D.T. = 12.62), con un rango entre 40 y 100 kg. A los 36 meses de seguimiento, el peso medio fue de 66.20 Kg. (D.T. = 13.27), oscilando entre 38 y 106 kg. Se observó un incremento en el peso de 0.88 kg. a los 36 meses respecto al pretratamiento en el total de los sujetos (t (1, 157) = 2.41, p < 0.05). Sin embargo, al diferenciar a los fumadores de los no fumadores a los 36 meses solo apareció un significativo aumento de peso para el grupo de no fumadores, pasando de 63.94 kg. antes del tratamiento a 65.94 Kg. a los tres años (t (1, 41) = 2.73, p < 0.01).


La relación del peso con los sujetos que están abstinentes a los 36 meses (n = 42)

En la Tabla 1 se muestra un análisis más detallado de la variable peso, como resultado de la agrupación de la misma en 5 categorías. Como allí puede verse destaca inicialmente que más de la mitad de los sujetos mantuvieron su peso pretratamiento (n = 24). Ocho sujetos experimentaron un moderado aumento de peso, que osciló entre 0.1 y 5 Kg. Sólo 8 sujetos, lo que representa el 19.0% de la muestra, incrementaron su peso más de 5 kg. De éstos sólo tres no fumadores (7.2%) ganaron 10 o más Kg, lo que supuso para ellos un un problema grave y perturbador.


Tabla 1. Incremento de peso desde antes del tratamiento al seguimiento de los 3 años en el grupo de no fumadores a los 36 meses (n = 42)
Incremento (Kg.) n % Media (Kg.)
< 0 Kg. 2 4.8 - 9.0
0 Kg. 24 57.1 0.0
0.1-2 Kg. 3 7.1 2.0
2.1-5 Kg. 5 11.9 3.6
> 5 kG. 8 19.0 9.8


Tabla 2. Incremento de peso tomando como referencia el 100% del peso inicial pretratamiento para el grupo de no fumadores a los 36 meses (n = 42)
Incremento (%) n % Media (%)
< 100 2 4.8 87.0
= 100 24 57.1 100.00
100.1-105 3 7.1 103.36
> 105 13 31.0 111.20


Tabla 3. Incremento de peso desde antes del tratamiento al seguimiento de 3 años para el grupo de fumadores a los 36 meses (n = 116)
Incremento (Kg.) n % Media (Kg.)
< 0 Kg. 10 8.6 - 06.4
0 Kg. 72 62.1 0.0
0.1-2 Kg. 10 8.6 1.6
2.1-5 Kg. 16 13.8 4.1
> 5 kG. 8 6.9 7.9


Tabla 4. Incremento de peso tomando como referencia el 100% del peso inicial pretratamiento para el grupo de fumadores a los 36 meses (n = 116)
Incremento (%) n % Media (%)
< 100 10 8.6 87.0
= 100 72 62.1 100.00
100.1-105 12 10.3 102.89
> 105 22 19.0 108.52

No obstante, hay un dato alentador para aquellos sujetos que experimentan un incremento en el peso acusado cuando dejan de fumar. Los dos sujetos (4.8%) que perdieron peso, lo hicieron en una cantidad relativamente importante de Kg, pues disminuyeron su peso en 8 y 10 Kg, respectivamente.

Otro análisis que procedimos a hacer para desglosar la ganancia de peso fue descomponiéndolo en porcentajes, partiendo del supuesto de que el peso pretratamiento representa el 100% del peso total del sujeto. Para ello, también establecimos cinco categorías: menos del 100% de incremento (perdieron peso), el 100% (mantuvieron el peso), entre el 101% y el 105% (ganaron entre 1% y un 5% de peso) y más del 105% (ganaron más del 5%) (ver Tabla 2).

Como podemos observar en dicha tabla el 57.1% mantuvieron su peso inicial a los 36 meses de seguimiento. El 3% incrementó ligeramente su peso inicial entre un 1% y un 5%. Y, sólamente el 13% presentó un porcentaje de sobrepeso mayor del 5%. Es más, ninguno de los no fumadores que aumentó de peso llego a sobrepasar el 20% de su peso inicial. Por contra, el 4.2% llegó a perder peso, aunque lo hicieron de modo acusado (10 y 20 Kg).


Relación del peso con los que siguen fumando a los 36 meses (n = 116)

En la Tabla 3 presentamos un análisis más pormenorizado del peso en aquellos sujetos que estaban fumando a los 36 meses después de finalizar el tratamiento para dejar de fumar. Para ello, al igual que en el grupo de los abstinentes, procedimos a realizar las mismas cinco agrupaciones de la variable peso. En este caso, también hemos encontrado que la mayor parte de los fumadores mantuvieron el mismo peso en el seguimiento a los 36 meses que en el pretratamiento (n = 72). Veintiséis sujetos experimentaron un ligero aumento de peso en un rango que va de 0.1 a 5 Kg.

Así mismo, también hemos hallado varios fumadores que han ganado más de 5 Kg, en concreto, 8 sujetos, lo que equivalente al 6.9% de la muestra que consumían cigarrillos a los 36 meses postratamiento. De éstos sólo dos (2.6%) ganaron 10 o más Kg. Por contra, únicamente 10 sujetos consiguieron rebajar su peso inicial. Cinco de ellos perdieron entre 2 y 9 Kg., y los dos restantes, disminuyeron 10 y 20 Kg., respectivamente.

Para este grupo, también procedimos a un segundo análisis del peso por porcentajes, considerando que el peso pretratamiento del sujeto equivale al 100% de su peso. Para ello, utilizamos las mismas categorías que en el grupo de los abstinentes a los 36 meses postratamiento: menos del 100% de incremento (perdieron peso), el 100% (mantuvieron el peso), entre el 101% y el 105% (ganaron entre 1% y un 5% de peso) y más del 105% (ganaron más del 5%) (ver Tabla 4).

Como podemos observar en dicha tabla el 62.1% tenían el mismo peso que antes del tratamiento. El 10.3% incrementó ligeramente su peso inicial entre un 1% y un 5%. El 19% presentó un porcentaje de sobrepeso mayor del 5%. Es más, uno de los fumadores que aumentó de peso presentaba un sobrepeso del 20% de su peso inicial. En cuanto a la reducción de peso, sólo un 8.6% presentaba un peso inferior al del pretratamiento.


Discusión

Tanto a nivel de nuestra práctica clínica como en la literatura hemos podido observar la importancia de estudiar la relación entre dejar de fumar y la ganancia de peso que se produce, en algunos casos, al dejar de fumar. Con el objetivo de analizar esta relación realizamos este estudio. En él hemos observado varias cuestiones de interés, que exponemos a continuación.

El grupo de abstinentes (n = 42) incrementó su peso en 2 Kg. a los 36 meses de seguimiento, diferencia que fue estadísticamente significativa. El promedio de peso que ganaron los sujetos abstinentes de nuestro estudio es ligeramente inferior a la obtenida en otras investigaciones (ej., Flegal, Troiano, Pamuk, Kuczmarski, y Campbell, 1995; Pirie, et al., 1992). Es más, ninguno de los no fumadores que aumentó de peso llego a sobrepasar el 20% de su peso inicial. Este dato es muy importante porque hay que tener en cuenta que los fumadores suelen pesar un promedio de 2 a 3 Kg. menos cuando fuman, es decir, su peso es incluso más bajo que el que les correspondería (peso estándar). Ello significa que realmente de los sujetos que aumentaron más de un 5% su peso, realmente ninguno de ellos llegó a categorías de incremento de peso significativo para su salud. Esto sugiere que tal incremento no implica un riesgo serio para la salud del sujeto, en cuanto que le pueda acarrear algún problema de tipo físico, a parte del meramente psicológico (Pi-Sunyer, 1991).

Por tanto, la cuestión clave es el aspecto psicológico. Hay que tener en cuenta que el aumento de peso que se observa al dejar de fumar puede ser para algunos un problema grave y perturbardor, que puede promover la recaída en los ex-fumadores. Además, este pequeño incremento de peso que pueden observar los fumadores en alguna persona que haya abandonado los cigarrillos puede generar una expectativa de ganar peso si se deja de fumar y, por tanto, puede inhibir el intentar abandonar los cigarrillos (Klesges et al., 1989), cuando hemos visto en esta investigación que la mayoría de las personas que han dejado de fumar se mantienen en su peso normal. Es más, incluso hemos visto que un pequeño porcentaje de individuos puede llegar a perder una cantidad relativamente importante de peso.

En otros estudios se han encontrado, entre los fumadores adultos, que aducir fumar para controlar el peso se asocia con una falta de intención para dejarlo (Weekley, Klesges, y Relyea, 1992). La mayoría de las mujeres fumadoras y una cuarta parte de los hombre fumadores indican sentirse preocupados por la ganancia de peso que pueden experimentar cuando intenten dejarlo (Pirie, Murray, y Luepker, 1991). Teniendo en cuenta los resultado encontrados en este estudio, existen argumentos suficientes para rebatir esa preocupación que lleva a que un porcentaje significativo de fumadores no tengan intención de dejar de fumar.

En el grupo de las personas que estaban fumando a los 36 meses de seguimiento, señalar también que un número importante de fumadores ha informado de modo retrospectivo como causa de recaída la ganancia de peso y el incremento de apetito en las primeras semanas o incluso meses después de dejarlo, al igual que se ha encontrado en otros estudios (Klesges, y Klesges, 1988).

En el grupo de fumadores (n = 116), esto es, aquellos que no habían dejado de fumar en ningún momento o que, tras un período de abstinencia habían recaído, a los 36 meses de seguimiento no se observan diferencias estadísiticamente significativas en el peso antes/después. Tan sólo habían ganado 0.46 Kg. entre el pretratamiento y el seguimiento a los 3 años. Esto equivale a una ganancia de peso 4 veces menor que el grupo de abstinentes, el cual experimentó un aumento de peso de 2 kg. Esta diferencia es bastante clara, y apoya la hipótesis de que los fumadores se benefician de fumar en su control de peso corporal, al igual, que aparece reflejado en otros trabajos. Por ejemplo, en el estudio de Powell, y McCann (1981), en el que incluyeron a 51 sujetos, encontraron una diferencia de 4.69 kg. entre los fumadores y los no fumadores.

Por último, es importante hacer una breve referencia a cuestiones de índole metodológica. Debido a que el peso se evaluó mediante autoinformes careciendo de medidas más precisas, nuestras inferencias pueden estar potencialmente sesgadas. Sin embargo, se encuentra que la correlación obtenida entre la evaluación directa del peso con los autoinformes de peso por parte de los sujetos es superior a 0.90 (Allison, Heshka, Neale, Lykken, y Heymsfield, 1994). También, en nuestro estudio contamos con una muestra bastante amplia para el grupo genérico de abstinentes y fumadores.

Como punto final, en este estudio hemos obtenido resultados similares a los realizados en otros países. Aun así se han abierto algunos interrogantes para algunos datos de nuestro trabajo, lo que hace necesario replicar este primer estudio con los fumadores de nuestro medio con muestras más amplias.



        Referencias
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Referencia a este artículo según el estilo de la APA:

Becoña, E., y Vázquez, F. L. (1998). Incremento de peso al dejar de fumar. Psicologia.COM [Online], 2 (1), 30 párrafos. Disponible en: http://www.psiquiatria.com/psicologia/vol2num1/art_5.htm [1 Febrero 1998]
NOTA: la fecha indicada entre corchetes será la del día que se haya visualizado este artículo.


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