De la media de 1.300 homicidios que se registran cada año en España sólo un 1 por ciento, entre 12 y 15 casos, son cometidos por personas con esquizofrenia, la mitad de ellos pacientes "graves" que no siguen ningún tratamiento y que toman drogas como "tratamiento inconsciente" a su enfermedad ante la ausencia de fármacos, explicó el psiquiatra José Cabrera, para quien la solución es "reactivar la psiquiatría comunitaria y no en abrir más psiquiátricos".
Para el doctor Cabrera, la "espectacularidad" que los medios de comunicación confieren a los asesinatos cometidos por personas que sufren trastornos mentales hace que se "vincule la violencia con la enfermedad mental" y contribuya así "a fomentar el estigma" que pesa sobre estos pacientes, desde que en el siglo XV se creara en Valencia el primer psiquiátrico, no para proteger a la sociedad de estas personas, sino para protegerlos a ellos de los ataques".
"Las llamadas personas normales -apunta el experto- son más peligrosas que los pacientes que sufren una enfermedad mental ya que, por poner un ejemplo y según datos de la Policía, de los entre 1.200 y 1.500 homicidios que se comenten en España cada año, sólo entre el 1,2 y el 1,3 por ciento los autores tenían una enfermedad mental".
A su juicio, es "raro" que personas que suelen sufrir enfermedades mentales cometan algún delito y que, con frecuencia, las personas con problemas psiquiátricos, como la esquizofrenia, que atacan a otras están sin tratamiento, tomando drogas que de forma inconsciente "sustituyen" a los fármacos y carentes de un seguimiento especializado que pueda detectar la crisis y frenarla a tiempo.
Para el doctor Cabrera, la solución pasa por que las autoridades sanitarias "revitalicen" la psiquiatría comunitaria, que surgió en nuestro país en los años 80 y que ahora está "congelada" y se ha convertido "en el lugar donde se van a buscar las recetas". "La salida no está en abrir más psiquiátricos. Si el 88% de las personas con un trastorno mental no fueran atendidas por sus familias, el Sistema Nacional de Salud tendría un problema", acotó.
Asimismo, el experto aboga por que el Gobierno "actualice las leyes en este campo" y de un nuevo impulso a la Ley de Jurisdicción Voluntaria, aún en anteproyecto, con el objetivo de facilitar a estos enfermos el tratamiento ambulatorio que evite su internamiento en un centro y que éstos fueran "sólo excepcionales".
Además, considera que la "falta de especialización" en los medios de comunicación a la hora de hablar de pacientes con enfermedades psiquiátricas hace que, por ejemplo en el crimen de Santomera, donde un paciente con esquizofrenia mató a su madre y paseó con su cabeza bajo el brazo, "se destaquen hechos como que sobre el asesino pesaran ocho órdenes de alejamiento de su madre y no que no existiera ninguna orden para administrarle un tratamiento de forma obligatoria".
En este sentido incide el presidente de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), José María Sánchez Monge, para quien los periodistas deberían desterrar de sus crónicas palabras como loco, psicópata, enfermo mental o trastornado, para referirse a personas a las que se les ha diagnosticado una enfermedad mental. Asimismo, rechaza "por anticuados y ofensivos" términos como manicomio o psiquiátrico.