 Investigadores de Massachusetts Institute of Technology (EE.UU.), están intentando encontrar el origen genético de la relación que existe entre la alimentación y la duración de la vida y ahora publican las conclusiones de su estudio más reciente en la última edición de la revista Nature.
Los investigadores han estudiado la versión en animales de laboratorio de un gen, que en la levadura se llama SIR2 y en los ratones Sirt1, que promueve una mayor duración de la vida. En este nuevo trabajo se observa que Sirt1 es parte de un sistema que detecta cuándo disminuyen los nutrientes.
Cuando esto sucede, Sirt1 reprime la actividad de otro gen controlador de la grasa, conocido como PPAR-gamma (peroxisome proliferator-activated receptor gamma). PPAR-gamma controla la acumulación de depósitos de grasa, pero esto tan solo sucede en tiempos de abundancia.
En el tipo de dietas hipocalóricas asociadas con la prolongación de la vida, la grasa existente tiene que ser movilizada, y Sirt1 entra en acción para desactivar PPAR-gamma. Por ello, se cree que el primer paso para prolongar a la vida a partir de una alimentación restringida puede implicar a la maquinaria de depósitos de grasa en el organismo.
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