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Cuatro de cada 10 personas que sobreviven a un accidente cerebrovascular (ACV) —también llamado ictus— acaban con depresión y, de éstas, muchas desarrollan una demencia. Desde hace más de 20 años se sospechaba que la depresión era la que desencadenaba la demencia, pero hasta ahora no se había demostrado la relación.

Un equipo de científicos, formado por estadounidenses y japoneses, presenta en el último número de Stroke : Journal of the American Heart Association el primer estudio doble-ciego que lo confirma.

«Nuestros resultados corroboran que la depresión mayor después de un accidente cerebrovascular conduce a una demencia que, a veces, se parece a la enfermedad de Alzheimer», escriben los autores.

Con el nuevo estudio se ha demostrado, además, que tratar a estos pacientes con antidepresivos puede mejorar la función cerebral. Más de las tres cuartas partes de los pacientes que recibieron estos fármacos —concretamente, el 74%— recuperaron parte de la habilidad mental que habían perdido después del ACV.

Los adolescentes y los jóvenes que están en la veintena pueden perder sus estudios y sus proyectos de futuro profesional cuando se ven afectados por una depresión. A esta conclusión ha llegado Lorrin Koran, de la Universidad de Stanford, en California (EEUU), después de dirigir una investigación, publicada en el último número del American Journal of Psychiatry , en la que se analizó a 500 pacientes de 30 años o mayores que habían sido diagnosticados de depresión crónica. El objetivo de la investigadora estadounidense y su equipo era determinar el impacto de esta enfermedad cuando se produce a edades tempranas. Un 43% de los voluntarios la había tenido antes de los 22 años y, un 57%, superada esta edad. El estudio muestra que la mayoría de las personas que sufren depresión en la adolescencia son mujeres. El abuso de alcohol y drogas también influye.

El defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Javier Urra, ha asegurado que cada mes se suicida un niño y denunció la falta de centros psiquiátricos infantiles. En España “no existen lugares para trabajar con niños con graves trastornos de personalidad porque se pensó que no tenían problemas”, dijo.

En declaraciones a Antena 3 Televisión recogidas por Europa Press, Urra señaló que “el niño se ha convertido en un absoluto tirano”, es él quien dice “lo quiero aquí y ahora” y los padres no le pueden dejar llorar.

Al menos el 15 por ciento de los españoles sufrirán depresión a lo largo de su vida, según se desprende del primer estudio Nacional de Calidad de Vida en pacientes depresivos en tratamiento, realizado entre 863 pacientes españoles, que determina que en la actualidad un 5 por ciento de la población sufre este trastorno.

Dicho estudio se ha presentado durante el Simposio “”Depresión y psicofármacos, más allá de la eficacia””, que se enmarca dentro del V Congreso Nacional de Psiquiatría que se celebra en el Auditorio de Zaragoza.

Durante estas jornadas, el doctor José Luis Carrasco, responsable del servicio de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Díaz, fue el encargado de presentar este estudio, en el que también se incide en la propensión de las mujeres a padecer este trastorno.

Tanto es así, que un 20 por ciento de las mismas se ven afectadas por la depresión. Además, en él se recoge que la mitad de los casos en España no están diagnosticados y, por tanto, no están tratados. A juicio de Carrasco, “”uno de cada dos pacientes depresivos puede presentar recaídas en la enfermedad por no haberse logrado la remisión completa de los síntomas””.

En este sentido, manifestó que “”si este objetivo terapéutico no se consigue, la depresión puede cronificarse, repercutiendo en la calidad de vida de los pacientes y en su entorno familiar y social””.

Entre los factores predictivos de esta posible cronificación destaca la presencia de trastornos de la personalidad añadidos, la persistencia de acontecimientos trágicos o desagradables, o la falta de apoyo familiar y social.

Asimismo, el responsable del servicio de Psiquiatría de la Clínica Universitaria de Navarra y coordinador nacional del estudio, Salvador Cervera, apuntó que “”la calidad de vida del paciente depresivo mejora radicalmente con el tratamiento, tanto si la depresión es leve como grave””.

Unos progresos que vienen marcados por la existencia de nuevos fármacos que, además de ser eficaces, presentan menos efectos adversos. Respecto a este asunto, Cervera comentó que “”antiguamente se disponían de fármacos muy eficaces, pero sus efectos adversos provocaban en el paciente el deterioro de su calidad de vida””.

Sin embargo, en la actualidad, “”algunos permiten remisiones completas de la enfermedad, sin que, por ello, tenga que verse sujeto el paciente a los efectos secundarios del tipo de sequedad de boca, estreñimiento y algunas dificultades cognitivas y de memoria””, indicó Cervera.

El estudio se ha realizado con independencia del grado de trastorno del paciente y, en él se han evaluado aspectos como su mejoría en términos laborales y sociales, así como los sentimientos subjetivos de bienestar, interés, motivaciones y ganas de relacionarse con las personas. Todo ello, después de que los pacientes hayan sido tratados con Venlafaxina Retard, un antidepresivo que inhibe la recaptación de los neurotransmisores responsables de esta patología.

Para el doctor Carrasco “”se trata de un fármaco que tiene un alto grado de eficacia y un muy bajo grado de efectos secundarios. Por su parte, Cervera señaló que “”los resultados del estudio son concluyentes, ya que la calidad de vida de los pacientes analizados, no sólo mejora con respecto al período depresivo, sino también con relación a cómo se sentía años antes de sufrirlo””.

En cuanto a los primeros síntomas de sus efectos, el doctor Carrasco manifestó que se empieza a mejorar a partir de la segunda semana de tratamiento y continúa haciéndolo durante la cuarta y la octava semana, “”lo que obliga a continuar el mismo durante un tiempo prolongado””.

Así, un 77 por ciento de los pacientes incluidos en el estudio presentaron una remisión completa de los síntomas, mientras que en la aplicación de otros fármacos, como fluoxentina o parotexina, no se alcanza el 40 por ciento. El tiempo de estos pacientes que participaron en el primer estudio de Calidad de Vida en pacientes depresivos en tratamiento, fue de seis meses.

Durante la celebración del V Congreso de Psiquiatría también se ha apuntado que la Sociedad Española de Psiquiatría contará con una sección científica dedicada al estudio del alcoholismo y otras dependencias, a partir del próximo año. Así lo aseguró su máxima representante, la doctora Carmen Leal, quie comentó que “”el reencuentro de la psiquiatría con otras patologías mentales ha estado relegada por los propios profesionales durante varios años””.

Un tratamiento de seis semanas basta para aliviar los trastornos depresivos de forma significativa, según ha demostrado un estudio realizado por investigadores de cinco universidades europeas, entre ellas la de Cantabria, que será publicado mañana por la revista British Medical Journal.

En este trabajo han participado científicos de las Universidades de Cantabria, Liverpool (Reino Unido), Dublín (Irlanda), Oslo (Noruega) y Turku (Finlandia), que examinaron a 452 adultos con trastornos depresivos residentes en áreas rurales y urbanas de sus respectivas regiones.

Según la información difundida hoy por Universidad de Cantabria (UC), un grupo de esos pacientes fue sometido a un tratamiento de entre seis y ocho semanas de duración orientado a ayudarles a identificar y resolver los problemas que estaban relacionados con su depresión.

Los datos obtenidos por este equipo internacional revelan que entre el 60 y el 70 por ciento de los 128 enfermos que fueron tratados de forma individual experimentó una mejoría notable.

El porcentaje de mejoría de los pacientes que fueron tratados en grupo es menor, pero en cualquier caso supera en un 14 por ciento al de los enfermos que no se sometieron al tratamiento.

Doctores franceses descubrieron de forma accidental, cuando estaban interviniendo a una mujer con Parkinson, que estimulando eléctricamente una zona cerebral ésta provocaba reacciones de depresión profunda. Así, cuando estimularon dicha zona, la mujer empezó a mostrar signos de tristeza, argumentando que se sentía triste, culpable e inútil.

Fundamento: Identificar los factores clínicos que modifican de forma significativa la probabilidad de que acontezcan trastornos psicóticos en la enfermedad de Parkinson idiopática en tratamiento con levodopa.

Pacientes y métodos: En 214 pacientes se estudia de forma retrospectiva la aparición de alucinaciones, delirios y episodios de confusión mental, desde que se inició el tratamiento con levodopa hasta un corte transversal en la evolución de la enfermedad. Para determinar qué factores se comportan como predictores independientes, se incluyen en un modelo de regresión logística las variables para las que se obtienen unos valores de p menores de 0,25 en los estudios univariados.

Resultados: Según el modelo multivariante obtenido, la probabilidad de presentar psicosis por levodopa es mayor para los pacientes en estadios intermedios o avanzados al inicio del tratamiento con levodopa, según la escala de Hoehn y Yarh (odds ratio [OR]: 4,57; intervalo de confianza [IC] del 95% 1,86-11,23), cuando se administra amantadina (OR: 3,3; IC del 95%: 1,19-9,23) como medicación coadyuvante y para aquellos pacientes que habían presentado fluctuaciones motoras (OR: 3,08; IC del 95%: 1,32-7,16). Los estudios univariados demuestran una asociación significativa entre la psicosis por levodopa y las discinesias (OR univariada 2,44; IC del 95%: 1,12-5,33). Los pacientes con trastornos psicóticos consumieron una dosis media diaria de levodopa mayor (p = 0,016) y obtuvieron una puntuación significativamente menor en la escala Mini-Mental State de Folstein (p = 0,0001).

Conclusiones: La psicosis por levodopa acontece en un grupo de pacientes con enfermedad de Parkinson de «mal pronóstico», definidos por una mayor afección funcional motora y cognitiva y por la aparición concomitante de otros efectos adversos centrales de la levodopa, el consumo de dosis más elevadas de levodopa y la administración más frecuente de otros fármacos antiparkinsonianos.

El estudio sobre calidad de vida y discapacidad en pacientes esquizofrénicos crónicos en tratamiento con risperidona y previamente tratados con neurolépticos depot, realizado por los doctores Bobes, Gutiérrez, Gibert, González y Herraiz trataba de: 1.- Determinar la evolución de la discapacidad y calidad de vida en pacientes esquizofrénicos en tratamiento ambulatorio con risperidona, previamente tratados con neurolépticos depot; 2.- Valorar la eficacia de risperidona; 3.- Determinar el perfil de seguridad de este fármaco.

El método utilizado fue: estudio abierto de farmacovigilancia, multicéntrico, observacional, de ocho meses de seguimiento. Pacientes: 109 pacientes con trastorno esquizofrénico (criterios CIE-10), previamente tratados con neurolépticos depot. Evaluaciones: basal y a los dos, cuatro y ocho meses. Instrumentos: SF-36, WHO/DDS-S, BPRS e CGI. Seguridad: subescala para efectos adversos neurológicos de la UKU y la comunicación espontánea de cualquier otro efecto adverso.

Se obtuvieron los siguientes resultados: disminución estadísticamente significativa en las puntuaciones medias obtenidas en el BPRS, la CGI, y la WHO/DDS-S y aumento significativo en el SF-36 a los dos, cuatro y ocho meses de comenzado el tratamiento. La puntuación media total de la subescala para efectos adversos de tipo neurológico de la UKU descendió significativamente ya desde el mes 2. Risperidona fue un fármaco bien tolerado. Únicamente cuatro pacientes (3,8%) abandonaron el estudio prematuramente por intolerancia. Durante los ocho meses de tratamiento con risperidona, el 87,6% de los pacientes no sufrió ningún efecto adverso; el 12,4% restante presentó una o más reacciones adversas, siendo las más frecuentes: ansiedad e inquietud (n=4; 3,8%) y amenorrea (n=2; 1,9%).

Conclusión: el tratamiento a largo plazo con risperidona mejoró los niveles de discapacidad y calidad de vida de una amplia muestra de pacientes esquizofrénicos previamente tratados con neurolépticos depot.

Bobes J, Gutiérrez M, Gibert J, González MP, Herraiz ML. Calidad de vida y discapacidad en pacientes esquizofrénicos crónicos en tratamiento con risperidona y previamente tratados con neurolépticos depot. Actas Esp Psiquiatr 1999 Jul-Ago;27(4):229-34.

Un equipo de investigadores austríacos han demostrado que el haber sufrido una depresión o bien un trastorno de ansiedad es un factor de riesgo de recaída para los pacientes diagnosticados de Trastorno inflamatorio intestinal, considerando así esta enfermedad como psicosomática.

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Los resultados de un nuevo estudio apuntan que fumar aumenta el riesgo de sufrir depresión en adolescentes, contrariamente a que la depresión pueda predisponer a los adolescentes a fumar.

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El tratamiento de la psicosis en las diferentes fases de la evolución ha sido objeto de análisis en el congreso de Zaragoza. John Kane, del Hospital Hillside, de Nueva York, se refirió al tratamiento de la esquizofrenia a largo plazo y elogió la eficacia y tolerancia de los nuevos medicamentos.

En su opinión, los fármacos de consumo prolongado de más reciente aparición “mejoran la capacidad cognitiva del paciente, un dato que es muy importante, porque se trata de un predictor de funcionamiento del afectado”.

Interesado en la funcionalidad del enfermo, en el desarrollo de su vida cotidiana, el especialista de Nueva York aseguró que “los nuevos fármacos incrementan sus funciones”.

La vida es una montaña rusa de emociones. La depresión ocurre cuando su carrito se para en una bajada, y usted no encuentra la manera de arrancarlo.

“La depresión es una queja común de las mujeres que vienen a consultarme”, dice la Dra. Shaparak Kamarei, internista de la Universidad del Sur de California (USC). “Muchas veces ni siquiera saben que padecen de depresión, sólo se quejan de sentirse irritadas y cansadas”.

Los estudios revelan que una de cada cuatro mujeres sufrirá una depresión severa en su vida y de hecho, la depresión afecta dos veces más a la mujer que al hombre. No obstante, muchas mujeres no buscan ayuda porque no reconocen las señales de este mal.

“Hay muchos síntomas que no son reconocidos”, destaca la doctora. “La depresión en la mujer suele manifestarse como irritabilidad o cambios en el estado de ánimo, mientras el hombre se encierra en sí mismo.”

La distinción entre la esquizofrenia de aparición precoz y la tardía puede hacerse por primera vez mediante una sencilla prueba biológica que mide la respuesta a un sonido fuerte y repentino. El hallazgo, publicado en la edición de junio de la revista Archives of General Psychiatry, podría conducir a cambios radicales en la terapia de la esquizofrenia, una enfermedad que afecta a 400.000 personas en España, de las que un 40% está sin diagnosticar.

La esquizofrenia suele aparecer al final de la adolescencia (aproximadamente a los 19 años), pero las personas con antecedentes familiares tienden a desarrollarla a una edad anterior. No se sabe por qué, ni si esta enfermedad es biológicamente diferente a la esquizofrenia de aparición tardía. Además, las personas que desarrollan la enfermedad a una edad más joven suelen tener más problemas de relación, para encontrar un trabajo o para vivir independientemente.

Un equipo de expertos liderado por el español Manuel Trujillo, profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York y del Hospital de Bellevue, logró reducir hasta en 2,4 por ciento los episodios de recidivas en las personas que sufren esquizofrenia. Actualmente, se había logrado una reducción máxima de un 9 por ciento a los treinta días.

Los especialistas atribuyen su éxito a la aplicación de un programa de tratamiento integrado que lleva diez años en funcionamiento y con el que ya se ha tratado a 3.500 pacientes.

Trujillo expresó que en los países desarrollados sólo se identifican sesenta de cada cien casos de esquizofrenia, y apenas un 15 por ciento de esas personas reciben un tratamiento adecuado.

Las mejorías en el tratamiento pueden lograrse a través de un programa que consta de tres fases y que, según se ha constatado en el Hospital de Bellevue, tiene un impacto positivo sobre el número de recidivas.

La primera fase apunta a mejorar el tratamiento psicofarmacológico, por medio de la administración de risperidona u olanzapina. Ambos fármacos actúan en forma rápida y eficaz sobre los efectos y enfermedades secundarias a la esquizofrenia, como la depresión. Esto permite que las recidivas disminuyan de un 9 a un 6 por ciento.

Pero si además se agregan psicoterapias especializadas con pacientes y familiares, procurando que la familia tome un papel activo y creando una atmósfera protectora para el paciente, el índice de recidivas decrece del 6 al 4,5 por ciento.

Por último, cuando a las dos medidas anteriores se le añaden técnicas de intervención rehabilitadoras, encaminadas a restablecer las pautas de conducta social positivas en el paciente (integrarse en su medio, ir a clase o trabajar), es posible rebajar el 4,5 por ciento de recidivas al 2,4.

El doctor Benjamín J. Sadock, profesor de psiquiatría de la Universidad de Nueva York, manifestó que en los últimos años se ha deteriorado terriblemente la relación médico-paciente, algo que se debe recuperar, especialmente en el terreno de la psiquiatría. De nada sirven los antipsicóticos u otras drogas si no se restablece la comunicación entre ambas partes. Es más, en esos casos las drogas pueden ser contraproducentes.

El dos por ciento de la población española sufre algún tipo de trastorno psíquico, lo que representa aproximadamente cerca de 800.000 personas en todo el territorio nacional, siendo la esquizofrenia la enfermedad mental más común entre estos pacientes.

Estos datos fueron presentados hoy en el acto de inauguración de las X Jornadas de la Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Enfermos Mentales (FEAFES), que congregan en Segovia a más de 200 personas provenientes de toda España y en las que se analizará la situación de los servicios y de la asistencia socio-sanitaria en salud mental.

El presidente de FEAFES, Francisco Morata, explicó que las cifras sobre la prevalencia de la enfermedad mental en España han sido obtenidas mediante un estudio realizado por el Centro Español de Información y Formación sobre la Enfermedad Mental.

Este estudio indica que la cifra de enfermos mentales se duplicará en los próximos 20 años, ya que anualmente se diagnostican entre 18.000 y 24.000 nuevos casos en España, principalmente en población joven.

Morata señaló que la esquizofrenia es la enfermedad que tiene una mayor incidencia en la población, ya que el 40 por ciento de los diagnósticos sobre trastornos psíquicos realizados en España obedecen a los síntomas de esta enfermedad.

Asimismo, subrayó que la edad de diagnóstico de esta enfermedad está descendiendo de forma alarmante y justificó el avance de la misma por el aumento del consumo de estupefacientes y drogas de diseño en la población juvenil.

En cuanto a los principales problemas que origina la enfermedad mental, el presidente de FEAFES manifestó que el actual sistema sanitario ofrece graves carencias en la atención a estos enfermos, ya que en su opinión España no cuenta con una asistencia “integrada y globalizada” en los aspectos sociales, sanitarios y sociales derivados de la enfermedad.

En este sentido, indicó que existen estudios que demuestran que la adecuada atención especializada para los enfermos mentales posibilitaría que al menos un tercio de las personas afectadas conseguirían superar su enfermedad y alcanzar niveles de salud adecuados.

Morata manifestó que el sistema sanitario debe trabajar por “cumplir y hacer cumplir” la Ley General de Sanidad en cuanto a la integración de las actuaciones relativas a las salud mental, adecuando su atención a los principios de rehabilitación y reinserción social de los enfermos.

En cuanto a la sociedad, el presidente de FEAFES manifestó que las familias que atienden a enfermos mentales “tienen que desdramatizar y normalizar el término de enfermedad grave crónica y ofrecer a sus familiares alternativas de rehabilitación e integración social plena”.

FEAFES, entidad organizadora de estas jornadas, agrupa a más de 100 asociaciones y federaciones de todo el territorio nacional y representa a más de 25.000 familias afectadas.

“Nature Genetics” publica en su número de junio un trabajo del equipo de Neurofarmacología de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), de Barcelona, en el que explican cómo actúan las proteínas que fijan las sustancias opiáceas en el control de las respuestas emocionales.

La investigación se ha llevado a cabo en ratones manipulados genéticamente y demuestra por primera vez que dos de los tres tipos de receptores opiáceos que hay en el organismo inducen una respuesta emocional distinta en función del tipo de receptor activado.

Uno de cada 10 trabajadores de los países industrializados sufre depresión, ansiedad, estrés o cansancio crónico, lo que ocasiona graves consecuencias económicas y sociales en el trabajo, según un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) publicado ayer en Ginebra.

El informe, titulado La salud mental en el trabajo, realizado por Phyllis Gabriel, especialista en rehabilitación profesional, analiza la situación de la población trabajadora en cinco países -Finlandia, Alemania, Polonia, Estados Unidos y el Reino Unido- que representan diferentes sistemas de organización laboral.

Un estudio publicado en el “American Journal of Psychiatry” concluye que las mujeres de edad avanzada que presentan deficiencia de vitamina B12 parecen enfrentarse a un mayor riesgo de depresión severa.

Según los autores, dicho riesgo es el doble que el de mujeres de la misma edad no deficientes en la vitamina.

Sin embargo, no concluyen si los bajos niveles de vitamina B12 son la causa o el resultado de la depresión, ya que los afectados por la enfermedad mental tienden a comer menos, por lo que se necesitan más investigaciones sobre el tema.

Estudiaron a 700 mujeres mayores de 65 años (edad media 75), que fueron entrevistadas y sometidas a análisis de sangre. El 14% presentaban depresión leve y el 17% depresión severa. Los análisis revelaron que la deficiencia de vitamina B12 era relativamente frecuente. El 27% de las que presentaban depresión severa eran deficientes en la vitamina, en comparación con el 17% de las depresivas leves y el 15% de las no depresivas.

En el congreso anual del 2000 de la A.P.A. se ha presentado una novedad farmacológica que puede ser muy interesante. Se ha presentado un estudio entre lo farmacocinético y clínico cuyos resultados hacen pensar que pronto estará en el mercado, se trata de un estudio llevado a cabo durante 15 semanas de la risperidona depot intramuscular en pacientes esquizofrénicos físicamente sanos comprendidos en edades de 18 a 65 años.

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La Asociación Mundial de Psiquiatría llevará a cabo en las 17 Comunidades Autónomas españolas una campaña contra la estigmatización y discriminación social de los enfermos esquizofrénicos, tras el éxito obtenido el pasado año en un proyecto piloto desarrollado en la comunidad de Madrid.

Según un estudio realizado por los organizadores de la campaña, en España “no existe apenas discriminación hacia la enfermedad entre las personas que no tienen contacto con ella”, mientras que los afectados, sus familiares y los profesionales sanitarios son los que presentan un mayor rechazo, por lo que el programa de sensibilización se dirigirá especialmente a estos colectivos, a los que se ofrecerán charlas con expertos e información actualizada.