Parentesco y duelo.

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  • Autores:

    Mª Soledad Olmeda Garcia *; Ana María García Olmos**.

Aunque existe controversia en definir qué es un duelo complicado, Clayton encontró una prevalencia del 4 al 6% en población general, que aumentaba al 25% en población psiquiátrica ambulatoria (1).
Al estudiar los factores que pueden influir en una evolución patológica, hay autores que lo asocian con la relación de parentesco, considerando que la pérdida de la pareja y la de un hijo, al margen de otras circunstancias serían más difíciles de asumir que las pérdidas de padres, hermanos, o abuelos (2).
El objetivo de nuestro estudio fue confirmar en nuestro medio la validez de esas afirmaciones.
Para ello se recogieron datos, según protocolo, de 150 casos en población psiquiátrica ambulatoria que consultó por síntomas relacionados con un duelo o con pacientes que estando en tratamiento en el Centro de Salud Mental de Vallecas, comunicaron la pérdida de un familiar significativo. Ninguna entrevista se llevó a cabo antes de los seis meses de evolución del duelo. Los síntomas de duelo fueron evaluados con el Inventory of Complicated Grief (ICG) (3).
Encontramos que si bien, hubo muchas más consultas por pérdida de una figura parental, ésta era significativamente mejor tolerada (p<0,05) que la pérdida de la pareja o de un hijo/a. Sin embargo, no hubo diferencias significativas entre la pérdida de estos dos últimos grupos entre sí. En general, la causa traumática de la muerte se asoció en forma estadísticamente significativa (p<0,05) con mayores puntuaciones de duelo aunque no la muerte súbita. Se discute si la muerte traumática fue un factor distorsionante de las elevadas puntuaciones obtenidas en el ICG en el grupo de hijos.

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