| INTRODUCCIÓN.
El juego patológico es un trastorno altamente incapacitante, que
cursa de forma progresiva y crónica, y comporta un deterioro individual, familiar y
social. Es uno de los problemas serios de salud publica y existen pocos estudios
controlados sobre su etiología y tratamiento.
Desde
1980 se reconoce formalmente este trastorno con el nombre de "juego
patológico". Nuestro grupo se dedicó desde las mismas fechas a su estudio y lo
bautizó como ludomanía; si bien, por un error
tipográfico saltó a la prensa general bajo el apelativo de ludopatía
que es con el que se conoce desde entonces en nuestro medio sin que parezca muy acertado
realizar el esfuerzo pedagógico necesario para hacer la oportuna rectificación.
Si
bien el sistema DSM (III, III-R y IV1) y la CIE-102 incluye este
trastorno entre las alteraciones debidas a un bajo control de los impulsos, lo cierto es
que los criterios diagnósticos operativos DSM tienen exactamente el mismo diseño que el
de las adicciones a sustancias; lo que muestra la concepción subyacente para la
enfermedad en ese sistema: se trata de un problema adictivo "sin sustancia"
incluido en un apartado que no es el suyo (Tabla 2).
El
diseño de los criterios diagnósticos para el trastorno en la CIE-10 revela una
concepción bien diferente para la ludopatía al mostrar una
clara asignación al epígrafe bajo el que se incluye: los "trastornos de los
hábitos y del control de los impulsos" (Tabla 3).
Semejante
discordancia hizo sospechar en nuestro grupo que ambos criterios diagnósticos identifican
a sujetos bien diferenciados, hasta el punto que podrían encontrarse sujetos
diagnosticados de ludopatía por uno y no por el otro. Dicha
circunstancia debería investigarse pues, de ser cierta, podría ocasionar serias
dificultades a la investigación del trastorno.
El objetivo y la hipótesis de trabajo de
partida de la presente investigación es que por la diferente filosofía subyacente
en ambos criterios diagnósticos de ludopatía, debe
existir una baja concordancia entre ellos.
MATERIAL Y MÉTODOS.
Sujetos: Se estudiaron setenta ludópatas que acudieron
consecutivamente a las consultas externas de nuestra Unidad de Ludopatía en solicitud de
ayuda para su problema, sin límite de sexo, de edad, ni tiempo de juego patológico.
Criterios
de inclusión: ser enviados por sus servicios asistenciales, padecer una
situación reiterada de juego en la que no puede frenar una vez iniciado el mismo; que
repite a pesar de los efectos perjudiciales que le ocasiona; que ha ocultado a la familia
y amistades próximas; que él mismo y/o su familia entiende que es un problema.
Criterios
de exclusión: aquellos sujetos que padecían cualquier otra enfermedad
psíquica.
Procedimiento:
Se entrevistaba a los enfermos siguiendo las pautas de la entrevista semiestructurada
desarrollada por la Unidad de Ludopatía de nuestro Centro. Dicha entrevista incluye una
escala que integra los ítems de los criterios diagnósticos DSM-IV y CIE-10.
Análisis
estadístico de los datos: La concordancia diagnóstica se calculó utilizando el
coeficiente de concordancia kappa que también es un coeficiente de correlación
intraclase y se utiliza para analizar la fiabilidad diagnótica3.
RESULTADOS
Y DISCUSION.
La
mayor parte de nuestra muestra está formada por hombres con una edad media entorno a los
cuarenta años, principalmente casados, perteneciente al nivel socioeconómico IV, en
activo, unos siete años de juego patológico, basado, fundamentalmente, en el juego con
máquinas tragaperras (Tabla 1).
Tal y
como sospechaba la hipótesis de trabajo, la coincidencia diagnóstica entre los criterios
diagnósticos DSM-IV y CIE-10 es muy, muy pobre: 29%, con una fiabilidad extremadamente
baja: k=0,002 (Tabla 4). Una de las posibles razones de tal
desacuerdo está en la variable C del criterio de la CIE-10; es decir, la impresión de
sentir un impulso irresistible a jugar, presente, tan sólo, en el 29% de los casos..
Si removemos el efecto de esa variable, sobre el conjunto del criterio, se encuentra que
la concordancia diagnóstica aumenta hasta un 89% de acuerdo. En este caso, la fiabilidad
diagnóstica alcanza una k=0,47; de las que Landis y Koch4 señalan como
buenas, con un nivel de significación estadística bastante satisfactorio: p<0,0005 ( Tabla5).
No
puede extrañar este resultado dada la ausencia de ese impulso irresistible a jugar en el
71% de la muestra. Ello mueve a pensar que la inclusión de este trastorno en el epígrafe
de las alteraciones por bajo control de los impulsos debería estudiarse más a fondo. Ese
control parece perderse una vez se ha iniciado el juego, y se manifiesta en la incapacidad
de frenar hasta que, habitualmente, ya no queda ninguna moneda en el bolsillo. Pero no
parece ser el motor que impulsa al sujeto a jugar; o al menos éste no lo percibe así.
Existen
otras razones que pueden explicar la debilidad del criterio para el juego patológico de
la CIE-10. Y es puramente estructural. Al exigir la presencia de las cuatro variables para
establecer el diagnóstico las combinaciones posibles se limitan a una; basta que no
aparezca cualquiera de ellas (el 25% del criterio) para que no pueda diagnosticarse el
sujeto. El criterio DSM-IV sortea hábilmente esta dificultad puesto que exige la
presencia de cinco variable sobre diez. Las combinaciones posibles son, en este caso, de
252. Por lo que existen muchísimas más posibilidades de que el DSM-IV incluya a alguno
de los pacientes afectos de ludomanía.
Sin
embargo, aunque la ludomanía pueda considerarse una
alteración adictiva, existen algunos ítems del criterio DSM-IV que resulta muy débil en
su contribución al diagnóstico; bastante por debajo del 10% que teóricamente
representaría.
Pero
eso será motivo de otra publicación.
REFERENCIAS.
1 Asociación Psiquiátrica Americana.: DSM-IV Manual diagnóstico
y estadístico de los trastornos mentales. Masson. Barcelona. 1995.
2 Organización
Mundial de la Salud.: CIE-10. Trastornos Mentales y del comportamiento. Criterios
Diagnóstico de Investigación. Meditor. Madrid. 1994.
3 Cohen,
J.: A coefficient of agreement for nominal scales. Educ. Psychol. Meas., 20: 37-46,
1960.
4 Landis,
J.R. & Koch, G.G.: The measurement of observer agreement for categorical data. Biometrics,
33: 159-174, 1977.
TABLA
1.- Datos descriptivos de la muestra estudiada. |
Sexo: Hombre |
90% |
Mujer |
10% |
Edad: µ |
37,86 |
s |
10,66 |
E. civil: |
|
Soltero |
24% |
Casado |
52% |
Divorciado |
24% |
Viudo |
-- |
N. socioeconómico: |
|
I |
10% |
II |
10% |
III |
21% |
IV |
41% |
V |
17% |
Situación laboral: |
|
Activo |
56% |
Paro |
33% |
Incapacidad |
7% |
Jubilado |
4% |
Tiempo jugando (en
semanas): |
|
m |
383,23 |
s |
349,47 |
Tipo de juego*: |
|
Tragaperras |
93% |
Bingo/casino |
23% |
Carreras |
1% |
Loterías |
11% |
Otros |
1% |
*más de
una respuesta posible; los porcentajes no pueden sumar 100% |
TABLA 2.- Criterio diagnóstico (DSM IV) para
juego patológico (312.31)
A.- Conducta de juego desadaptativo, persistente y recurrente, indicada
por al menos cinco de los siguientes síntomas:
1.- Preocupación frecuente por el juego (por obtener dinero para
jugar, por revivir experiencias pasadas de juego...)
2.- Necesidad de jugar cantidades crecientes de dinero para conseguir
el grado de excitación deseado
3.- Fracaso repetido de los esfuerzos para controlar, interrumpir o
detener el juego
4.- Inquietud o intranquilidad cuando intenta interrumpir o detener el
juego
5.- El juego se utiliza como estrategia para escapar de los problemas o
para aliviar la disforia (sentimientos de desesperanza, culpa, ansiedad, depresión..)
6.- Después de perder dinero en el juego, se vuelve otro día para
intentar recuperarlo
7.- Se engaña a los miembros de la familia, terapeutas u otras
personas para ocultar el grado de implicación con el juego
8.- Se cometen actos ilegales, como falsificación, fraude, robo o
abuso de confianza, para financiar el juego.
9.- Se ha arriesgado o perdido relaciones interpersonales
significativas, trabajo y oportunidades educativas o profesionales debido al juego
10.- Se confía en que los demás proporcionen dinero que alivie la
desesperada situación financiera causada por el juego.
B.- La conducta de juego no se explica mejor por la presencia de un
episodio maníaco.
TABLA 3.- Criterio diagnóstico de ludomanía
CIE-10 (F63.0)
Han de cumplirse los cuatro siguientes:
A.- Presencia de dos o más episodios en un periodo de un año, al
menos.
B.- Estos episodios carecen de provecho económico para el individuo y
sin embargo se reiteran a pesar de los efectos perjudiciales que les ocasiona a nivel
social y laboral, y sobre valores y compromisos personales.
C.- El sujeto describe la presencia de un impulso intenso a jugar
difícil de controlar y afirma ser incapaz de dejar de jugar mediante el único esfuerzo
de su voluntad.
D.- Preocupación con pensamientos o imágenes mentales relacionados
con el acto de jugar o con las circunstancias que lo rodean.
TABLA 4.- Concordancia
entre los criterios DSM-IV y CIE-10 de ludomanía. |
Criterio
|
CIE-10 |
| SI |
NO |
DSM-IV
|
SI |
15 |
49 |
| |
|
|
| NO |
1 |
5 |
k=0,002 |
TABLA 5.- Concordancia entre los criterios
DSM-IV y CIE-10 de ludomanía (removiendo la influencia de la variable C
del criterio CIE-10). |
Criterio
|
CIE-10 |
| SI |
NO |
DSM-IV
|
SI |
57 |
6 |
| |
|
|
| NO |
2 |
5 |
k =0,47; s.e.o(k)=0,28; z=3,57; p<0,0005 (dos colas) |
Como
citar esta conferencia:
Ramos Brieva, JA. CONCORDANCIA ENTRE LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS CIE-10
Y DSM-IV DE LUDOPATÍA. UN ESTUDIO PRELIMINAR. I
Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia
8-CI-D: [26 pantallas]. Disponible en:
http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa8/conferencias/8-ci-d.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este
artículo. |