Introducción
El
trastorno de somatización se define por la presencia
durante al menos dos años de múltiples y variables
síntomas físicos que sugieren un trastorno médico
pero que no se explican completamente por ninguna enfermedad médica
conocida (1). Estos pacientes se caracterizan por frecuentes
consultas médicas y por una difícil relación
médico-paciente (2, 3). El uso de las medicinas
alternativas está incrementándose continuamente en
occidente (4) y parece estar fuertemente asociado a trastornos
crónicos y con la calidad de la relación médico-paciente
(5). El tema de la utilización de las medicinas
alternativas por pacientes con trastornos somatomorfos apenas ha
sido analizado en la literatura científica (6). El
objetivo de este estudio es evaluar la frecuencia y cartacterísticas
del consumo de medicinas alternativas por parte de los pacientes
con trastornos somatomorfos.
Material
y método
Pacientes:
Entrevistamos 68 pacientes que atendieron la Unidad de
Trastornos Somatomorfos del Hospital Miguel Servet de Zaragoza
durante el período 1994-1999.
Instrumentos:
Los pacientes fueron evaluados mediante el SCAN (7), IPDE (8) y
el MMPI (9) para valorar, respectivamente, el diagnóstico
psiquiátrico, la existencia de trastornos de personalidad
asociados y los rasgos de personalidad.
También
se administró un cuestionario auto-evaluado con preguntas
cerradas sobre tres temas: 1. Uso de medicinas alternativas 2.
Razones y ventajas para utilizarlas 3.- Información o no
al médico de familia sobre su uso.
Métodos
estadísticos. Utilizamos el test de Chi cuadrado y el
estadístico de la t de Student, dependiendo del tipo de
variable, para evaluar la existencia de diferencias estadísticas
en las variables clínicas y demográficas entre los
pacientes que usaban y no estas medicinas. El nivel de
significación se ha situado en 0.05.
Resultados
Todos
los pacientes contestaron el cuestionario menos 3 (4,4%) que
fueron eliminados del estudio, por lo que la muestra final fué
de 65 pacientes. Treinta de ellos (46.1%, 95%; CI: 34%-59%) habían
utilizado medicinas alternativas. No había diferencias
significativas respecto a las características sociodemográficas
entre pacientes usuarios y no de medicinas alternativas. Los
diagnósticos psiquiátricos medidos con el SCAN,
los trastornos de personalidad con el IPDE y los rasgos de
personalidad con el MMPI se encuentran similarmente distribuídos
entre ambos grupos.
En la
Tabla I se resume los tipos de medicinas alternativas más
utilizadas.
| Tabla
I. Tipos de medicinas alternativas utilizadas (N= 30) |
|
Acupuntura: 10 (33.3%)
Homeopatía: 7 (23.3%)
Reflexología: 5 (16.6%)
Masaje: 4 (13.3%)
Naturopatía: 4 (13.3%)
Osteopatía: 2 (6.6%)
Curanderos: 6 (20%)
La suma total es superior al 100% porque
5 pacientes han utilizado más de una medicina
alternativa. |
Las
razones para utilizar medicinas alternativas fueron insatisfacción
con el cuidado médico (56.6%), insatisfacción con
el diagnóstico (36.6%) y que los pacientes creían
que los remedios naturales eran más saludables que las
drogas (6.6%). Los pacientes que utilizaba medicinas
alternativas describieron las siguientes ventajas: consultas más
largas y frecuentes (70%) y mejor relación médico-paciente
(53.3%). Finalmente, el 60% de los pacientes que utilizaron
medicinas alternativas no comentaron nada de esto a su médico
por temor a represalias en forma de una peor atención médica.
Discusión
Este
es el primer estudio en la literatura científica sobre
medicinas alternativas en pacientes con trastorno de somatización.
La frecuencia de utilización de estas medicinas es muy
alta (46%), superior al 18% encontrado en atención
primaria (10) o al 21% en los pacientes con cancer (11). La
medicina alternativa más utilizada en España fue
la acupuntura, pero este hecho depende de la accesibilidad en
cada país de los diferentes tipos de medicina. Los
pacientes que utilizan medicinas alternativas no muestran
diferencias en características sociodemográficas,
diagnóstico psiquiátrico, trastorno de
personalidad o rasgos de personalidad en relación con los
pacientes que no emplean estas medicinas. La conclusión
es que estos aspectos no son clave a la hora de decidirse a
utilizar este tipo de medicinas.
Las
principales razones para emplear medicinas alternativas son:
insatisfacción con el cuidado médico, es decir,
indeficacia de los tratamientos o malas relaciones con los médicos;
e insatisfacción con el diagnóstico, lo que
implica que el paciente no cree en las explicaciones dadas por
los médico. Sólo en el 6% de los casos el paciente
cree que las medicinas alternativas son más seguras o
mejores.
Un
hecho importante es que el 60% de los pacientes que utilizan
estas medicinas no informan a su médico de que lo hacen
porque temen represalias en forma de un peor cuidado médico.
Este hecho demuestra la baja calidad de las relación médico-paciente
en estos casos.
Las
limitaciones del estudio son: 1. Nuestra muestra procede de un
entorno psiquiátrico y podría no representar a los
pacientes con trastorno de somatización de la población
general o de atención primaria. 2. La información
ha sido obtenida del paciente, por lo que un cierto sesgo de
recuerdo es posible. 3. Los pacientes pueden infrarreportar el
uso de las medicinas alternativas o su insatisfacción con
los médicos por miedo a represalias.
En
conclusión, el desencadenante para la búsqueda de
medicinas alternativas en los pacientes con trastorno de
somatización es el fracaso en la negociación de un
diagnóstico y un tratamiento aceptables para el paciente.
Estos enfermos encuentran en las medicinas alternativas
consultas más frecuentes y duraderas. Estos hallazgos es
necesario replicarlos en otros países y en otros tipos de
enfermedades, pero debieran servir para reflexionar sobre
nuestro estilo de comunicación con estos pacientes.