RESUMEN
Lo mágico es un modo de trabajo de la mente y del cerebro. Es el modo
más inmediato y primario de la mente humana. Se parte del concepto de que la realidad que
aparece representada en la Conciencia es siempre una realidad virtual, producto de los
procesos computacionales de nuestras estructuras interpretativas cerebrales. En el modo
mágico, los procesos computacionales se llevan a cabo siguiendo las leyes de la
analogía, es decir, estableciendo las relaciones entre las cosas por sus semejanzas y
coincidencia en el tiempo y en el espacio.
Se analizan los principales fenómenos psicológicos que aparecen en el
modo mágico: 1.º Indisociación: lo cognitivo, lo afectivo, lo motor y lo
somático se entremezclan actuando como una unidad. 2.º Adualismo: los contenidos
de la Conciencia aparecen como realidades objetivas: reificación. 3.º Realismo
ingenuo: se toman como coincidentes con la realidad objetiva todas las
representaciones en la Conciencia. 4.º Analogía: se emplean las leyes de la
analogía para establecer las relaciones entre las cosas. 5.º Animismo: se percibe
toda la realidad como formada por seres vivos. 6.º La magia: todo pensamiento
conlleva una técnica de manejo y control de la realidad. La magia es la técnica del modo
mágico.
Palabras clave: pensamiento mágico,
magia, adualismo, analogía, indisociación, animismo.
Para los médicos formados en la medicina científica occidental, los
hechos que ocurren en la magia son muy sorprendentes y difíciles de explicar. La magia
puede curar y producir enfermedades, y hace ambas cosas con una eficacia sorprendente.
Los mecanismos por los que se curan o enferman las personas parecen
hablarnos de propiedades especiales y desconocidas de propiedades mágicas- que van
más allá del mundo racional y que se escapan a su comprensión. Son los espíritus, los
dioses, las mismas propiedades del mago, del brujo, o del chaman las que parecen estar
detrás de sus maravillosos y sorprendentes hechos.
Si comparamos las acciones de la medicina mágica y de la
científico-racional parece como si se tratara de dos mundos paralelos que no se
encuentran, de dos realidades distintas. El mundo racional con su luz y sus limitaciones,
y el mundo mágico pleno de fuerzas ocultas y terriblemente poderosas. Por una parte
estamos nosotros, los herederos de Hipócrates, el gran maestro que aplicó por primera
vez a la medicina la racionalidad recién descubierta en Grecia, y por otra, ellos, los
magos seguidores del dios Asclepio y de todos los dioses y diosas protectores o dañinos
para la salud de las más diversas culturas.
En esta ponencia, aunque sea muy brevemente, me propongo establecer un
puente entre la medicina racional y la medicina mágica. ¿Podemos comprender desde lo
racional los fenómenos que ocurren en el mundo mágico? Lo primero que hay que decir es
que lo mágico no es nada primitivo, sino una manera, un modo, de relacionarse con la
realidad, que está presente en todos nosotros por muy racionales que nos creamos. Lo
mágico es consustancial al ser humano e inunda toda nuestro pensamiento, nuestro
sentimiento, nuestra acción y los modos de expresión social de la cultura. Todo está
rodeado de magia.
El puente entre la medicina mágica y la racional lo podemos establecer
profundizando en el concepto de magia y en el concepto de placebo. Una vez que hayamos
estudiados ambos fenómenos desde una perspectiva moderna, veremos cómo lo mágico es
comprensible desde la racionalidad, y podremos entender cómo actúa sobre el cuerpo, y
para ello nos vamos a valer del concepto moderno de placebo, que resulta ser un
medicamento real, de efectos somáticos reales, que se administra por vía simbólica.
¿Qué es lo mágico? Lo mágico es un modo de trabajo de la
mente. Para comprender en profundidad este fenómeno es necesario referirse a los actuales
conocimientos del funcionamiento del cerebro y de la psique. El cerebro humano es una
computadora biológica inmensamente compleja. Es decir, es un instrumento de tratamiento
de la información. La cantidad de información que contiene y trata es también tan
inabarcable como su complejidad biológica. Toda esta información no puede estar activa
toda ella al mismo tiempo, por lo que el trabajo cerebral tiene que hacerse
por módulos de actividad relativamente independientes entre sí. A estos módulos de
actividad encargados de cometidos distintos se les puede dar el nombre de estructuras
interpretativas, porque ellas son las que nos interpretan la realidad en el
sentido más amplio de esta palabra.
Una estructura interpretativa es una parte del cerebro, una huella
mnémica, encargada de llevar a cabo una cierta tarea. Por ejemplo, existe una
estructura cerebral que se encarga de interpretar el lenguaje. Estas estructuras están en
los centros de Broca y Wernicke. En ellas está implantado el programa que permite
interpretar las palabras. Como ustedes tienen programadas estas estructuras en portugués,
tendrán dificultad para comprender este texto, pero si estuviera escrito en un lenguaje
completamente desconocido, sería imposible que las estructuras cerebrales pudieran
traducir su significados. Es decir, sin estructura interpretativa, el cerebro no podría
hacer la labor de interpretación de lo escrito.
Para cada tarea existe una estructura específica. Las agnosias, las
apraxias y las afasias se producen cuando son lesionadas aquellas estructuras cerebrales
encargadas de la tarea corespondiente. El cerebro no es capaz de mandar a la Conciencia la
interpretación adecuada o dar las órdenes para que se realice. En el caso contrario,
cuando la estructura cerebral persiste, pero ha desaparecido aquello que interpretaba,
como ocurre en la amputación de un miembro, puede darse el fenómeno del miembro
fantasma. Cada vez que esta estructura es activada, continúa enviando a la Conciencia la
misma información que antes de la amputación, y el paciente tiene la vivencia de la
persistencia del miembro amputado. En el caso de los duelos, también se produce un
fenómeno parecido. La estructura cerebral interpretativa del difunto persiste, por lo que
la persona que sufre un duelo continúa teniendo la sensación de sentir al difunto, de
oírle, de tenerle a su lado, etc. Este último fenómeno ya nos sirve de introducción a
una explicación científica de un fenómeno extendido en todas las culturas; la vivencia
de la presencia de los muertos, y que tan vinculado está al pensamiento mágico.
De todo lo anteriormente expuesto podamos deducir que nosotros no vemos
la realidad en sí, sino que la realidad que vemos es aquella que nos interpretan nuestras
estructuras, como ya afirmaba el filósofo alemán Emmanuel Kant. Según este pensador, la
cosa en sí das Ding an sich- no es posible percibirla, sino que la realidad siempre
será aquello que nos interpreta nuestra mente das Ding für uns-, la cosa para
nosotros.

En las figuras de doble sentido se puede ver con nitidez este
fenómeno. En la figura adjunta podemos ver la cara de una hermosa joven o la de una
anciana, dependiendo de qué estructura interpretativa estemos usando.
Es muy importante señalar que las estructuras no son simplemente
estructuras cognitivas o perceptivas, sino que cada estructura tiene un componente
cognitivo, afectivo, conductual y somático.
E.I. { cog. af. cond. som.}
Es decir, interpretar en el sentido general de esta palabra, es dar una
respuesta ante un hecho, objeto o persona que abarca un conocer de qué se trata
componente cognitivo-, hacer una valoración afectiva; nos agrada, desagrada, etc.
componente afectivo-, desarrollar o preparar una conducta componente
conductual- y por último todo ello está necesariamente implantado en las estructuras
somáticas.
Esta ligazón entre los distintos componentes de la estructuras es muy
importante para comprender el fenómeno de la acción de lo mágico sobre el cuerpo.
Cualquier cognición tendrá su repercusión afectiva, conductual o somática. Y también
podemos considerar el orden inverso. Una acción sobre el componente somático puede tener
efectos cognitivos, afectivos o conductuales, etc. Las estructuras son un todo, son
sistemas físicos de los cuales emergen las funciones mentales.
Por otro lado, a las estructuras interpretativas cerebrales las podemos
llamar también estructuras mentales, puesto que estas estructuras tienen una función
mental. La mente estará formada por un conjunto de estructuras mentales, o
interpretativas. Dependiendo de qué estructuras mentales tengamos así interpretaremos la
realidad, y así seremos.
Cuando tengamos activada una estructura determinada, ella es la que nos
interpreta la realidad, vemos a través de ella y creemos ser lo que ella sea. Si hemos
sido educados como católicos, como mahometanos o como europeo o como brasileños, no
sólo veremos la realidad a través de la estructura mental correspondiente, sino que
también nos definiremos como católicos, mahometanos, europeos o brasileños. Somos lo
que sean nuestras estructuras. Cuando tengamos estructuras mágicas, veremos la realidad
mágicamente y viviremos en un mundo mágico.
Y una vez llegado a este punto podemos enfrentarnos al problema de lo
mágico. Los estudios de Piaget en los niños y de Frazer, Tylor, Levy-Bruhl, etc. en las
culturas poco desarrolladas, nos muestran que existe una modalidad de pensamiento distinta
a la que creemos tener las personas adultas de nuestra cultura. Los niños y los pueblos
pocos desarrollados emplean el llamado pensamiento mágico, mientras que nosotros
emplearíamos el pensamiento racional. Esto no es en absoluto cierto. Nosotros, los
adultos de nuestra cultura, continuamos teniendo un pensamiento mágico altamente
desarrollado, como veremos más adelante.
Las deferencias básicas entre modo mágico y el modo racional se
resumen en la tabla siguiente:
MODO MÁGICO
Analogía
Adualismo
Indisociación
Animismo
Magia |
MODO RACIONAL Lógica
Dualismo
Disociación
Mundo objetivo
Técnica Científica. |
La analogía es la ley básica del pensamiento mágico. La
lógica es la ley básica del pensamiento racional. En el pensamiento mágico, lo mismo
que en los sueños, la asociación entre las ideas, las imágenes o los afectos se hacen
buscando las semejanzas y la coincidencia en el tiempo y en el espacio. Una como es la
misma que otra cuando tienen algo en común o coinciden en algo. Por ejemplo, en el
pensamiento mágico creeremos que el oro tiene en común con la eternidad el que siempre
es igual a sí mismo, en que no se degrada, por lo que poseer oro es poseer eternidad. De
aquí el valor mágico de un mental bastante inútil en la vida cotidiana. En la magia, un
muñeco en forma humana puede ser tomado como el mismo cuerpo de la persona que
representa, y creer que quemarlo, clavarle alfileres, etc. es lo mismo que hacerlo sobre
el cuerpo real. Un hechicero malayo citado por Frazer en su monumental obra "La rama
dorada", nos dice: "No es cera lo que estoy quemando; es el hígado, el
corazón y el bazo de fulano de tal lo que estoy quemando.
Siguiendo las leyes de la analogía se forman todos los mitos de la
Humanidad. Los mitos son las teorías sobre la realidad fabricadas por el pensamiento
mágico. Son construcciones simbólicas, como los sueños, que sólo se pueden comprender
si se tiene en cuenta las leyes de la analogía.
De esta misma ley se deducen dos principios fundamentales de la magia:
el principio de la similitud y del contagio, que tanta influencia tienen en
la medicina mágica. Cosas similares tienen las mismas propiedades, y las cosas que han
estado en contacto se contagian con las mismas propiedades. Las ropas, los pelos, etc. de
alguien importante para nosotros nos contagian con sus virtudes o malignidades.
El adualismo significa que en el pensamiento mágico no se hace
distinción entre lo que se piensa y la realidad; nuestras representaciones son tomadas
como cosas reales. En la manera racional sabemos que una cosa es lo que pensamos o nos
representamos de la realidad, y otra el mundo real. Podemos pensar que nuestras
representaciones coinciden con la realidad, pero siempre somos conscientes de que una cosa
son nuestras representaciones y otra lo representado. A este proceso se le llama Reificación.
Se trata del mismo fenómeno que ocurre en los sueños. En éstos no pensamos en una casa,
en un hombre o en un perro, sino que vemos realmente estas cosas o personas, y cuando
pensamos que hacemos algo, nos vemos haciéndola realmente. Todo resulta real. En los
sueños nuestro pensamiento, nuestras representaciones mentales se reifican, se
escenifican como cosas reales.
Hemos afirmado anteriormente que nosotros no vemos la realidad en sí,
sino lo que nos interpretan nuestras estructuras. En el pensamiento mágico no llegamos a
tener la capacidad de comprender que la realidad objetiva puede no coincidir con nuestra
interpretación. Tenemos una ingenuidad nosológica.
Este es un principio muy importante para comprender la magia, porque si
la realidad es lo que pensamos, bastará cambiar nuestro pensamiento para que la realidad
varíe. Esto confiere a la magia el poder de cambiar el mundo.
Para nosotros, los chamanes, no sólo significa atraer la experiencia
con nuestro pensamiento, sino verdaderamente crear realidades. Con nuestros supuestos,
actitudes y expectativas, hacemos que las cosas sean posibles o imposibles, reales o
irreales. En otras palabras, cambiando el marco de la mente podemos hacer cosas ordinarias
y no ordinarias en la misma dimensión física que compartimos con todo lo demás. El
viaje del chaman. Serge King.
La fuerza que el creyente en la magia atribuye al mago es, como se ve,
tremenda, realmente es omnipotente. En los cuentos infantiles, que son cuentos mágicos
que coinciden con la forma del propio pensamiento infantil, basta desear algo y pronunciar
la palabra o el gesto apropiado, para que se haga realidad. La varita mágica del mago es
capaz de todo.
La indisociación consiste en la confusión existente en el
pensamiento mágico entre cognición, afectividad, deseos, conducta y reacciones
somáticas. Para el objetivo de esta conferencia esta es la propiedad más importante,
porque pensar, sentir afectos o hacer algo van unidos a una fuerte y fácil reacción
somática. En el pensamiento mágico, conocer y sentir van unidos: las cosas son como uno
desea de sean. Sólo en el pensamiento racional se separa lo que sea la realidad de lo que
nos gustaría que fuera. Podemos decir que el pensamiento mágico es un pensamiento poco
desarrollado, indiferenciado, por lo que pensamiento y sentimiento van unidos entre sí,
lo mismo que la acción y las reacciones somáticas. En el pensamiento racional, se tiende
a que el corazón y la razón caminen separadamente. En el pensamiento mágico se producen
continuas catatímias: confusión del deseo con la realidad.
El Animismo es una consecuencia de la ley básica del
pensamiento mágico, la analogía. Todo se interpreta como un análogo de sí mismo como
ser vivo. Las nubes, el sol, los ríos, las montañas, la piedra, todos están sometidos a
cambios, de igual manera que el ser humano mismo, por lo que todo está vivo y, por
analogía, debe tener las mismas propiedades que el hombre; pensamientos, temores, deseos,
alegrías, vida y muerte.
El animismo tiene una gran importancia en la medicina mágica. La
enfermedad es vista como algo vivo que penetra en el cuerpo. El concepto objetivo de la
enfermedad como algo físico, sin vida mental propia, es desconocido para lo mágico. Las
enfermedades tienen que ser producto de una actividad mental de lo que nos rodea, sean
estos demonios, espíritus, casas embrujadas, ríos perversos, árboles portadores del
mal, etc. Por este motivo hay que usar métodos de "persuasión", métodos
"mentales" para curar.
La magia. Toda modalidad de pensamiento tiene una técnica. La
magia es la técnica del modo mágico, lo mismo que nuestra técnica científica es la
técnica del modo racional. De la misma manera que el método científico aplica
instrumentos objetivos, el diagnóstico, la cirugía o los medicamentos objetivamente
experimentados, en la magia se emplea una medicina basada en sus propias leyes: en la
analogía. Por ejemplo, la medicina homeopática es una medicina mágica pseudocientífica
basada en que lo semejante o lo contrario hacen los mismos efectos independientemente de
la dosis que se emplee; se basa en la ley del "contagio" y la
"similitud".
Sólo nos queda recordar que vemos la realidad a través de aquellas
estructuras que tengamos en nuestro cerebro, por lo que si hemos adquirido estructuras
mágicas, sin que seamos conscientes de ello, interpretaremos mágicamente la realidad y
creeremos vivir en un mundo mágico. Y esto ocurre aunque por otro lado existan en nuestro
cerebro estructuras racionales adquiridas durante nuestra educación. Este fenómeno se da
entre universitarios de cualquier latitud. Incluso nos podemos asombrar de lo mucho que
hay de mágico en nosotros, los médicos, sobre todo entre los psiquiatras, disciplina que
está aun en las postrimerías de la ciencia.
Ahora nos podemos aproximar al concepto de placebo. La palabra placebo
deriva del verbo latino placere, agradar. Se trata de una preparación
farmacéutica, que contiene sustancias inertes, es decir, no activas, que se utiliza para
comparar su efecto con el de sustancias activas. En general, el placebo presenta un efecto
curativo igual, aunque de menor intensidad y persistencia, que el preparado activo. La
importancia de los placebos en la medicina es enorme. No sólo una buena parte del efecto
curativo de los medicamentos se debe al efecto placebo, sino que gran parte de los
medicamentos que se usan, sobre todo en psiquiatría, son placebos o con un fuerte efecto
placebo. La industria de los placebos mueven miles y miles de millones de dólares. Existe
una actividad farmacéutica paralela dedicada a la llamada medicina alternativa, que mueve
muchos miles de millones. Y dentro de la farmacología académica existe la sospecha de
que aquellos productos que tiene un éxito que sobrepasa los límites racionales, bien
porque no existan tantos enfermos reales como dicen curar por ejemplo, no existen
tantos enfermos depresivos como antidepresivo se venden en el mundo- o porque son unas
panaceas que lo "curan" todo, o porque simplemente nadie ha demostrado su
eficacia, que podemos tener la muy fundada sospecha de que se trata de simples placebos.
Para que una sustancia inerte tenga efecto placebo se han de
cumplir una o las dos condiciones siguientes:
a) Existencia de un reflejo innato o condicionado.
b) Existir una expectativa con respecto a la sustancia que el sujeto
cree que se le ha administrado.
La condición a) se utiliza en la experimentación animal con placebo,
aunque también se puede aplicar al ser humano, lo que de hecho sucede en el efecto
placebo. Si se produce un dolor a un animal y luego se le administra un antiálgico al
mismo tiempo que se enciende un luz, se creará un reflejo condicionado de tal manera que
cada vez que se encienda la luz el animal sentirá que se le alivia el dolor. Esto mismo
se puede hacer con respecto a las más diversas funciones. Por ejemplo, producir una
infección y administrar un antibiótico al mismo tiempo que se muestra al animal una
determinada señal. Una vez repetido el experimento convenientemente se produce un reflejo
condicionado por el que basta presentar la señal para que aparezcan curaciones
relativamente análogas a las que presenta el antibiótico real. Cualquiera que tenga
curiosidad puede leer la cantidad enorme de experimentos de esta naturaleza debidas a la
escuela rusa de Pavlov.
El apartado b) es el más interesante para la investigación en
humanos. Por la experiencia vulgar sabemos que las expectativas son capaces de dar lugar a
cambios biológicos importantes. Si pensamos en una determinada comida, nuestro estómago
segrega los jugos gástricos adecuados, y nuestra boca se llena de saliva ante un
apetitoso manjar. Pavlov llamó segundo sistema de señales a esta capacidad de los
seres humano de responder a estímulos imaginarios y de crear auténticos reflejos
condicionado a los símbolos culturales. Este efecto es el que hace que aquellos enfermos
a los que se le administra un placebo y se le crea la expectativa de que se van a curar de
su dolencia, consigan un verdadero alivio de ésta, sino una curación.
¿Por qué ocurren estos hechos? Un placebo es una sustancia que no
tiene valor en sí, pero que es capaz de activar una estructura interpretativa. El placebo
adquiere prestado la función que desempeñe la estructura que active. En el caso de que
exista un reflejo condicionado, el placebo, o la señal estimulativa con la que se haya
establecido el reflejo, lo que hace es activar la estructura refleja previamente
establecida.
En el caso de la expectativa, es el propio sujeto quien activa una
estructura determinada y la pone en relación con la sustancia que hace de placebo. Vamos
a ceñirnos al caso del dolor porque es más fácil su manejo como ejemplo. En nuestro
organismo existen una serie de mecanismos, o estructuras, si se le quiere denominar así,
encargadas de controlar el dolor. Estas estructura controlan la producción de endorfinas,
de sustancia P, etc. y también manejan los estados de conciencia pudiendo producir
analgesia por exclusión de la zona dolorida del campo de la Conciencia. De la misma
manera que la expectativa de comer pone en actividad los programas de la digestión, la
perspectiva de la analgesia activa las estructuras antiálgicas naturales. Es decir, la
simple representación mental, sobre todo si va unida a un fuerte componente afectivo,
sirve de signo de estimulación de la estructura correspondiente. Por este motivo, cuando
no se crea una expectación porque la persona no lo sabe o no participa de "la
fe" o la creencia en lo que se está haciendo, el placebo no surte efecto. En la
medicina mágica hay que "creer" para que sea eficaz.
¿Cómo actúa la medicina mágica? Lo misterioso, con su carga de
angustia y esperanza activa nuestro pensamiento mágico. Y una vez activado, se pone en
marcha todos las cualidades psíquica descrita más arriba. Y podremos comprender la gran
influencia placebo que tiene la medicina mágica. Como la persona que está haciendo uso
del modo mágico cree que dos cosas similares ley de la analogía- son la
misma cosa y tienen idénticas cualidades ley de la similitud y del contagio-
creará expectativas muy fuertes siguiendo estas leyes. Creerá que cualquier cosa que
haya estado en contacto con alguien que se ha curado, tendrá también la virtud de curar.
Esto mismo lo atribuirá a gestos, palabras, acciones, peregrinajes, etc.
Por otro lado, el hecho de tomar como real, -adualismo- como
existente en el mundo externo a él, los propios pensamientos, hace que lo que le comunica
el curandero o el brujo se le dé la categoría de real, existente en sí. De esta manera
no se introduce la duda sobre la eficacia de la medicina administrada, lo que hace que las
expectativas sean casi absolutas.
Por esta misma propiedad de tomar como la misma realidad lo que
pensamos de la realidad externa, las palabras son también "reificadas", es
decir, la palabra y lo que representan son la misma cosa. Esto se ve muy bien en los
grupos integristas religiosos, que toma como la misma realidad las palabras escritas en
sus libros sagrados; la Biblia, la Tora o el Corán son la realidad, y si los hechos las
contradicen, son los hechos los que están equivocados. Por este mismo mecanismo, las
palabras del curandero o brujo son tomadas como la realidad, sin que pueda existir ninguna
dudas.
La indisociación permite que el conocer, la afectividad, la
conducta y el soporte somático estén íntimamente unidos, de tal manera que las
expectativas actúan a nivel somático con mucha más facilidad que en la medicina
racional.
Por último, el animismo dota a la medicina mágica de un poder
extraordinario. Seres poderosos nos persiguen, o nos pueden ayudar, fuerzas misteriosas y
poderosas, desconocidas y terribles influyen en nuestras vidas, y sólo el brujo o el
curandero tiene la capacidad mágica de interceder por nosotros.
CONCLUSIONES
Lo mágico es perfectamente explicable por lo racional, aunque siempre
quedará un fondo de misterio que la razón no ilumina.
El gran fallo de la medicina mágica consiste en que el mundo objetivo
existe y no se deja influir fácilmente por técnicas arbitrarias que sólo se basan en la
probabilidad de poder activar nuestras propias estructuras curativas.
La medicina racional ha de aprender a usar el gran poder curador de
nuestras propias estructuras curativas, ha de saber que los placebos son medicinas
reales que, seamos conscientes o no, siempre estamos utilizando con nuestras palabras, con
nuestros gestos, y que en última instancia, la personalidad del médico y su buen hacer
son el placebo más eficaz y hermoso que podemos administrar a nuestros enfermos.
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Como citar esta conferencia:
García de Haro Rodríguez, F. PSICONEUROLOGÍA DE LO MÁGICO. MAGIA Y PLACEBO. I Congreso Virtual de
Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia 39-CI-A: [23
pantallas]. Disponible en:
http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa39/conferencias/39_ci_a.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este
artículo. |