Conferencia invitada


39-CI-A


PSICONEUROLOGÍA DE LO MÁGICO
MAGIA Y PLACEBO

Autor:
  • Fernando García de Haro Rodríguez.
    Psiquiatra de H: G: U: Gregorio Marañón. Madrid



RESUMEN

Lo mágico es un modo de trabajo de la mente y del cerebro. Es el modo más inmediato y primario de la mente humana. Se parte del concepto de que la realidad que aparece representada en la Conciencia es siempre una realidad virtual, producto de los procesos computacionales de nuestras estructuras interpretativas cerebrales. En el modo mágico, los procesos computacionales se llevan a cabo siguiendo las leyes de la analogía, es decir, estableciendo las relaciones entre las cosas por sus semejanzas y coincidencia en el tiempo y en el espacio.

Se analizan los principales fenómenos psicológicos que aparecen en el modo mágico: 1.º Indisociación: lo cognitivo, lo afectivo, lo motor y lo somático se entremezclan actuando como una unidad. 2.º Adualismo: los contenidos de la Conciencia aparecen como realidades objetivas: reificación. 3.º Realismo ingenuo: se toman como coincidentes con la realidad objetiva todas las representaciones en la Conciencia. 4.º Analogía: se emplean las leyes de la analogía para establecer las relaciones entre las cosas. 5.º Animismo: se percibe toda la realidad como formada por seres vivos. 6.º La magia: todo pensamiento conlleva una técnica de manejo y control de la realidad. La magia es la técnica del modo mágico.

 

 

Palabras clave: pensamiento mágico, magia, adualismo, analogía, indisociación, animismo.


 

Para los médicos formados en la medicina científica occidental, los hechos que ocurren en la magia son muy sorprendentes y difíciles de explicar. La magia puede curar y producir enfermedades, y hace ambas cosas con una eficacia sorprendente.

Los mecanismos por los que se curan o enferman las personas parecen hablarnos de propiedades especiales y desconocidas –de propiedades mágicas- que van más allá del mundo racional y que se escapan a su comprensión. Son los espíritus, los dioses, las mismas propiedades del mago, del brujo, o del chaman las que parecen estar detrás de sus maravillosos y sorprendentes hechos.

Si comparamos las acciones de la medicina mágica y de la científico-racional parece como si se tratara de dos mundos paralelos que no se encuentran, de dos realidades distintas. El mundo racional con su luz y sus limitaciones, y el mundo mágico pleno de fuerzas ocultas y terriblemente poderosas. Por una parte estamos nosotros, los herederos de Hipócrates, el gran maestro que aplicó por primera vez a la medicina la racionalidad recién descubierta en Grecia, y por otra, ellos, los magos seguidores del dios Asclepio y de todos los dioses y diosas protectores o dañinos para la salud de las más diversas culturas.

En esta ponencia, aunque sea muy brevemente, me propongo establecer un puente entre la medicina racional y la medicina mágica. ¿Podemos comprender desde lo racional los fenómenos que ocurren en el mundo mágico? Lo primero que hay que decir es que lo mágico no es nada primitivo, sino una manera, un modo, de relacionarse con la realidad, que está presente en todos nosotros por muy racionales que nos creamos. Lo mágico es consustancial al ser humano e inunda toda nuestro pensamiento, nuestro sentimiento, nuestra acción y los modos de expresión social de la cultura. Todo está rodeado de magia.

El puente entre la medicina mágica y la racional lo podemos establecer profundizando en el concepto de magia y en el concepto de placebo. Una vez que hayamos estudiados ambos fenómenos desde una perspectiva moderna, veremos cómo lo mágico es comprensible desde la racionalidad, y podremos entender cómo actúa sobre el cuerpo, y para ello nos vamos a valer del concepto moderno de placebo, que resulta ser un medicamento real, de efectos somáticos reales, que se administra por vía simbólica.

¿Qué es lo mágico? Lo mágico es un modo de trabajo de la mente. Para comprender en profundidad este fenómeno es necesario referirse a los actuales conocimientos del funcionamiento del cerebro y de la psique. El cerebro humano es una computadora biológica inmensamente compleja. Es decir, es un instrumento de tratamiento de la información. La cantidad de información que contiene y trata es también tan inabarcable como su complejidad biológica. Toda esta información no puede estar activa toda ella al mismo tiempo, por lo que el   trabajo cerebral tiene que hacerse por módulos de actividad relativamente independientes entre sí. A estos módulos de actividad encargados de cometidos distintos se les puede dar el nombre de estructuras interpretativas, porque ellas son las que nos interpretan la realidad en el sentido más amplio de esta palabra.

Una estructura interpretativa es una parte del cerebro, una huella mnémica,   encargada de llevar a cabo una cierta tarea. Por ejemplo, existe una estructura cerebral que se encarga de interpretar el lenguaje. Estas estructuras están en los centros de Broca y Wernicke. En ellas está implantado el programa que permite interpretar las palabras. Como ustedes tienen programadas estas estructuras en portugués, tendrán dificultad para comprender este texto, pero si estuviera escrito en un lenguaje completamente desconocido, sería imposible que las estructuras cerebrales pudieran traducir su significados. Es decir, sin estructura interpretativa, el cerebro no podría hacer la labor de interpretación de lo escrito.

Para cada tarea existe una estructura específica. Las agnosias, las apraxias y las afasias se producen cuando son lesionadas aquellas estructuras cerebrales encargadas de la tarea corespondiente. El cerebro no es capaz de mandar a la Conciencia la interpretación adecuada o dar las órdenes para que se realice. En el caso contrario, cuando la estructura cerebral persiste, pero ha desaparecido aquello que interpretaba, como ocurre en la amputación de un miembro, puede darse el fenómeno del miembro fantasma. Cada vez que esta estructura es activada, continúa enviando a la Conciencia la misma información que antes de la amputación, y el paciente tiene la vivencia de la persistencia del miembro amputado. En el caso de los duelos, también se produce un fenómeno parecido. La estructura cerebral interpretativa del difunto persiste, por lo que la persona que sufre un duelo continúa teniendo la sensación de sentir al difunto, de oírle, de tenerle a su lado, etc. Este último fenómeno ya nos sirve de introducción a una explicación científica de un fenómeno extendido en todas las culturas; la vivencia de la presencia de los muertos, y que tan vinculado está al pensamiento mágico.

De todo lo anteriormente expuesto podamos deducir que nosotros no vemos la realidad en sí, sino que la realidad que vemos es aquella que nos interpretan nuestras estructuras, como ya afirmaba el filósofo alemán Emmanuel Kant. Según este pensador, la cosa en sí –das Ding an sich- no es posible percibirla, sino que la realidad siempre será aquello que nos interpreta nuestra mente –das Ding für uns-, la cosa para nosotros.

 

 

En las figuras de doble sentido se puede ver con nitidez este fenómeno. En la figura adjunta podemos ver la cara de una hermosa joven o la de una anciana, dependiendo de qué estructura interpretativa estemos usando.

Es muy importante señalar que las estructuras no son simplemente estructuras cognitivas o perceptivas, sino que cada estructura tiene un componente cognitivo, afectivo, conductual y somático.

E.I. { cog. af. cond. som.}

Es decir, interpretar en el sentido general de esta palabra, es dar una respuesta ante un hecho, objeto o persona que abarca un conocer de qué se trata –componente cognitivo-, hacer una valoración afectiva; nos agrada, desagrada, etc. –componente afectivo-, desarrollar o preparar una conducta –componente conductual- y por último todo ello está necesariamente implantado en las estructuras somáticas.

Esta ligazón entre los distintos componentes de la estructuras es muy importante para comprender el fenómeno de la acción de lo mágico sobre el cuerpo. Cualquier cognición tendrá su repercusión afectiva, conductual o somática. Y también podemos considerar el orden inverso. Una acción sobre el componente somático puede tener efectos cognitivos, afectivos o conductuales, etc. Las estructuras son un todo, son sistemas físicos de los cuales emergen las funciones mentales.

Por otro lado, a las estructuras interpretativas cerebrales las podemos llamar también estructuras mentales, puesto que estas estructuras tienen una función mental. La mente estará formada por un conjunto de estructuras mentales, o interpretativas. Dependiendo de qué estructuras mentales tengamos así interpretaremos la realidad, y así seremos.

Cuando tengamos activada una estructura determinada, ella es la que nos interpreta la realidad, vemos a través de ella y creemos ser lo que ella sea. Si hemos sido educados como católicos, como mahometanos o como europeo o como brasileños, no sólo veremos la realidad a través de la estructura mental correspondiente, sino que también nos definiremos como católicos, mahometanos, europeos o brasileños. Somos lo que sean nuestras estructuras. Cuando tengamos estructuras mágicas, veremos la realidad mágicamente y viviremos en un mundo mágico.

Y una vez llegado a este punto podemos enfrentarnos al problema de lo mágico. Los estudios de Piaget en los niños y de Frazer, Tylor, Levy-Bruhl, etc. en las culturas poco desarrolladas, nos muestran que existe una modalidad de pensamiento distinta a la que creemos tener las personas adultas de nuestra cultura. Los niños y los pueblos pocos desarrollados emplean el llamado pensamiento mágico, mientras que nosotros emplearíamos el pensamiento racional. Esto no es en absoluto cierto. Nosotros, los adultos de nuestra cultura, continuamos teniendo un pensamiento mágico altamente desarrollado, como veremos más adelante.

Las deferencias básicas entre modo mágico y el modo racional se resumen en la tabla siguiente:

 

MODO MÁGICO

Analogía

Adualismo

Indisociación

Animismo

Magia

MODO RACIONAL

Lógica

Dualismo

Disociación

Mundo objetivo

Técnica Científica.

 

La analogía es la ley básica del pensamiento mágico. La lógica es la ley básica del pensamiento racional. En el pensamiento mágico, lo mismo que en los sueños, la asociación entre las ideas, las imágenes o los afectos se hacen buscando las semejanzas y la coincidencia en el tiempo y en el espacio. Una como es la misma que otra cuando tienen algo en común o coinciden en algo. Por ejemplo, en el pensamiento mágico creeremos que el oro tiene en común con la eternidad el que siempre es igual a sí mismo, en que no se degrada, por lo que poseer oro es poseer eternidad. De aquí el valor mágico de un mental bastante inútil en la vida cotidiana. En la magia, un muñeco en forma humana puede ser tomado como el mismo cuerpo de la persona que representa, y creer que quemarlo, clavarle alfileres, etc. es lo mismo que hacerlo sobre el cuerpo real. Un hechicero malayo citado por Frazer en su monumental obra "La rama dorada", nos dice: "No es cera lo que estoy quemando; es el hígado, el corazón y el bazo de fulano de tal lo que estoy quemando.

Siguiendo las leyes de la analogía se forman todos los mitos de la Humanidad. Los mitos son las teorías sobre la realidad fabricadas por el pensamiento mágico. Son construcciones simbólicas, como los sueños, que sólo se pueden comprender si se tiene en cuenta las leyes de la analogía.

De esta misma ley se deducen dos principios fundamentales de la magia: el principio de la similitud y del contagio, que tanta influencia tienen en la medicina mágica. Cosas similares tienen las mismas propiedades, y las cosas que han estado en contacto se contagian con las mismas propiedades. Las ropas, los pelos, etc. de alguien importante para nosotros nos contagian con sus virtudes o malignidades.

 

El adualismo significa que en el pensamiento mágico no se hace distinción entre lo que se piensa y la realidad; nuestras representaciones son tomadas como cosas reales. En la manera racional sabemos que una cosa es lo que pensamos o nos representamos de la realidad, y otra el mundo real. Podemos pensar que nuestras representaciones coinciden con la realidad, pero siempre somos conscientes de que una cosa son nuestras representaciones y otra lo representado. A este proceso se le llama Reificación. Se trata del mismo fenómeno que ocurre en los sueños. En éstos no pensamos en una casa, en un hombre o en un perro, sino que vemos realmente estas cosas o personas, y cuando pensamos que hacemos algo, nos vemos haciéndola realmente. Todo resulta real. En los sueños nuestro pensamiento, nuestras representaciones mentales se reifican, se escenifican como cosas reales.

Hemos afirmado anteriormente que nosotros no vemos la realidad en sí, sino lo que nos interpretan nuestras estructuras. En el pensamiento mágico no llegamos a tener la capacidad de comprender que la realidad objetiva puede no coincidir con nuestra interpretación. Tenemos una ingenuidad nosológica.

Este es un principio muy importante para comprender la magia, porque si la realidad es lo que pensamos, bastará cambiar nuestro pensamiento para que la realidad varíe. Esto confiere a la magia el poder de cambiar el mundo.

 

Para nosotros, los chamanes, no sólo significa atraer la experiencia con nuestro pensamiento, sino verdaderamente crear realidades. Con nuestros supuestos, actitudes y expectativas, hacemos que las cosas sean posibles o imposibles, reales o irreales. En otras palabras, cambiando el marco de la mente podemos hacer cosas ordinarias y no ordinarias en la misma dimensión física que compartimos con todo lo demás. El viaje del chaman. Serge King.

La fuerza que el creyente en la magia atribuye al mago es, como se ve, tremenda, realmente es omnipotente. En los cuentos infantiles, que son cuentos mágicos que coinciden con la forma del propio pensamiento infantil, basta desear algo y pronunciar la palabra o el gesto apropiado, para que se haga realidad. La varita mágica del mago es capaz de todo.

 

La indisociación consiste en la confusión existente en el pensamiento mágico entre cognición, afectividad, deseos, conducta y reacciones somáticas. Para el objetivo de esta conferencia esta es la propiedad más importante, porque pensar, sentir afectos o hacer algo van unidos a una fuerte y fácil reacción somática. En el pensamiento mágico, conocer y sentir van unidos: las cosas son como uno desea de sean. Sólo en el pensamiento racional se separa lo que sea la realidad de lo que nos gustaría que fuera. Podemos decir que el pensamiento mágico es un pensamiento poco desarrollado, indiferenciado, por lo que pensamiento y sentimiento van unidos entre sí, lo mismo que la acción y las reacciones somáticas. En el pensamiento racional, se tiende a que el corazón y la razón caminen separadamente. En el pensamiento mágico se producen continuas catatímias: confusión del deseo con la realidad.

 

El Animismo es una consecuencia de la ley básica del pensamiento mágico, la analogía. Todo se interpreta como un análogo de sí mismo como ser vivo. Las nubes, el sol, los ríos, las montañas, la piedra, todos están sometidos a cambios, de igual manera que el ser humano mismo, por lo que todo está vivo y, por analogía, debe tener las mismas propiedades que el hombre; pensamientos, temores, deseos, alegrías, vida y muerte.

El animismo tiene una gran importancia en la medicina mágica. La enfermedad es vista como algo vivo que penetra en el cuerpo. El concepto objetivo de la enfermedad como algo físico, sin vida mental propia, es desconocido para lo mágico. Las enfermedades tienen que ser producto de una actividad mental de lo que nos rodea, sean estos demonios, espíritus, casas embrujadas, ríos perversos, árboles portadores del mal, etc. Por este motivo hay que usar métodos de "persuasión", métodos "mentales" para curar.

 

La magia. Toda modalidad de pensamiento tiene una técnica. La magia es la técnica del modo mágico, lo mismo que nuestra técnica científica es la técnica del modo racional. De la misma manera que el método científico aplica instrumentos objetivos, el diagnóstico, la cirugía o los medicamentos objetivamente experimentados, en la magia se emplea una medicina basada en sus propias leyes: en la analogía. Por ejemplo, la medicina homeopática es una medicina mágica pseudocientífica basada en que lo semejante o lo contrario hacen los mismos efectos independientemente de la dosis que se emplee; se basa en la ley del "contagio" y la "similitud".

Sólo nos queda recordar que vemos la realidad a través de aquellas estructuras que tengamos en nuestro cerebro, por lo que si hemos adquirido estructuras mágicas, sin que seamos conscientes de ello, interpretaremos mágicamente la realidad y creeremos vivir en un mundo mágico. Y esto ocurre aunque por otro lado existan en nuestro cerebro estructuras racionales adquiridas durante nuestra educación. Este fenómeno se da entre universitarios de cualquier latitud. Incluso nos podemos asombrar de lo mucho que hay de mágico en nosotros, los médicos, sobre todo entre los psiquiatras, disciplina que está aun en las postrimerías de la ciencia.

Ahora nos podemos aproximar al concepto de placebo. La palabra placebo deriva del verbo latino placere, agradar. Se trata de una preparación farmacéutica, que contiene sustancias inertes, es decir, no activas, que se utiliza para comparar su efecto con el de sustancias activas. En general, el placebo presenta un efecto curativo igual, aunque de menor intensidad y persistencia, que el preparado activo. La importancia de los placebos en la medicina es enorme. No sólo una buena parte del efecto curativo de los medicamentos se debe al efecto placebo, sino que gran parte de los medicamentos que se usan, sobre todo en psiquiatría, son placebos o con un fuerte efecto placebo. La industria de los placebos mueven miles y miles de millones de dólares. Existe una actividad farmacéutica paralela dedicada a la llamada medicina alternativa, que mueve muchos miles de millones. Y dentro de la farmacología académica existe la sospecha de que aquellos productos que tiene un éxito que sobrepasa los límites racionales, bien porque no existan tantos enfermos reales como dicen curar –por ejemplo, no existen tantos enfermos depresivos como antidepresivo se venden en el mundo- o porque son unas panaceas que lo "curan" todo, o porque simplemente nadie ha demostrado su eficacia, que podemos tener la muy fundada sospecha de que se trata de simples placebos.

Para que una sustancia inerte tenga efecto placebo se han de cumplir una o las dos condiciones siguientes:

a) Existencia de un reflejo innato o condicionado.

b) Existir una expectativa con respecto a la sustancia que el sujeto cree que se le ha administrado.

La condición a) se utiliza en la experimentación animal con placebo, aunque también se puede aplicar al ser humano, lo que de hecho sucede en el efecto placebo. Si se produce un dolor a un animal y luego se le administra un antiálgico al mismo tiempo que se enciende un luz, se creará un reflejo condicionado de tal manera que cada vez que se encienda la luz el animal sentirá que se le alivia el dolor. Esto mismo se puede hacer con respecto a las más diversas funciones. Por ejemplo, producir una infección y administrar un antibiótico al mismo tiempo que se muestra al animal una determinada señal. Una vez repetido el experimento convenientemente se produce un reflejo condicionado por el que basta presentar la señal para que aparezcan curaciones relativamente análogas a las que presenta el antibiótico real. Cualquiera que tenga curiosidad puede leer la cantidad enorme de experimentos de esta naturaleza debidas a la escuela rusa de Pavlov.

El apartado b) es el más interesante para la investigación en humanos. Por la experiencia vulgar sabemos que las expectativas son capaces de dar lugar a cambios biológicos importantes. Si pensamos en una determinada comida, nuestro estómago segrega los jugos gástricos adecuados, y nuestra boca se llena de saliva ante un apetitoso manjar. Pavlov llamó segundo sistema de señales a esta capacidad de los seres humano de responder a estímulos imaginarios y de crear auténticos reflejos condicionado a los símbolos culturales. Este efecto es el que hace que aquellos enfermos a los que se le administra un placebo y se le crea la expectativa de que se van a curar de su dolencia, consigan un verdadero alivio de ésta, sino una curación.

¿Por qué ocurren estos hechos? Un placebo es una sustancia que no tiene valor en sí, pero que es capaz de activar una estructura interpretativa. El placebo adquiere prestado la función que desempeñe la estructura que active. En el caso de que exista un reflejo condicionado, el placebo, o la señal estimulativa con la que se haya establecido el reflejo, lo que hace es activar la estructura refleja previamente establecida.

En el caso de la expectativa, es el propio sujeto quien activa una estructura determinada y la pone en relación con la sustancia que hace de placebo. Vamos a ceñirnos al caso del dolor porque es más fácil su manejo como ejemplo. En nuestro organismo existen una serie de mecanismos, o estructuras, si se le quiere denominar así, encargadas de controlar el dolor. Estas estructura controlan la producción de endorfinas, de sustancia P, etc. y también manejan los estados de conciencia pudiendo producir analgesia por exclusión de la zona dolorida del campo de la Conciencia. De la misma manera que la expectativa de comer pone en actividad los programas de la digestión, la perspectiva de la analgesia activa las estructuras antiálgicas naturales. Es decir, la simple representación mental, sobre todo si va unida a un fuerte componente afectivo, sirve de signo de estimulación de la estructura correspondiente. Por este motivo, cuando no se crea una expectación porque la persona no lo sabe o no participa de "la fe" o la creencia en lo que se está haciendo, el placebo no surte efecto. En la medicina mágica hay que "creer" para que sea eficaz.

¿Cómo actúa la medicina mágica? Lo misterioso, con su carga de angustia y esperanza activa nuestro pensamiento mágico. Y una vez activado, se pone en marcha todos las cualidades psíquica descrita más arriba. Y podremos comprender la gran influencia placebo que tiene la medicina mágica. Como la persona que está haciendo uso del modo mágico cree que dos cosas similares –ley de la analogía- son la misma cosa y tienen idénticas cualidades –ley de la similitud y del contagio- creará expectativas muy fuertes siguiendo estas leyes. Creerá que cualquier cosa que haya estado en contacto con alguien que se ha curado, tendrá también la virtud de curar. Esto mismo lo atribuirá a gestos, palabras, acciones, peregrinajes, etc.

Por otro lado, el hecho de tomar como real, -adualismo- como existente en el mundo externo a él, los propios pensamientos, hace que lo que le comunica el curandero o el brujo se le dé la categoría de real, existente en sí. De esta manera no se introduce la duda sobre la eficacia de la medicina administrada, lo que hace que las expectativas sean casi absolutas.

Por esta misma propiedad de tomar como la misma realidad lo que pensamos de la realidad externa, las palabras son también "reificadas", es decir, la palabra y lo que representan son la misma cosa. Esto se ve muy bien en los grupos integristas religiosos, que toma como la misma realidad las palabras escritas en sus libros sagrados; la Biblia, la Tora o el Corán son la realidad, y si los hechos las contradicen, son los hechos los que están equivocados. Por este mismo mecanismo, las palabras del curandero o brujo son tomadas como la realidad, sin que pueda existir ninguna dudas.

La indisociación permite que el conocer, la afectividad, la conducta y el soporte somático estén íntimamente unidos, de tal manera que las expectativas actúan a nivel somático con mucha más facilidad que en la medicina racional.

Por último, el animismo dota a la medicina mágica de un poder extraordinario. Seres poderosos nos persiguen, o nos pueden ayudar, fuerzas misteriosas y poderosas, desconocidas y terribles influyen en nuestras vidas, y sólo el brujo o el curandero tiene la capacidad mágica de interceder por nosotros.

 

CONCLUSIONES

Lo mágico es perfectamente explicable por lo racional, aunque siempre quedará un fondo de misterio que la razón no ilumina.

El gran fallo de la medicina mágica consiste en que el mundo objetivo existe y no se deja influir fácilmente por técnicas arbitrarias que sólo se basan en la probabilidad de poder activar nuestras propias estructuras curativas.

La medicina racional ha de aprender a usar el gran poder curador de nuestras propias estructuras curativas, ha de saber que los placebos son medicinas reales que, seamos conscientes o no, siempre estamos utilizando con nuestras palabras, con nuestros gestos, y que en última instancia, la personalidad del médico y su buen hacer son el placebo más eficaz y hermoso que podemos administrar a nuestros enfermos.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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Como citar esta conferencia:

García de Haro Rodríguez, F. PSICONEUROLOGÍA DE LO MÁGICO. MAGIA Y PLACEBO. I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia 39-CI-A: [23 pantallas]. Disponible en:  http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa39/conferencias/39_ci_a.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este artículo.

 
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