Conferencia


34-CI-J


EL ALCOHOL COMO AGENTE TERAPÉUTICO A TRAVÉS DE LA HISTORIA

Autores:
  • José Ramón López-Trabada Gómez

  • Jesús Pascual Arriazu

    GECA (Grupo de Expertos en Conductas Adictivas), Madrid


 

El alcohol se ha usado desde siempre como agente terapéutico, no solo en aplicación externa, sino también como remedio interno, bien solo o conteniendo otros principios activos en él disueltos. Aunque externamente continúa su uso, el otro uso, el interno ha ido disminuyendo hasta prácticamente desaparecer, aunque esto no ocurre hasta bien entrado el siglo XX, y como veremos mas adelante no de manera generalizada.

 

Por otra parte la actitud de los médicos frente al consumo de bebidas alcohólicas se mantiene enfrentada hasta prácticamente la actualidad, de ser un elemento de reconocido valor terapéutico y dietético, las ideas medicas fueron cambiando su consideración frente a las bebidas alcohólicas según aumentaban los casos de dependencia, con las consiguientes alteraciones sociales, laborales, familiares y personales, el punto de inflexión fue sin duda la aparición en el siglo XIX del concepto de alcoholismo como enfermedad. A pesar de lo anterior todavía no existe una actitud unánime en el ámbito medico.

 

Vamos a tratar de mostrar, de manera somera, la evolución que el alcohol ha seguido, pasando desde elemento de uso ritual y religioso, al terapéutico y posteriormente lúdico.

 

La fermentación intencionada comenzó posiblemente durante el Neolítico, con el desarrollo de la agricultura. Las primeras suposiciones sobre la existencia del alcohol se cifran en el quinto milenio antes de Jesucristo. Las pinturas rupestres de la Cueva de la Araña, en Valencia, indican que se recogía miel y se almacenaba. Cabe suponer que aquella miel fermentada pudiera ser consumida só1a o diluida con agua en forma de "aguamiel". Se supone que debido a los efectos psicotrópicos del aguamiel, ésta pudo sustituir a la sangre en los diferentes ritos sagrados. Los primeros escritos sobre el vino los podemos encontrar en el Código de Hammurabi, escrito en el 2225 a. de C. en Asiría, donde se recogían normas para mantener los lugares en los que se vendía el vino (Rosenstingl, 1978).

 

El Antiguo Egipto también conocía la fermentaci6n de la cerveza y el vino. El "Libro de los Muertos" cuenta la manufacturación de una bebida llamada "hek" que era una forma de cerveza. Se bebía con cañas para evitar tomar los granos de la fermentación, ya que no se filtraba. Los egipcios también conocían el cultivo de la vid y el vino, que era utilizado por las clases dominantes y muy apreciado por otros países, en especial el vino de palma. Probablemente, los egipcios enseñaron a los israelitas a producir vino y cerveza, antes del éxodo a la tierra prometida. Para los judíos, el vino era una creación divina con propiedades medicinales. No obstante, había sectas Judías como los Nazaritas que eran abstemios. Estas sectas pudieron ser las inspiradoras de los movimientos de temperancia. Su abstinencia no estaba basada en la idea de los efectos perniciosos del vino, sino contra la transformación de la agricultura nómada en sedentaria, como había ocurrido en Canaan (Raymond, 1970).

 

Las culturas griega y romana también conocían el cultivo del vino, 3000 años a. de C. El dios griego del vino era Dionisio. En su honor se celebraban fiestas en las que el consumo de vino era la norma. Los griegos bebían vino disuelto en agua, cinco partes de agua y dos de vino, probablemente para atenuar sus efectos (Escohotado, 1989). En la "Iliada y la Odisea", se describen los efectos del vino; en la primera Hector pide a su madre que no le dé vino, porque le enerva y le hace perder valor y fuerza; en la segunda, Ulises emborracha al gigante Polifemo para vencerlo. Plutarco en "Vidas paralelas" describe un concurso de bebida, en el que el vencedor bebió trece litros de vino sin diluir y falleció a los tres días como consecuencia del exceso. Junto a estos efectos nocivos, los griegos también reconocieron las propiedades curativas y diuréticas del vino; además era un elemento imprescindible en los symposia o reuniones de bebedores, durante las cuales se comía y posteriormente se bebía y se hablaba de filosofía, de política, o se escuchaba música o poesía.

 

Los romanos fueron quienes difundieron la vid en todas sus conquistas, e hicieron leyes sobre su cultivo y comercio. En Roma, la nobleza lo bebía fundamentalmente en banquetes. Para las clases bajas existían las "thermopolía" o tabernas en las que se podía beber y comer. Las dos fiestas romanas en las que el vino era imprescindible eran la bacanalia y la saturnalia. La afición al vino no era extraña; de hecho Suetonio, en la "Vida de los doce Césares", dice que a Tiberius Claudius Nero, sus compañeros de milicia le llamaban "Biberius Claudíus Nero", precisamente por sus hábitos de consumo etílico. La expansión de los romanos propició que se estableciera un importante comercio en torno al vino. Los celtas habitantes de las Galias comenzaron su cultivo e incluso llegaron a superar las extensiones de cultivo y la calidad del vino. Fueron los galos los inventores del tonel. Siendo superiores sus caldos a los de los romanos, el emperador Domíciano prohibió plantar más viñedos en aquella región y ordenó destruir la mitad de las vides (Sournia, 1990).

 

Desde el punto de vista terapéutico, aunque ya antes otros autores como Asclepiades o Nicerator, habían sistematizado el creciente numero de fármacos, todos ellos naturales, que se iban sumando a la farmacopea, no es sino hasta la aparición del Tratado de Dioscorides de Anazarba, cuando se realiza la más extensa de las recopilaciones y sistematización de los mismos, este trabajo que no llego a España hasta 1566, traducido por el Dr. Laguna, recogía el vino en diversas combinaciones como agente terapéutico para multitud de afecciones como puede verse en la Tabla I. Tanto Dioscorides como su traductor el Dr. Laguna, advierten de los peligros del vino, aunque reconocen en el un elemento terapéutico de primer orden. Además de la descripción de los distintos tipos de vino y sus indicaciones, abogan por un consumo moderado del mismo, aunque Dioscorides siguiendo la costumbre griega que recomendaba emborracharse una vez al mes con el fin de vomitar y así limpiar las impurezas acumuladas, recomienda también que algunos días se beba mas de lo necesario. Como método infalible para " quitar el vino al que de el son esclavos ", el Dr. Laguna cita el siguiente: Ahogar dos anguilas en vino, dárselas a comer cocidas al sujeto y luego darle a beber el vino en el que se ahogaron. (Dioscorides,1984).

 

Tabla I. 

Nombre.

Composición.

Indicaciones.

Vino melitite o Vino mulso.

Vino + miel.

Fiebres. Flaqueza de estomago, mal de riñones, flaquezas de cabeza.

Vino scilitico.

Vino + cebolla.

Gota, angustia y estrechura de pecho, pulsos débiles, tosigosos.

Vino marino.

Vino + agua marina.

Fiebre, vientre duro.

Vino cydonite

Vino + membrillo.

Disentería, alt. de hígado y riñones, confirmativo del estomago.

Vino enanthino.

Vid salvaje + mosto.

Disentería, apetito perdido, flujos celiacos.

Vino roete.

Vino de Granadas.

Para escasez de orina.

Vino rosado.

Mosto + rosas.

Dolores de estomago, disentería.

Vino myrtite.

Vino + grana de Arrayan.

Llagas y fluxiones internas.

Vino de dátiles.

 

Estomago.

Vino sycites

Vino de higos secos.

Escasez de orina, para el menstruo.

Vino resinoso.

Vino + resina de pino.

Tos, catarro, flujo celiaco y disentérico, hidropesía.

Vino strobilite.

Vino + piñas.

Tisis.

Vino cedrino.

Vino + cedrino.

Tos, dolores de pecho, lombrices, temblores.

Vino empegado.

Vino + pez liquida.

Dolores de hígado, vientre, pecho y bazo.

Vino de ajenjos.

 

Provoca orina. Enf. del hígado, ictericos.

Vino de hisopo.

 

Tos, asma, enf. de pecho, costados y pulmones.

Vino aromático.

Vino + dátiles + aspálato + calamo + nardo.

Dolores de pecho, costado y pulmones. Enf de vejiga y riñón.

 

Los árabes, sobre el año 800 a. de C. descubrieron la destilación del vino, obteniendo así alcoholes de más alta graduación. En España, Ramón Llull (1233-1315) fue el primero en describir la destilación del alcohol; creía que prolongaba la vida, de ahí que lo llamase "agua de la vida". Después, Arnau de Vilanova, promovió sus cualidades en el libro "De conservanda juventute et retardanda senectute". Actitudes parecidas persistieron en la mente popular hasta la mitad del siglo XIX. Durante la Edad Media, el vino estuvo en poder de la Iglesia. En las tierras anexas a los monasterios estaban incluidos los viñedos. El vino era imprescindible para las celebraciones religiosas y constituía una fuente de ingresos económicos. Esto provocó que, particularmente en Francia, los monasterios se constituyesen en auténticos centros de comercio relacionado con el alcohol (Fouquet y De Borde, 1975). Los conocimientos árabes sobre la destilación del vino fueron utilizados por los monjes para elaborar bebidas espirituosas como el güisqui, el kirsch, el chartreuse y otros. Hacía el siglo XIV el alcohol es una sustancia muy utilizada en los diferentes países para hacer licores, perfumes y medicamentos (Sournia, 1990).

 

En el siglo XVII se inició el periodo de comercialización del vino. Se sabía que su transporte lo estropeaba y se mezclaban diferentes vinos para que soportara mejor el transporte. El descubrimiento de la destilación posibilitó el traslado, los trasiegos y que el alcohol pudiera estar disponible en cualquier sitio, con lo que la comercialización era una realidad con enorme potencial económico (González y Martínez, 1989). Estos procesos, unidos a la revolución industrial, hicieron que durante el siglo XIX se produjera un importante incremento del consumo de alcohol en el mundo occidental (Schivelbusch, 1995).

 

Durante el siglo XIX, Pasteur descubrió la fermentación y posibilitó la mejora en la calidad de los vinos. Fue considerado antiséptico y esclerosante. En los primeros años del siglo XIX, Broussais criticó mucho su uso en medicina, pero ésto fue sólo una moda que duró un par de décadas. El aumento de su uso pudo deberse a la propaganda del médico inglés R.B. Todd, quien decía que aceleraba los procesos de cicatrización y las defensas corporales contra la enfermedad. Aprovechó las ideas de von Liebig sobre que el alcohol se metabolizaba y se almacenaba, para pensar que era bueno. Cuando se hicieron estudios de laboratorio y se vio que la intoxicación etílica disminuía la temperatura corporal, se utilizó como antipirético. Se realizaron tónicos basados en el vino, al que se le añadían coca, cola, y otras sustancias. Cada hospital solía tener sus propios tónicos, denominados con el nombre de los médicos que los habían realizado (Sournia, 1990). Mayet, en 1896, encontró que 23 hospitales en Francia consumían 34000 litros de ron al año. Se utilizaban para hemorragias, envenenamientos, fiebre, cólera, malaria, tifoideas y tuberculosis. También se utilizaba en la anemia, polineuropatía y en el síndrome de abstinencia al alcohol. En Gran Bretaña y en Estados Unidos también se produjo una intensa controversia sobre la utilización médica del alcohol, a finales del siglo XIX e inicios del XX, respectivamente. Aunque la Asociación Médica Americana, en 1917, se mostraba partidaria de la prohibición del alcohol en medicina, una encuesta en 1922 revelaba que la mitad de los treinta mil médicos americanos encuestados se mostraban partidarios de la prescripción del alcohol (Sournia, 1990). Durante el siglo XIX se creía que el alcohol fermentado era bueno, mientras que los licores eran dañinos. Pasteur habló sobre el equivalente calórico del vino y, en 1888, Desbouvrie aconsejaba mezclar una especie de chocolate rico en albúmina para que absorbiera las sustancias tóxicas que iban en el vino. En 1933, se celebró el I Congreso de Médicos amigos del vino y, en 1916, se distribuyó entre el ejército Francés un folleto que aconsejaba el consumo de alcohol para aumentar el vigor, el apetito, como fuente de calor y para facilitar la digestión (Sournia, 1990).

 

Las consecuencias del consumo llevaron a Estados Unidos, en 1918, a dictar la ley seca y a su derogación en 1933. Durante dicho periodo se comercializaron las petacas y se pusieron de moda el cocktail o combinados para disimular el mal sabor del alcohol que se distribuía.

 

En relación a la utilización del alcohol para trastornos mentales, la literatura médica de la Época clásica y de la Edad Media recogía que el consumo de vino mejoraba las funciones digestivas y fortificaba la sangre y abría los canales y venas del cuerpo (Sournia, 1990). La utilización del vino o del alcohol para los trastornos psiquiátricos nunca pasó de ser un elemento de segundo orden con indicaciones muy limitadas, posiblemente porque los efectos psicotrópicos incluían alteraciones de las funciones superiores. A pesar de lo cual, autores como W.Culllen en su "Tratado de Materia Medica" incluye el alcohol y el vino entre los narcóticos sedantes, además de cómo diaforético y sudorífico, destacando la acción sedativa del alcohol y comparándola con la del opio, del vino dice que al tener menor cantidad de alcohol seria mas indicado su uso como estimulante, cordial y excitante, prefiriendo al vino como estimulante y al opio como sedante. (Cullen, 1795).

 

Brown y sus seguidores también recomendaban el vino como estimulante estenico. En cualquier caso el alcohol no se consideraba contraindicado en los trastornos mentales como comprobamos por D. Irish que en su libro "Levamen infirmi: or, cordial counsel to the sick and disease" habla de las condiciones que deben reunir los asilos de alienados y en el apartado referente a la alimentación exige "buena comida, carne y cerveza suficiente en todo momento". (Hunter,1963). Como veremos mas adelante el incluir el alcohol en la dieta base de los asilos se mantendrá hasta casi el siglo XX.

 

Durante los siglos XVII y XVIII comenzaron a describirse diferentes patologías asociadas al consumo del alcohol. A pesar de lo cual su uso continuo hasta bien entrado el siglo XIX. Así autores como Barbier en su " Elementos de Materia Medica" describe la acción del vino sobre el cerebro como "desenvolviendo la vitalidad de este órgano es como aumenta la energía de las facultades morales, inspira alegría, buen humor, inflama la imaginación, produce entusiasmo y al mismo tiempo anima las fuerzas musculares, da agilidad y deseo de ejercitarse..". (Barbier,1825). J.Guislain en su "Lecciones orales sobre las frenopatías" incluye la cerveza en la dieta básica de los enajenados, recomendando un litro por día para los hombres y medio litro al día para las mujeres. (Guislain, 1881). Varios autores como Zambaco, Manquat, Wurtz y entre nosotros Juarros recomendaban el alcohol en el tratamiento de la morfinomanía como estimulante, usando coñac, vino de Málaga o de Oporto, junto con otros medicamentos tónicos y sedantes como el café, te, acetato amónico y éter. (Juarros). También E. Regis en su " Tratado de Psiquiatría" recomienda el uso del alcohol como sustituto de la morfina en el tratamiento del morfinismo. Incluye el alcohol, junto con el té, cafeína y otros como agentes estimulantes difusibles, indicados en ciertas psicosis sobretodo en los estados de astenia profunda y dentro del régimen general de los asilos recomienda el uso moderado del vino y los alcoholes considerando que no deben proscribirse del todo. (Regis)

 

Durante el siglo XIX apareció el concepto de alcoholismo y se relacionó el delirium tremens con el hábito etílico (Rubio y Santo-Domingo, 1994), lo que comenzó a cambiar la actitud medica frente al alcohol, aunque de manera muy irregular, habiendo autores en contra de su uso como Griesinger (1865), de raíz biologicista, que en su "Tratado de las enfermedades mentales" señala que los espirituosos no deben darse a ningún alienado, particularmente en los casos de locura reciente. En los casos de convalecencia se prestará especial vigilancia a su consumo". Reconoce que puede tener alguna utilidad en los casos de debilidad precoz de la inteligencia con infiltración serosa de las extremidades y en los bebedores de agua de vida (Griesinger, 1865). Y otros que todavía confieren al alcohol altas cualidades como podemos ver en la Enciclopedia de Ciencias Médicas donde se decía que el alcohol constituía un alimento nervino, al actuar como estimulante del sistema nervioso. Se consideraba que "a pequeñas dosis facilita el trabajo cerebral, aumenta la energía del cerebro y atenúa la fatiga". También se recomendaba en el alcoholismo agudo y en los estados de adinamia. Se prescribía en forma de limonada vinosa o bajo la forma de poción. (Ver tabla II). (Brissaud, 1911). La verdadera difusión de su uso en el alcoholismo no se produjo hasta que se relacionó la abstinencia del alcohol con cuadros como el síndrome de abstinencia o el delirium tremens. Produciéndose hasta ese momento múltiples publicaciones que destacaban con sorpresa la curación del delirium tremens con aguardiente, vino de Málaga o alcohol.

Tabla II.

Poción Tónica

Coñac o Ron: 20gr + Jarabe de Quina: 30 gr. + Agua: 100gr

Poción Cordial

Tintura de Canela: 10gr + Jarabe de Cortezas de Naranjas amargas: 40gr + Vino de Banyuls: 110gr

Limonada vinosa de los Hospitales.

Jarabe de Azúcar: 100gr + Vino rojo: 250gr + Agua: 1.000gr

Poción de Todd.

Alcohol 60º: 40gr + Tintura de Canela: 5gr + Jarabe simple: 30gr + Agua destilada: 75gr.

 

No podemos olvidar que durante el siglo XIX y en las primeras décadas del XX se pensaba que la abstinencia del alcohol no podía ser la causante de ningún trastorno. Se creía que estos cuadros estaban producidos por una toxina que se originaba por el propio consumo de alcohol. La polémica se zanjó cuando la Organización Mundial de la Salud, oficialmente, reconoció la relación de dichos trastornos con el cese del consumo.

 

También se intento emplear el alcohol, como medio de curar el alcoholismo, así vemos como entre 1899 y 1903, se produjeron varias publicaciones, que basándose en los trabajos de Pasteur sobre la vacunación en enfermedades infecciosas, desarrollaban la experimentación de una vacuna antietílica, entre ellos cabe destacar los trabajos de Broca, Thibault, Dromard y Sapelier estos dos últimos en su libro "Le serum anti-éthylique" describen el método de obtención de la antitoxina: durante varios días se le administraba a un caballo dosis crecientes de alcohol, comenzando por 200 gr. y llegando a los 500 gr. al día, tras 10 días aproximadamente se podían ver cambios en la sangre del animal, como que los glóbulos rojos perdían nitidez en su contorno y dejaban de apilarse en monedas para aglutinarse en placas y los glóbulos blancos aumentaban en gran cantidad, ese seria el momento donde el caballo ya podía proporcionar el suero antietilico. Se le sangraba y el coagulo obtenido se pasteurizaba sometiéndolo a 56º durante una hora tres veces consecutivas con intervalos de dos días. Tras la experimentación en conejos Broca y Sapelier pasaron a la experimentación en el hombre dando la siguiente estadística: de 57 casos tratados, 41 fueron curas absolutas, y 16 fracasos. Además de ciertas contraindicaciones como los casos de cirrosis, psicosis o neurosis, se consideraba que la vacuna funcionaba mejor en los bebedores de aguardiente que en los de vino donde los fracasos eran muy frecuentes. (Sournia, 1990, Bertillon, 1905). No es necesario comentar que el intento no obtuvo el éxito esperado.

 

En los últimos cincuenta años, se ha seguido utilizando el alcohol para el tratamiento del síndrome de abstinencia al alcohol, en unidades quirúrgicas o unidades de cuidados intensivos. Este hecho propició la utilización del alcohol en hospitales con la finalidad de evitar la aparición del síndrome de abstinencia o del delirium tremens. Así, en los últimos treinta años han sido publicados, al menos, cinco estudios sobre dicho aspecto (Mata y Rubio, en prensa). Lo que demuestra que la postura medica frente al uso del alcohol sigue sin ser unánime todavía hoy.

 

BIBLIOGRAFÍA. 

1.- Barbier,J.B.G. "Elementos de Materia Medica" Madrid. Imprenta de Don miguel de Burgos. 1825

2.- Bertillon, J. "El alcoholismo". Casa Editorial Calleja.Madrid.

3.- Brissaud E, Pinar A, Reclus P. Enciclopedia de Ciencias Médicas. Madrid. Editorial Saturnino Calleja, 1911.

4.- Cullen, G. "Tratado de Materia Medica". Madrid. Imprenta de Don Benito Cano.1795

5.- Dioscorides, P. "Acerca de la Materia Medicinal y de los venenos mortíferos". Ediciones de Arte y Bibliofilia.Madrid. 1984.

6.- Escohotado,A. "Historia de las drogas" (Vol 1-2). Madrid. Alianza Editorial. 1989.

7.- Fouquet, P.- De Borde, M. "Le roman de Làlcool." París. Seghers. 1975.

8.- Griesinger, W. "Traité des Maladies Mentales". Traduit de Lallemand (2ª edición). París. Adrien Delahaye. 1865.

9.- González De Pablo, A.- Martínez Pérez, J. " Miseria, Patología y criminalidad. El significado del alcohol en el siglo XIX". JANO1989; 852: 987- 993.

10.- Guislain, J. "Lecciones orales sobre las frenopatías". Madrid. Imprenta de Enrique Teodoro.1881.

11.- Hunter,R.-Macalpine,I. " Three Hundred Years of Psychiatry.1535-1860". London.Oxford University Press.1963

12.- Juarros, C. "Tratamiento de la Morfinomania". Editorial Saturnino Calleja.Madrid.

13.- Mata, F.- Rubio, G. "Utilización del etanol en el síndrome de abstinencia del alcohol". Adicciones.(en prensa).

14.- Raymond,I.W. "The teaching of the early on the use of wine and strong drink". Nueva York.AM Press,1970.

15.- Regis, E. "Tratado de Psiquiatría". Madrid. Saturnino Calleja.

16.- Rosenstingl, R. "El alcoholismo en la Prehistoria". En: Gassull MA (de). La enfermedad alcohólica. Barcelona. Químicos Reunidos, 1978.

17.- Rubio Valladolid, G.- Santo-Domingo Carrasco, J. "Concepto de alcoholismo: perspectiva histórica desde M. Huss (1849) hasta la actualidad". Anales de Psiquiatría 1994; 10: 406-412.

18.- Schivelbusch, W. "Historia de los estimulantes". Barcelona. Anagrama. 1995

19.-Sournia,J .Ch. "A history of Alcoholism". Oxford , Basil Blackwell, 1990.

 

Como citar esta conferencia:

López-Trabada Gómez, JR. Pascual Arriazu, J. EL ALCOHOL COMO AGENTE TERAPÉUTICO A TRAVÉS DE LA HISTORIA. Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia 34-CI-J: [16 pantallas]. Disponible en:  http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa34/conferencias/34_ci_j.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este artículo.

 
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