|
Las personalidades anormales
Historia del concepto
Este es un tema que
preocupa desde la antigüedad porque siempre hubo
personalidades anormales como parte de la población.
Personas cuyo tipo de conducta llamaba fuertemente la atención
y a las que no se las podían calificar de locos ni de
cuerdos, estaban en un campo intermedio. Son individuos que se
separan conductualmente del grueso de la población.
Pinel
Philippe Pinel
(1745-1826) en 1801 publica su Traité médico
philosófique sur laliénation mentale y
habla de personas que tienen todas las características de
la manía pero que carecen del delirio (Pinel llamaba manía
a los estados de furor persistentes y psicosis florida, distinto
del concepto actual de manía(9).
Decía "me admiré de ver muchos locos que en
ningún tiempo presentaban lesión alguna del
entendimiento, y que estaban dominados de una especie de instinto
de furor, como si únicamente estuvieran dañadas sus
facultades instintivas. La falta de educación o una educación
mal dirigida o bien un natural perverso e indómito, puede
ser la causa de esta especie de enajenación".(6)
Prichard
Tanto Pinel como
Prichard luchaban contra la idea, imperante en esos tiempos, del
filósofo Locke quien decía que no podía haber
manía (furor, psicosis) sin delirio (es decir sin
compromiso del intelecto). Por lo tanto los jueces no declaraban
insano a ninguna persona que no tuviera un compromiso intelectual
manifiesto (delirio). Pinel y Prichard trataban de imponer el
concepto de que existían insanias sin compromiso
intelectual, y sí afectivo y volitivo. Es decir que las
funciones mentales (intelecto, afectividad, voluntad) se podían
enfermar independientemente.
En 1835 James
Cowles Prichard (1786-1861) en su obra Treatise on insanity
and other disorders affecting the mind es el que habla
de "Moral insanity".
El historiador G.
Berrios(9) discute
la conceptualización de la insania moral como
equivalente a nuestro concepto de psicopatía. Según
este autor Prichard crea el término para referirse a
trastornos del comportamiento cuya insania característica
común era la ausencia de delirio. Y lo hace con una
finalidad forense, para poder ubicar dentro de las insanias a
enfermedades como la maníaco depresiva sin características
psicóticas. Así describe como insanias morales típicas
a casos "donde la tendencia hacia la melancolía y la
pena es el rasgo característico. El individuo rodeado de
todas las comodidades de la existencia, se trasforma en triste y
abatido, sin esperanzas. Este estado de tristeza y melancolía
da paso a un período de condición opuesta de
excitación preternatural. En esta forma de desarreglo moral
la mente genera una necesidad de autodominio con continua excitación,
una inusual expresión de sentimientos fuertes. Así,
una mujer modesta y discreta se trasforma en violenta y abrupta en
sus maneras, locuaz, impetuosa y gritona". Queda claro que
Prichard no está hablando de una personalidad psicopática.
Este documento
cuneiforme pertenece a la correspondencia que Shamshiadad
(1813-1781 a.C.), poderoso gobernante de Babilonia, le dirigía
a uno de sus hijos, a cargo de un sector del reino:
"¿Eres
un niño en vez de un hombre, no tienes barba en el mentón?
Ni siquiera ahora que has alcanzado la madurez has fundado un
hogar... ¿Quién hay que cuide tu hogar? ¿Acaso no
ocurre que si un administrador no cumple sus funciones, aunque sólo
sea durante dos o tres días, la administración se
viene abajo? Entonces, ¿por qué no has nombrado a un
hombre para ese puesto?
Mientras tu
hermano ha obtenido una gran victoria aquí, tu permaneces
ahí (en Mari), recostado entre mujeres.
En lo que a ti se
refiere ¿cuánto tiempo tendremos que seguir guiándote?
¿cuánto tiempo serás incapaz de administrar tu
propia casa? ¿acaso no ves que tu hermano manda ejércitos
extensos?"(14)
Morel
Morel (1857) parte
de lo religioso para elaborar su teoría de la degeneración.
El hombre ha sido creado siguiendo un tipo primitivo perfecto y
toda desviación de ese tipo perfecto es una degeneración.
La esencia del tipo primitivo y, por lo tanto, de la naturaleza
humana, es la dominación de lo moral sobre lo físico.
El cuerpo no es más que "el instrumento de la
inteligencia". La enfermedad mental invierte esta jerarquía
y convierte en bestia al humano. Una enfermedad mental no es más
que la expresión sintomática de las relaciones
anormales que se establecen entre la inteligencia y su instrumento
enfermo, el cuerpo. La degeneración de un individuo se va
trasmitiendo (y agravando) a lo largo de las generaciones hasta
llegar a la decadencia (recordemos que Darwin da a conocer sus
investigaciones en 1854)(10).
Valentín Magnan y sus seguidores quitarán lo
religioso de estas ideas y acentuarán los aspectos
neurobiológicos. Estos conceptos van a afirmar la ideología
de la herencia y de la predisposición en varias teorías
sobre las enfermedades mentales.
Koch y Gross
En 1888, el alemán
J. Koch(7)
habla de inferioridades psicopáticas, pero dice
inferioridades en sentido social y no moral como se entiende erróneamente3.
Para Koch, entonces, las inferioridades psicopáticas eran
congénitas y permanentes y las dividía en tres
formas: disposición psicopática, tara psíquica
congénita y degeneración psicopática.
Dentro de la primera forma se encuentran los asténicos
de Schneider, dentro de la tara incluye a "las
almas impresionables, los sentimentalistas lacrimosos, los soñadores
y fantásticos, los huraños, los apocados, los
escrupulosos morales, los delicados y susceptibles, los
caprichosos, los exaltados, los excéntricos, los
justicieros, los reformadores del estado y del mundo, los tercos y
los porfiados, los orgullosos, los indiscretos, los burlones, los
vanidosos y los presumidos, los trotacalles y los noveleros, los
inquietos, los malvados, los estrafalarios, los coleccionistas y
los inventores, los genios fracasados y no fracasados". Todos
estos estados son causados por inferioridades congénitas de
la constitución cerebral, pero no son consideradas
enfermedades.
Otto Gross, austríaco,
opinaba que el retardo de la neurona para estabilizarse después
de la descarga eléctrica determinaba diferencias en el carácter.
Así en su libro "Inferioridades Psicopáticas"
la recuperación neuronal rápida determinaba
individuos tranquilos, y los de estabilización neuronal más
lenta (es decir mayor duración de la estimulación),
serían los excitables (inferioridades). Esto influyó
en Jung, quién llamó introvertidos y extravertidos a
estos tipos de Gross(9).
Kraepelin
Kraepelin, cuando
hace la clasificación de las enfermedades mentales en 1904
(7º edición), usa el término "personalidad
psicopática" para referirse, precisamente, a este tipo
de personas que no son ni neuróticos, ni psicóticos,
no están en el esquema de manía - depresión,
pero que sí tienen un choque en cuanto a los parámetros
sociales imperantes. Incluye en ellos a los criminales congénitos,
la homosexualidad, los estados obsesivos, la locura impulsiva, los
inconstantes, los embusteros y farsantes y los seudolitigantes.(7)
Para Kraepelin, las
personalidades psicopáticas son formas frustradas de
psicosis, las define siguiendo un criterio fundamentalmente genético
y considera que sus defectos se limitan esencialmente a la vida
afectiva y a la voluntad.(5)
Schneider
En 1923, Schneider
da un sello al problema y hace una conceptualización y
clasificación de lo que es la personalidad psicopática,
que continúa vigente.
K. Schneider(7)
descarta en el concepto de
personalidad a la inteligencia, los instintos y
sentimientos corporales y la define como al "conjunto de
los sentimientos y valoraciones, de las tendencias y voliciones",
limitándolos al plano psíquico.
Para K. Schneider
las personalidades psicopáticas son un subconjunto de las
personalidades anormales (de acuerdo con criterio estadístico,
o sea que los tipos puros son pocos), con la
particularidad que sufren por su anormalidad o hacen sufrir,
bajo ella, a la sociedad. Pero no por ello pueden ser
nominadas como patológicas, y aún "la valoración
de hacer sufrir a la sociedad es relativo y subjetivo: un
revolucionario es un psicópata para algunos y un héroe
para otros". En
consecuencia no es válido realizar un diagnóstico
al modo de las enfermedades. A lo sumo se puede mostrar, subrayar,
destacar en ellos propiedades que los caracterizan de manera
sorprendente, sin tener con ello en nuestras manos nada comparable
a los síntomas de las enfermedades. Un psicópata
depresivo es, simplemente, un hombre así.
Hay un determinismo
en la concepción schneideriana de psicopatía, los
psicópatas "tienen que llegar, más o menos,
en toda situación vital, bajo todo tipo de
circunstancias, a conflictos internos o externos. El psicópata
es un individuo que por sí solo, aunque no se tengan en
cuenta las circunstancias sociales, es una personalidad extraña,
apartada del término medio". La psicopatía no
es exógena, su esencia es disposicional,
innata, en el sentido de preexistente a las
vivencias. No por ello deja de anotar que toda personalidad se
desarrolla, y en esto tiene su parte el medio ambiente. En
consecuencias las anomalías conductuales secundarias a
alteraciones corporales (por ejemplo traumatismos en la corteza
orbitaria anterior - investigadas entre otros por E. Welt, Kleist,
Outes-Goldar, Isabel Benítez(16)-)
serían pseudopsicopatías
Es decir, la
psicopatía se manifiesta. Debe ser observada por
los otros y esa conducta particular valorada como anómala
en relación al término medio, y sufrir o hacer
sufrir solamente sobre el eje de su anomalía. Esto no
significa que el psicópata manifieste siempre su
psicopatía, tiene oscilaciones periódicas. Kahn
distingue distintos cursos, episódicos, permanentes,
periódicos y desarrollos psicopáticos.
Aquí podemos
puntualizar que tampoco la conducta del psicópata es toda
psicopática, coexisten con ellas conductas adaptadas que le
permiten pasar desapercibido en muchas áreas de su desempeño
social. Esta integración conductual, adaptado/psicopático,
que se constata con mayor frecuencia en las anomalías
sexuales (donde lo psicopático se suele manifestar en la
privacidad) se hace más difícil de ver cuando lo
psicopático se expresa sólo en determinadas
circunstancias o sobre determinado tipo de personas. El psicópata
busca su equilibrio en el otro complementario. La vivencia
de no completud genera tensión, sufrimiento al
decir de Schneider, y aunque encuentre las circunstancias,
personas, cosas o actos complementarios que hacen bajar su
nivel de tensión, siempre queda un quantum de tensión
vivenciado como insatisfacción o vacío interior. Es,
entonces, el complementario el que debe pagar por el
ajuste incompleto. Para el psicópata su incompletud es o
fue producida por otros, por lo que le parece justo que alguien o
algo pague por ello.
De Cleckley al DSM IV
En 1941, el
americano H. Cleckley, escribe un libro llamado "La máscara
de la salud" y se refiere a este tipo de personas. En 1964 da
las características más frecuentes de lo que hoy
llamamos psicópata.
En 1961, Karpman
dice "dentro de los psicópatas hay dos grandes grupos,
están los depredadores y los parásitos"
(haciendo la analogía biológica). "Los
depredadores toman las cosas por la fuerza y los parásitos
a través de la astucia y de la pasividad"
Henry Ey, en su "Tratado
de psiquiatría" de 1965, incluye a las personalidades
psicopáticas dentro del capítulo de las enfermedades
mentales crónicas, que considera como un desequilibrio psíquico
destacando en él las anomalías caracterológicas
de las personas y dice que las características básicas
son la antisociabilidad y su impulsividad.(5)
En 1966 Robins comienza con las bases para lo que se llamó
después, en el DSM, "trastornos de la personalidad"
Sintetizando, hay
controversias entre las escuelas. Todas, de alguna forma, apuntan
a tres conceptos básicos. La primera posición (intrínseca)
corresponde a la escuela constitucionalista y es que el psicópata
deviene de una constitución especial, viene genéticamente
determinado, y, en consecuencia, poco se puede hacer.
La segunda escuela
es la social (extrínseca). Ésta dice que la sociedad
hace al psicópata, hace a sus propios criminales por no
darles los medios educativos o económicos necesarios.
Existieron dos estilos diferentes de institutos especiales: La
escuela inglesa Lyman (cerrada en 1972), con un sistema
disciplinario rígido, autoritario, duro, y la escuela
Wiltwyck (fundada en 1937), estadounidense, en donde la idea era
crear un ambiente cálido, afectuoso, propendiendo a la
amistad, una "disciplina de amor" según cita
Cinta Molla(3).
Los psicópatas constituían el 35% de la población
en ambas escuelas, y si bien Wiltwyck tuvo un marcado éxito
inicial, la tasa de reincidencia en actos antisociales, una vez
egresados de estas instituciones, al cabo de unos años, fue
semejante.
La tercer escuela
es la psicoanalista, que habla de perversiones sólo
en relación con la sexualidad. Cuando el trastorno implica
otras pulsiones, Freud habla de libidinización de dicha
pulsión, que ha sido "pervertida" por la
sexualidad. La perversión adulta aparece como la
persistencia o reaparición de un componente parcial de la
sexualidad. La perversión sería una regresión
a una fijación anterior de la libido. Recordemos que para
Freud el paso a la plena organización genital supone a) la
superación del complejo de Edipo, b) la asunción del
complejo de castración y c) la aceptación de la
prohibición del incesto. Así la perversión
llamada fetichismo va ligada a la renegación de la castración.
La perversión sería el negativo de la Neurosis,
que hace de la perversión la manifestación en bruto,
no reprimida, de la sexualidad infantil.(8)
La postura de Schneider
Para Schneider el
psicópata no es un enfermo; el psicópata es un
anormal. Esto, teniendo en cuenta que el criterio a emplear para
decir que algo es anormal, es el criterio estadístico.
Entonces dice "si nosotros tenemos distribuida la población
según la curva de Gauss, anormales son aquellos que están
en los extremos. El grueso de la población ubicado en el
centro sigue los parámetros conductuales comunes, los del
extremo no".
Es importante
retener este concepto porque lo que está diciendo Schneider
es que no son frecuentes. Es más, son pocos y están
en los extremos de la curva. Hay marginales, desde el punto de
vista estadístico, que no son psicópatas.

Según lo
expuesto anteriormente, Schneider se pregunta ¿de qué
manera se valora a un psicópata? Como respuesta dice que "
son aquellos anormales que sufren o hacen sufrir por su anomalía".
Considera que no
interviene, en esto, la inteligencia.
Recuerden que hay
dos formas de valorar la normalidad, según el criterio
estadístico (la frecuencia de un item en la población)
y según el criterio normativo (es normal lo que se ajusta a
un modelo ideal, una persona debe ser comprensiva, cariñosa,
honesta, etcétera). Considerando los parámetros y la
norma puedo decir que si el individuo A cumple la mayoría
de estas normativas es "normal", y si no, no lo es.
Schneider dijo que eso era tan subjetivo y tan poco fiable para
hacer un trabajo serio, que él decidió no fijarse en
lo que debería ser una persona, sino en lo que es.
Si ustedes observan
el gráfico, se desprende que Schneider tiene un pensamiento
constitucionalista, no por azar estas personas son marginales.
Dentro de las
psicopatías, Schneider diferenció distintos tipos, a
saber:
1- Hipertímicos
2- Depresivos
3- Inseguros de sí
mismos
4- Fanáticos
5- Necesitados de
estimación
6- Lábiles
del estado de ánimo
7- Explosivos
8- Desalmados
9- Abúlicos
10- Asténicos
Desalmado en la paz, héroe en la
guerra
Siguiendo a Darwin
se podría especular sobre un por qué del psicópata.
Tal vez estas personas sean un reaseguro de la especie, del grupo.
Ante una emergencia alguien debe responder con características
no habituales para hacer frente a la situación totalmente
anómala, imprevista o extraña. Así, en un
caso de guerra, aquel que es tildado de desalmado, cruel e
insensible es el héroe. Es aquel que va al frente, que
asume riesgos que el grueso no, se arriesga, y lleva adelante
acciones que la mayoría no se animaría a realizar,
es el comando de un grupo de guerra. O sea, esa potencialidad es
totalmente desfavorable en tiempo de paz, y puede llevar a esta
persona a desarrollar conductas muy agresiva a su entorno,
(delincuencia, criminalidad, etcétera); en situaciones anómalas
se ajusta perfectamente a los requisitos de emergencia que tienen
que desarrollar. Los psicópatas serían parte de la
reserva del grupo en caso de emergencia, pero que en estados
normales son absolutamente chocantes para la sociedad.
Aquellas
personalidades anormales pueden tener cierta adaptación a
la sociedad, como el caso del psicópata insensible que
puede convertirse en un arrojado policía, un buen militar,
un torturador, un gobernante, un talentoso deportista. La
anticipación del peligro, el miedo, no los inhibe para la
acción. Y son, en consecuencia, refractarios al
condicionamiento adversivo.
Empiezan a
manifestar su psicopatía desde la adolescencia y no se van
a modificar después. El psicópata no aprende de
ciertas experiencias y menos aún de la argumentación.
Hay rasgos psicopáticos que se observan desde la infancia,
crueldades sobre los animales o los otros niños, desprecio
por las jerarquías escolares, aberraciones de conducta, que
suelen ser "amortiguadas" por los docentes y familiares
so pretexto de "problemas emocionales" o "travesuras".
El psicópata depresivo
Es un pesimista
anhedónico, (que no disfruta del placer), quejoso y que no
encuentra un sentido, un para qué de valor a la vida. Es
una persona que se aburre. Al no encontrar una finalidad, un para
qué de su vida, se aburre, no tiene una meta, un objetivo a
seguir.
Hay un personaje en
la novela de Arlt "Los siete locos", que se llama "el
rufián melancólico". Es un profesor de matemáticas
que regentea algunas chicas para hacer unos pesos. El "rufián
melancólico" repite constantemente "todo, todo
muy aburrido". Los estímulos comunes no alcanzan para
generar en él placer o gusto por la vida. Esto es desde
siempre, por eso es importante tenerlo presente para los psicópatas
depresivos a los que podríamos llamar melancoloides.
El rango de humor
Mayoritariamente
tenemos un rango estándar de humor, hay oscilaciones del
humor de acuerdo a la circunstancia, pero es un rango, no es una línea,
no es un punto. Ese rango de humor lo captamos desde pequeños,
vamos cotejando y comparando, y asimilándolo, intoyectándolo.
Sabemos que "el argentino" tiene un tipo de rango medio "tanguero"
(quejoso, todo le viene mal y, a veces, algunas alegrías)
Decimos que fulano de tal "está bien", porque lo
comparamos con el rango de humor general. A lo mejor, para un zulú
nuestro rango de humor es extraño. Para nosotros un
napolitano puede ser un tipo escandaloso y gritón,
exagerado. Para un napolitano esa es la forma de expresarse y de
ser. Para nosotros un alemán es frío, tanto que uno
dice "estos tipos no se divierten nunca, ¿cómo
hacen alemanitos?". Sin embargo cada cultura tiene su rango
de humor. Las distintas circunstancias de la vida nos elevan, o
nos bajan (una pena, un duelo nos baja). Pero, dentro del grupo,
culturalmente "es comprensible lo que le pasa". "Estando
yo en su lugar, reaccionaría de la misma manera". Y
eso ¿por qué? Porque tenemos incorporado ese patrón
y ese rango de humor.
Amargado
El psicópata
depresivo está por debajo de este rango de humor "normal",
es "mala onda", pesimista, cara de pocos amigos, anhedónico,
quejoso, nada le viene bien. Si se le presenta un plan, "que
te parece si hacemos tal cosa", nos contesta "no, si eso
va a fracasar." No hay una finalidad y todo va a salir mal.
Un conocido mío
a cualquier proyecto siempre le encontraba "la quinta pata
del gato". Y cuando el proyecto fracasaba, él venía
y decía "te dije, te dije que te iba a ir mal"; y
claro, había un 50% de posibilidades de acertar. Viven
cavilando sobre lo negativo, la falta de pureza, lo corrupto, lo
vacío del pasado y lo angustiante del futuro. Falta en
ellos la confianza ingenua, la chispa del optimismo, esa fantasía
de éxito que nos hace encarar un proyecto.
Todo lo toman en
serio, falta la alegría espontánea. Un paciente me
decía: "¿doctor, de qué se ríe la
gente? Los veo en mi trabajo que repiten el chiste de un programa
televisivo, todos se ríen, pero yo no le encuentro la
gracia".

Rango de humor: oscilaciones
normales en raya gruesa, hay un "promedio" representado
por la línea recta del medio, y las oscilaciones de humor
del depresivo en la curva punteada, por debajo de la línea
promedio.
Ser anormal no es
sinónimo de ser malo. Ser psicópata en general, no
quiere decir ser mala persona, sino ser distinto.
El antisocial es
otra cosa, pero el psicópata desde el punto de vista de
Schneider, es el que sufre o hace sufrir y nada más, nadie
dice que sea un delincuente o un mal tipo. El mismo Schneider
trata de sacarle el disvalor social que lleva impreso el término
psicópata. Existen psicópatas que a su vez son
antisociales, pero no necesariamente deben ser
antisociales todos los psicópatas.
Especialmente en
este caso los psicópatas depresivos suelen tener un
excelente desempeño en el área del trabajo, son
meticulosos, muy responsables, cuidadosos, puntuales y, por
supuesto, rígidos. Ellos toman el trabajo como lo único
que los entretiene y que los hace sentir útiles. Se quejan
siempre, pero jamás faltan al trabajo y son muy
responsables, son socialmente útiles. Lo dice Schneider y
nosotros, que ya tenemos algunos años en esto, lo hemos
comprobado. Siempre protestando, rumiando amarguras y cada cosa
negativa que ocurre, él confirma su tesis inicial "esta
es una vida de mierda".
La depresión en el normal y en el
psicópata melancoloide
¿Dónde
está la utilidad clínica de este concepto? Estos
psicópatas melancoloides también pueden tener fases
depresivas al igual que el "normal".
¿Qué
pasa cuando un "normal" entra en una fase depresiva? La
persona está dentro de su rango de humor, tiene la fase
depresiva y con nuestros esfuerzos y, por supuesto, gracias a la
naturaleza, después de 6-8 meses se reincorpora a su rango
de humor anterior a la fase. Entonces se dice que tiene una
restitución ad integrum. La experiencia indica que
esto no es tan así, pero lo discutiremos en otro artículo.

¿Qué
pasa con el psicópata melancoloide cuando tiene una fase
depresiva? El psicópata depresivo parte de su estado de
humor, hace la fase y nosotros lo vemos cuando está muy
depresivo, que es cuando lo traen los familiares o viene él;
tiene las mismas características que cualquier otra depresión
mayor (angustia, ideas suicidas, etcétera).
¿Qué
ocurre? Si nosotros desconocemos las características de
esta personalidad, cuando vuelva a su rango de humor, para
nosotros todavía está deprimido, porque sigue
pesimista, anhedónico, quejoso, sin finalidad, aburrido.
Para nosotros este hombre no salió de la fase, sigue
depresivo, mejoró algunas características de la
depresión (suicidio, etcétera), pero continúa
depresivo. ¿Por qué? Porque siempre vamos a tender a
llevarlo al rango de "humor normal", cosa que no va a
ocurrir jamás. Entonces uno debe trabajar con estos psicópatas
depresivos teniendo en cuenta que lo melancoloide es su manera de
ser. ¿Cómo lo sabemos eso? ¿Cómo lo
captamos? A través de los familiares. En una buena
anamnesis los familiares dicen "mire doctor, él siempre
fue así"; es una manera de ser.
Para evitar la
frustración que representa intentar llevarlo vanamente al
rango de humor normal, deben tener en cuenta estos con ceptos:
recuperarse en la mayoría de las enfermedades psiquiátricas
es, simplemente, llegar al nivel de rendimiento estándar
del individuo anterior al episodio, a eso tenemos que apuntar, no
al rendimiento idealizado al que debería llegar cualquier
ser humano, de acuerdo a nuestro criterio de lo que es estar bien.
Es simplemente recuperar el estado de salud anterior y, en el caso
de este psicópata, es seguir siendo un melancoloide.
16 criterios de
Cleckey, de 1941
Inexistencia de
alucinaciones o de otras manifestaciones de pensamiento
irracional. Ausencia de nerviosismo o de manifestaciones neuróticas.
Encanto externo y notable inteligencia. Egocentrismo patológico
e incapacidad de amar. Gran pobreza de reacciones afectivas básicas.
Vida sexual impersonal, trivial y poco integrada. Falta de
sentimientos de culpa y de vergüenza. Indigno de
confianza. Mentiras e insinceridad. Pérdida específica
de la intuición. Incapacidad para seguir cualquier
plan de vida. Conducta antisocial sin aparente remordimiento.
Amenazas de suicidio raramente cumplidas. Razonamiento
insuficiente o falta de capacidad para aprender la experiencia
vivida. Irresponsabilidad en las relaciones interpersonales.
Comportamiento fantástico y poco regulable en el consumo de
alcohol y drogas.
Cleckey
H. Cleckley, en su
libro "La máscara de la salud", dice que un psicópata
es el que tiene estas características conductuales :
Tipificación de algunos rasgos
Un rasgo no
determina la etiqueta de psicópata, deben reunirse un
conjunto de ellos, de lo contrario pensaríamos que estamos
rodeados de psicópatas. Los rasgos deben, además,
ser persistentes y no ocasionales. No deben ser egodistónicos
sino que pertenecen a la manera de ser de la persona. La
intensidad y calidad del mismo debe ser evaluada a través
de la conducta y del efecto en su entorno.
El psicópata
en su accionar no es visiblemente 100% psicópata. No tiene
una característica física que lo distinga, como
buscaba Lombroso. Es uno como nosotros. Puede estar tomando apunte
o dar una clase, ser un compañero de trabajo, un líder
social. Sólo cuando actúa psicopáticamente
se lo puede reconocer. Tampoco son todos brillantes y exitosos,
los hay errabundos y marginales; otros se manifiestan en un ámbito
tan privado (perversiones) que, excepto para el complementario, es
una persona común. Estamos de acuerdo con la creencia de
que son pocos, algunas estadísticas señalan un 3% de
los varones (1.050.000 accionando o en crecimiento, para nuestro
país) y 1% de las mujeres (350.000).
A continuación
describimos los rasgos típicos que se encuentra en la
literatura sobre el tema y algunos comentarios propios sobre los
mismos.
Encanto superficial
No todos los psicópatas
son encantadores, los hay anodinos, amargados, hoscos y algunos
francamente repulsivos, otros inspiran temor. El grupo de los que
utilizan el encanto corresponde más a los explotadores
(estafadores, vividores, parásitos) que lo usan como un
medio de captación. (véase manipulación)
Egocentrismo (véase Otto
Kernberg)
Demuestra menor reacción
afectiva.
Algunos autores
dicen que hay menor demostración de ansiedad y gran
tolerancia a la angustia en ciertas situaciones penosas para el
grueso de la población. Pero (aclaran), funcionan a veces
como ollas a presión, toleran una gran cantidad de angustia
y después por hechos banales, fuera ya de la circunstancia
de crisis, la descargan impulsivamente. A veces el psicópata,
en situaciones extremas, conserva la calma, toma decisiones,
acciona, se ajusta a las circunstancias y puede salir bien.
Contaba una vez un profesor, por ejemplo, (hablando sobre las
personalidades de acción) que un comisario entra a su
departamento y se encuentra con un delincuente que le apunta con
un arma. El policía, sin perder la calma, lo mira
fijamente, lo paraliza, saca el revólver y le pega un tiro.
Eran dos personalidades de acción (según el criterio
de D. Liberman), pero una era más fuerte que la otra.
Simplemente se limitó a mirarlo, luego lo mató. Si
lo comparamos con un normal que entra a su casa y ve a un tipo con
un revólver, la reacción puede ser muy distinta, tal
vez pida por su vida, se arrastre por el suelo, "¿qué
querés?", "llevate todo". Este no.
Vida sexual impersonal.
Esto significa que
no hay un compromiso afectivo, no hay una resonancia afectiva con
algunas parejas. Esto no quiere decir que el psicópata sea
técnicamente un mal amante. Es más, muchos psicópatas
son excelentes amantes desde el punto de vista técnico y
utilizan esa habilidad para manejar a su pareja. El psicópata
es aquel que puede copular con una anciana, de esas que uno mira y
dice "no, con esa viejecita yo jamás, ni por un millón
de dólares", y sin embargo el psicópata es
capaz de ejercer su técnica con cualquiera. Un paciente
joven, me decía "me fui a Brasil y como no tenía
plata para estar allá, iba a una calle muy conocida en Río
de Janeiro donde paraban los taxi boys, me relacionaba con los
homosexuales y les cobraba por el servicio". Al preguntarle
si no se sentía menoscabado en su sexualidad, por
comercializar con homosexuales, él contestaba
tranquilamente que ése era el instrumento y la forma que
tenía para seguir en Brasil. A eso se refiere lo que dice
vida sexual impersonal. Pueden ser grandes actores en el terreno
afectivo y sexual. Por eso muchas mujeres caen en manos de sujetos
que las usan económicamente (y para muchas mujeres psicópatas
ese es su medio de subsistir).
Amenaza de suicidio
Como parte de la
manipulación.
Razonamiento insuficiente
Es necesario
aclarar algo, por un lado decimos que son inteligentes y por otro
lado que tienen razonamientos insuficientes. Muchas palabras me va
a ahorrar el caso del emperador del Norte, con su pavada de andar
en el Salón Oval haciendo razonamientos insuficientes. Es
muy simpático, muy agradable, muy inteligente, pero a veces
tiene estos razonamientos insuficientes. Creo que es mejor
conceptualizar esto como que el razonamiento es insuficiente para
frenar ciertas apetencias.
No aprenden de la experiencia.
El psicópata
aprende y mucho de la experiencia. Eso le sirve para manipular a
los otros y conseguir sus metas. Alguien que no aprende de la
experiencia queda siempre en el mismo lugar, anulado. No aprende
lo que no quiere aprender, lo que va en contramano de sus
principios y de sus necesidades. La repetición de un
accionar calificado como erróneo desde el común
responde a satisfacer necesidades profundas, incomprensibles para
el que no esté en la piel del psicópata.
Incapacidad de amar
Creo que el psicópata
ama, pero de manera distinta, o a cosas diferentes. Hay afectos
del psicópata que son profundos, pero en las cosas que a él
le interesan. Díganme si no han conocido a un fanático
¿ese afecto es superficial? Ese apego intenso hacia ciertas
cosas, que a veces no son humanas o ni siquiera vivientes, un auto
por ejemplo. Para lo que él considera de valor, la
afectividad es intensa, como cualquier otra persona. Pero puede
mantener contactosutilitarios, de ahí viene el tema
de superficialidad afectiva mal descripta. Son contactos afectivos
utilitarios, para conseguir algo. Aquí tenemos otra forma
de la mentira que es la actuación. Actuar es mentir con el
cuerpo. El psicópata puede actuar afectivamente en el
sentido de hacer entrar al otro en el circuito psicopático
a través de los afectos. Una vez utilizada la persona, se
la deja a un costado. La persona dejada a un costado dice que el
psicópata tiene una afectividad superficial, que no tiene
capacidad de amar. Y es así, pero con ella.
Mentiras
El psicópata
suele mentir, pero hay que distinguir la mentira banal de la
mentira psicopática. El psicópata utiliza la mentira
como una herramienta de trabajo más, está tan
acostumbrado a mentir que es difícil captar cuando miente;
son los que mienten mirando a los ojos y con una actitud relajada.
No es que el psicópata mienta circunstancialmente y
ocasional o esporádicamente para conseguir desligarse de
alguna situación común o estándar. Sabe que
está mintiendo, pero no le importa, no tiene la resonancia
o displacer que uno siente cuando miente. Yo no lo llamaría
mentira patológica. Nosotros le damos mucha importancia a
las palabras y si estamos frente a un mentiroso ¿cuál
es el valor de esas palabras? ¿Cuál es el grado de
verdad de esas palabras? Tiende a cero. Si utilizamos la
sobrevaloración de las palabras, caemos fácilmente
en el circuito psicopático. Por eso no sirven las escalas
de autoevaluación, ni el interrogatorio o la anamnesis. El
psicópata dice lo que conviene decir o lo que se
espera que conteste. El valor de lo que dice el psicópata
debe ser colocado entre paréntesis. Si ustedes quieren
evaluar al psicópata, lo importante es lo que hace.
Evaluamos al psicópata a través de la conducta, de
la acción. El psicópata puede mentir con la palabra
o con el cuerpo cuando actúa o simula, y adapta la actuación
a la persona que quiere captar. Así me contaba una madre
que su hijo de 15 años le pedía las cosas con lágrimas
en los ojos para enternecerla, y al padre, que se desesperaba por
conseguir el afecto del hijo, lo manejaba con enojos y haciéndose
el ofendido.
Comportamiento fantaseoso.
Los mitómanos
priorizan las fantasías sobre algunas circunstancias
reales.
El mitómano
trata de adaptar activamente la realidad a su imaginación,
a su personaje del momento, de acuerdo a la circunstancia. El mitómano
es un fabulador que actúa su fábula y su mentira
activamente en la sociedad. Puede convertirse en el personaje que
su imaginación creó y hacerlo actuar en el medio
real, generando en todos la sensación de que están
frente a un personaje verdadero. Está el famoso caso de
aquel mitómano que se hizo pasar por el hijo del Presidente
de la Organización de Estados Americanos (OEA), Pérez
de Cuellar. En una de nuestras provincias fue agasajado por toda
la sociedad y tratado durante bastante tiempo como un personaje de
alcurnia, hasta que finalmente, la madre, que era una mujer de
Buenos Aires, encontró a su hijo y ahí se pudo
revelar la verdad. Era simplemente una persona que no estaba
relacionada para nada con Pérez de Cuellar.
El patrón de
conducta que sigue el mitómano es establecido por su
imaginación, no por la realidad y suelen mudar de
personaje, no está siempre en el mismo personaje.
Droga, alcohol
Algunos necesitan
de la sobre estimulación o el aturdimiento. Un paciente de
16 años me contaba que mezclaba distintas drogas como cocaína,
marihuana y fármacos, no para sentir placer o estímulos,
sino para aturdirse, para estar "como entre nubes".
Se manifiesta en la
adolescencia
Estas personas
empiezan a manifestar su psicopatía desde la adolescencia.
Como otros autores hemos observados que algunas características
psicopáticas se manifiestan desde la infancia. Así
recordamos el caso de un niño de dos años que
estrellaba a sus gatos contra las paredes, logrando matar a uno de
ellos. O bien el caso de una niña de siete años que
borraba y volvía a escribir las notas de su libreta de
calificaciones.
Necesidades distintas, códigos
propios
Las acciones que
realiza son, desde el punto de vista del psicópata,
totalmente ajustadas a su escala de valores, a su criterio, por
eso es que no tienen culpa. Si han tenido la oportunidad de estar
con psicópatas, saben que si se les dice que hicieron algo
mal, que hay cosas que no deben hacerse, les van a contestar "¿Y
quién dice lo que está bien hecho y lo que está
mal hecho? ¿qué es lo normal?".
Tienen una forma
particular de valoración. El psicópata tiene una
escala de valoración que no coincide, a veces, con la
escala de valoración general. No porque el psicópata
desconozca la valoración general, es decir las leyes, no es
un negado cognitivo, sino que antepone su escala de valores con
respecto a la de los demás. Tal vez porque tiene
necesidades distintas es que valora de diferente manera. ¿Cómo
entender sino la apetencia desmesurada de poder, las rarezas en la
sexualidad, la crueldad en el delito, la masacre innecesaria en el
homicidio? ¿Y qué, si no es una necesidad, hace
repetir el mismo accionar?
Inteligencia
En su mayoría
son inteligentes.
El costo del objetivo
Tienen un objetivo
y lo tratan de conseguir. El costo no es importante, lo importante
es lograrlo pagando la menor factura.
Cosificación
La cosificación
del otro, es quitarles los atributos que hacen a las personas
semejantes a uno.
Así como
para sacar un clavo, utilizamos una tenaza y una vez utilizada, la
tiramos en el cajón de herramientas, así hace el
psicópata con las personas, las usa y cuando no le sirven
las deposita en el cajón de herramientas ya usadas. Hace
una cosificación de la persona.
Es decir, si yo
cosifico al otro, el otro no es igual a mí. Es algo
inferior, neutro, a usar. Fíjense que este concepto de
cosificar, en el sentido exacto del término, se puede
implementar como ideología. Si se les da un arma y les
ordenan matar a uno de sus compañeros, no lo van a poder
matar, "él es mi compañero, está en mi
aula, es una persona como yo".
Sólo se pueden matar "cosas"
Ahora, si se los
adoctrina de que ese compañero es un asqueroso y repugnante
terrorista, una basura que hay que destruir porque es un peligro
para nuestras familias y a nuestra patria, este hombre al cabo de
cierto entrenamiento, puede tomar un revólver y matar o
torturar. ¿Por qué? Porque ya dejó de ser un
igual, pasó a ser una cosa peligrosa. Se puede matar a una
cosa, pero a una persona no.
La cosificación
del otro está en forma innata en los psicópatas y
como ideología en muchos los sistemas políticos.

|
Situación
límite: El asaltante apunta con la pistola
martillada en el cuello del rehén cosificado
como escudo y atadas sus manos con alambre. Obsérvese
el aumento de la base de sustentación del delincuente,
las cejas levantadas y ojos abiertos que denotan máxima
alerta; la postura obligada y de indefensión del rehén
que tiene los párpados edematizados por las heridas. La
actitud arriesgada del policía, sólo protegido
por los centímetros de la columna en donde se apoya,
está respondiendo más a pautas de
adoctrinamiento que al instinto de supervivencia; véase
la postura de la mano derecha, abierta y palmas arriba, de
apoyo al discurso persuasivo y la pistola al cinto, no visible
en ese ángulo por el delincuete, quién momentos
después se entregó. Tres vidas penden de este
complejísimo juego psicológico de
decodificaciones donde la mínima interpretación
errónea es mortal. (Tapa del diario Clarín,
6/11/98, foto: Pablo Bianchi, www.clarin.com.ar) |
Persona versus cosa
Esa es la
disyuntiva que se presenta en un hombre que abre la puerta de su
casa y siente detrás de él a alguien que le dice "quedate
quieto y entrá, o te mato". En ese momento la víctima
no puede dimensionar en toda su magnitud que el que está
detrás lo va a matar, lastimar o hacer un daño
tremendo dentro de su casa. Entonces se enfrentan, por un lado
alguien que tiene un claro objetivo y que está haciendo su
trabajo (el delincuente), porque ese es su trabajo y eso que está
frente a él (la víctima) es un estorbo, una cosa.
Fíjense las distintas psicologías, el psicópata
está haciendo su trabajo, y para él la cosa (la víctima)
es un obstáculo que si molesta lo mata sin problema. Y, por
otro lado, la persona que se siente agredida (la víctima),
que mira atrás y ve a otra persona armada (el
delincuente). Hay una distancia psicológica impresionante,
que se da en el grueso de la población. Muy pocos son los
agredidos que van armados, y menos aún los que usan las
armas para enfrentarse al delincuente. Son muy pocos los que
reaccionan así, tal vez otro como ellos. Pero generalmente
esta distancia psicológica es determinante, y el
delincuente lo sabe.
Manipulación y coerción
La cosificación
permite explicar varias de las acciones de los psicópatas.
Vemos que son egocéntricos, manipuladores, utilizan a los
demás para conseguir sus propios objetivos.
Sólo se
puede manipular a alguien si primero se lo ha seducido, si se lo
ha captado. Nadie puede manipular a alguien que no se deje
manipular. Nadie puede hacerle hacer algo que el otro no quiera
hacer. Aquí tendríamos que hacer una división
virtual en cuanto a lo que uno lógicamente quiere hacer y
lo que irracionalmente desea hacer. Desde el punto de
vista de la lógica del individuo, de los parámetros
de las cosas que se deben hacer, uno dice "yo no quería",
"me vi obligado a hacer tal cosa". Pero desde el punto
de vista irracional, tal vez no sea así. Aquí esta
una de las cosas nucleares de la psicopatía con relación
a los otros. Yo creo que el psicópata apunta a esto, puede
o tiene la facilidad de captar aquellas necesidades irracionales
de los otros. En el caso de un "estafado", en realidad
está trabajando con la ambición del otro, porque le
ofrece una "pichincha", una cosa que en situaciones
normales sería muy difícil de adquirir. O sea, el
psicópata trabaja sobre esa parte de la ambición del
otro y después, evidentemente, lo engaña. Recuerdo
el caso de un viajante que vendía en las provincias máquinas
registradoras a un precio muy por debajo del real (hecho que era
muy comprobable para el comprador); pero al panadero le vendía
una máquina específica para el almacenero y
viceversa. Al tiempo el comprador lo llamaba desesperado porque la
registradora no le servía y él, muy amablemente y
como un favor se la cambiaba "por otro modelo" a un
precio mucho más alto.
En la manipulación
hay un grado de libertad del manipulado que se somete a esto, es
distinto de la coerción, que es cuando se utiliza
la fuerza o un mecanismo de fuerza en un sentido físico o
psicológico para que el otro direccione hacia un objetivo.
Aquí se usa el temor en todo su gradiente.
¿Cuándo un psicópata
es beneficioso para el grupo?
Un psicópata
es de utilidad general, siempre y cuando, los intereses generales
coincidan con sus objetivos. Ahí se ve, desde afuera, al
psicópata generoso, altruista, sacrificado. Y, sin embargo,
él está siguiendo, como siempre, exclusivamente sus
objetivos. Lo que ocurre es que coincide el interés general
con el interés particular del psicópata. Cuando ese
interés general deja de coincidir, el psicópata
comienza a hacer de las suyas.
Captar las necesidades del otro
Este tipo de
personalidad tiene como rara habilidad captar las necesidades del
otro. Esta capacidad determina otro rasgo importante, que es la
seducción, llevando así a los demás a
entrar en un circuito psicopático. El psicópata les
demuestra que le son necesarios, pero que él le es mucho más
necesario a ustedes. Entonces se da un circuito entre el psicópata
y la otra persona. Se establece un circuito mutuo para suplir las
necesidades. Este concepto lo desarrollaremos en las conclusiones
al referirnos a la comunicación que establece el psicópata
con los patrones irracionales de su víctima.
Si agregamos a esto
que son inteligentes y manipuladores, nos damos cuenta de que es
muy difícil resistirse a ellos. Relacionarse con un psicópata
es un viaje de ida con retorno complejo.
No toleran el fracaso y menos aún
la frustración
Llamamos fracaso al
hecho de intentar una acción, llevarla adelante y obtener
un resultado desfavorable. Hablamos de frustración cuando
nos topamos con un obstáculo tan difícil que no
podemos ni siquiera intentar la acción para conseguir el
objetivo. El fracaso (intentar hacer algo y que salga mal) genera
bronca, rabia y culpa por no haber previsto las consecuencias de
la acción, pero deja siempre una enseñanza "Si
yo lo hubiera hecho de tal y cual manera, hubiera salido bien".
En cambio la frustración (no poder llevar adelante la acción)
genera sensación de impotencia.
Cuando fracasamos
nos ponemos a revisar los pasos que llevaron a ese resultado
desfavorable. De eso uno aprende, se siente culpable de los
errores.
Defensa aloplástica
¿Qué
pasa con el psicópata? El psicópata no hace ese
razonamiento. El psicópata hace lo que se llama la defensa
aloplástica. "Me hicieron fracasar", sitúa
la responsabilidad en los otros. No puede hacer el insigh de decir
"Yo fui responsable por tal y tal motivo". Todos ustedes
conocen a psicópatas que son "inocentes de todo".
Cuando no pueden salir adelante dicen que la responsabilidad es
del país, que en Estados Unidos sería diferente,
podrían progresar, etcétera.
Hacen defensa aloplástica,
no se sienten responsables.
La culpa
Para sentir culpa
uno debe sentirse responsable de la acción, debe sentir que
ha fallado. Cuando se evalua que son los otros, el medio o las
circunstancias que lo han hecho fallar, entonces no hay culpa.
¿Por qué
un psicópata no tiene culpa?
A: Porque considera
al otro como una cosa y no como una persona.
A: Tiene distinta
escala de valores.
M: ¿Por qué
tiene distinta escala de valores? ¿De donde viene? ¿Lo
trajeron de Estambul? ¿Cómo puede ser que tenga otra
escala de valores si nació con nosotros, jugó al fútbol
con nosotros, estaba en nuestra escuela y se conocían
nuestros padres?
A: lo que pasa es
que el egocéntrico está más atento a su
propia necesidad y no a la del grupo.
M: Hay muchos que
son así y son los egoístas. Se justifican, pero
ellos saben que han cometido algo vergonzoso. No por eso son psicópatas.
Recuerden que los psicópatas son pocos. No confundan la
psicopatía con los egoístas, con los neuróticos,
con los ambiciosos, que son otras variedades dentro de la especie.
¿Por qué no tienen culpa los psicópatas? Los
valores morales vienen de afuera y el individuo los introyecta. El
individuo está inmerso en esos valores. ¿Por qué
un individuo cumple una norma?
A: Para evitar el
castigo, por empezar.
M: Usted está
hablando de que se es bueno a la fuerza, usted está en
contra de Sócrates, en contra de Rousseau (El hombre nace
bueno y la sociedad lo hace malo). Se cumple una norma porque se
cree que en el fondo de la norma hay algo bueno para todos, para
el grupo. No hay recompensa suficiente que pueda hacer que uno
cumpla una norma, que la siga lealmente, dignamente, sabiendo que
va hacia el mal. Uno cumple la norma porque cree, en el fondo, que
esta norma es para el bien común.
Uno cumple una
norma porque responde a un bien común, y es lo dado. Como
la sociedad es un resguardo del individuo, entonces se da la
retroalimentación, yo cumplo la normativa y la sociedad me
protege a mí, a mis hijos, etcétera.
Porque cumplir las
normas corresponde a lo que se llama el bien común. Cuando
el individuo comete un acto que es transgresor, siente culpa. ¿Por
qué? Porque él transgrede la ley o la norma, pero
pasando a través de la norma, porque la tiene
introyectada. Sabe interiormente que lo que está por hacer
es malo y le genera ese displacer interno llamado culpa. Y no
solamente lo sabe, sino que lo siente. No solamente sabe la letra,
sino también tiene introyectada la melodía, la música
de la norma. Uno atraviesa la norma, la transgrede, pero como
resultado obtiene la culpa. Sabe y siente que está haciendo
algo mal.
El psicópata,
como no tiene introyectada la norma, la bordea. Para él la
norma es un obstáculo, es una piedra a saltar. No la tiene
introyectada. Conoce la letra pero no tiene la música, no
tiene la melodía, el sentimiento, no la siente. Rodea la
norma como un obstáculo. Conoce la norma, porque
cognitivamente no es un abandonado de Dios, pero no conoce el
sentimiento, no le da importancia al bien común, tal vez no
crea que exista el bien común.
Por eso la típica
respuesta cuando se le dice "¿Por qué hiciste
esto, si no es bueno, no es normal, no está bien?".
Entonces él contesta "¿quién dice que no
es normal? ¿Qué, dos o tres viejos (como decía
un paciente mío) se juntaron para decir, esto es malo y
esto es bueno?". Uno, que lo tiene introyectado ni se lo
pregunta. La mayoría de nosotros ni se lo plantea. Lo toma
como un acto "casi religioso", un acto de fe, sin
razonamiento, sin hacer análisis. Las cosas son así
y punto. Uno no tiene que hacer esto, no tiene que hacer lo otro,
ya se sabe que hay qué hacer y qué no. No hace falta
andar explicitando y analizando en cada momento, en cada acción,
si es buena o mala.
A: En realidad, ésta
búsqueda del bien común tiene fundamentalmente mayor
peso en lo moral.
M: La moral es la
forma explícita y simplista de hablar de esto, que es mucho
más profundo, una cosa más implícita. Está
introyectada y es algo que se vivencia muy de adentro.
A: Una persona
altruista ¿ puede estar encubriendo un egocentrismo psicopático
secreto?
M: el altruista es
aquel que, manifiestamente, tiende a accionar en pro de la
comunidad o de los otros. Ahora, la motivación que lo lleva
a eso puede ser muy amplia. Tal vez el altruista sea una persona
buena. Está esa posibilidad también. No pensemos que
detrás del altruista hay una sublimación en el
sentido de Nietzsche. "Cuidado con los altruistas y con los
caritativos que se están lavando a sí mismos",
decía Nietzsche, en Genealogía de la moral. Pero
existen los altruistas que son buenos, es decir, también
tenemos que creer que existen los buenos. Es cierto que de acuerdo
a nuestra experiencia los buenos parecen pocos.
De esa manera, si
no tiene internalizado los valores, ahí sí se
entiende dos cosas:
¿Por qué no existe el
sentimiento de culpa, de vergüenza? Vergüenza es la
manifestación social de la culpa o del ridículo. La
culpa es de uno con uno mismo, en cambio la vergüenza es la
manifestación social de la culpa. ¿Por qué no
aprende ni con argumentación, ni con ciertas experiencias?
Porque para él lo que está haciendo está
bien. Es egosintónico con su accionar. Si se entiende esto
es fácil entender lo demás. Para él, lo que
está haciendo es correcto de acuerdo a su valoración
de las cosas, es correcto para su propio código. Entonces,
si es correcto y sale mal, el responsable no es él, sino
que son los otros. Es la defensa aloplástica. Y es así
que el psicópata vuelve a intentarlo otra vez.
Bumke decía
que el psicópata vuelve a realizar los actos como en "fotografía".
Parecen calcados. Uno, que ha tenido la suerte, como profesional,
de trabajar con estos pocos seres, observa que una y otra vez come
ten los mismos "errores" y de la misma manera, prácticamente,
con distintos objetos (llámese objetos a las personas que
están alrededor de ellos). Varían los objetos, pero
el accionar, el patrón de acción es el mismo. De ahí
que los yanquis, que son muchos, más de 200 millones, y
entonces los psicópatas son más, buscan el patrón
de conducta de un asocial. Buscan a sus famosos asesinos seriales
siguiendo su patrón de conducta, sabiendo que repiten
siempre los mismos pasos en su accionar, como decía Bumke.

Diario Clarín,
25/10/98
El autocastigo psicopático
El psicópata
se castiga fuertemente, con mayor dureza y crudeza con que lo harían
las personas si lo juzgaran a él. ¿Cuándo
ocurre eso? ¿Cuándo un psicópata toma medidas más
extremas que las que la propia sociedad adoptaría?
El psicópata
se castiga y de forma también psicopática, cuando se
da cuenta que viola sus propios valores, cuando quebró sus
propios valores, sus normas de conducta, entonces se autocastiga,
y a veces con muchísima crueldad, a través de
castigos muy severos. Esto lo van a ver si trabajan con psicópatas,
que hacen muchas barrabasadas con respecto a los demás,
pero se sienten al margen de la culpa. Y de pronto hacen, para
ustedes, una pavada, una tontería y se castigan con saña.
Y es porque esa tontería quebró sus propias normas.
Es el caso de algunos suicidios raros, por ejemplo. O sea, existe
un mecanismo de autocastigo muy fuerte en el psicópata.
Pero,se castiga rara vez, y siguiendo su lógica.
Desde el psicoanálisis: Otto
Kernberg
Otto Kernberg,(4)
enfatiza en que hay que
diferenciar lo que es la conducta antisocial de la estructura de
personalidad antisocial y que es muy importante diferenciar la
conducta antisocial de la criminalidad. La criminalidad es un
concepto legal, la conducta antisocial es un concepto clínico
psiquiátrico y critica al DSM III, porque la definición
de la personalidad antisocial lo realiza en términos de
conducta criminal.
Con respecto a la
sinonimia, Kernberg dice que el término tradicional para el
tema que estamos tratando, era de persona psicopática.
Luego fue reacción antisocial y el término contemporáneo
es personalidad antisocial.
Para este autor, la
personalidad antisocial tiene una estructura de
personalidad de tipo narcisística. Kernberg dice que los
fundamentos de esta personalidad son: autorreferencia excesiva,
grandiosidad, tendencia a superioridad exhibicionista, dependencia
excesiva de admiración por parte de otros, superficialidad
emocional, crisis de inseguridad que alternan con la grandiosidad
usual. Luego, dentro de las relaciones de objeto (con los otros),
sería intensa envidia consciente e inconscientemente,
mecanismos contra la envidia, especialmente tendencia de explotación,
incapacidad de depender de otros, falta de empatía con
nosotros, falta de compromiso interno en otras relaciones. Luego
habla de las formas leves de patología del SuperYo, dentro
de las estructuras narcisísticas: la incapacidad de
experimentar depresión, la tendencia a tener grandes
cambios de ánimo, una tendencia a estar regido por vergüenza
en vez de culpa, el hecho de hacer actos antisociales. En este
sentido, el temor a que lo pillen determina ser honrado y no un
sentimiento de una moral interna. El sistema adolesce de valor ético
adulto, o sea que, para Kernberg, los valores son infantiles.
La persona narcisística
quiere ser admirada, porque es la más rica, la que tiene más
objetos, porque es la más bonita, la mejor vestida, un
contraste por querer ser estimada por los valores más
adultos.
Y con respecto a la
patología del Super Yo grave, que para Kermbeg constituye
el síndrome del narcisismo maligno, las características
son: conducta antisocial, agresión egosintónica
dirigida contra otros en forma de sadismo o dirigida contra sí
mismo en forma de tendencias automutiladoras o suicidas, sin
depresión y una orientación paranoidea.
En la estructura
antisocial propiamente dicha, tenemos conducta antisocial desde la
infancia (mentir, robar, falsificar cheques, prostituirse, asalto,
robo, asesinato, robo armado), hay una ausencia auténtica
de capacidad de sentimiento de culpa y de remordimiento. Esto es
importante, porque el psicópata puede presumir de
remordimientos y una vez que lo han agarrado (no antes), puede
aparentar culpas y pueden realmente sentirse arrepentidos o
demostrar estar arrepentidas, simplemente para conseguir una
atenuación de la pena.
La otra característica
es total incapacidad de una relación afectuosa con otros.
Hay relaciones de tipo parasitarias. El paciente, por ejemplo,
dice el Dr. Kernberg, puede tener una excelente relación
con su tía, resulta que la tía es la que le da
dinero todo el tiempo, es la única persona con quien se
cuida de mantener una buena relación.
Otra característica
es la incapacidad de sufrir duelos auténticos, con tristeza
y melancolía, y en lugar de ello surge rabia e impotencia
por haber sido derrotados o descubiertos.
Estos pacientes son
incapaces de enamorarse o de mantener una relación de amor
como parte de sus relaciones sexuales. Las relaciones sexuales están
desprovistas de todo tipo de ternura.

Diario Clarín,
25/10/98
Otra característica
que se nota es la ausencia de planear "a futuro" y
muchas veces el individuo actúa, aunque sea muy
inteligente, como si no tuviera ninguna conciencia de las
consecuencias para él mismo de su comportamiento. Hay
indiferencia por su futuro a largo plazo y también suscribe
(como todo el resto de los clásicos) que hay una falta de
capacidad de aprendizaje, no aprende de sus propios errores y hay
una repetición eterna de los mismos patrones conductuales.
Otro rasgo
importante es la incapacidad de identificarse con valores morales.
A veces, el antisocial es un experto en leer las reacciones de los
demás, en adivinar lo que van a necesitar o hacer, pero no
pueden captar la dimensión ética.
Otto Kemberg
postula que el narcisismo patológico es un componente de la
psicopatía, ingresando elementos psicodinámicos en
el diagnóstico de la psicopatía. El narcisismo no
patológico es consecuencia de una buena evolución
del Yo, es la aceptación de la realidad, en tanto que la
realidad puede ser emplazada para satisfacer las necesidades
(libido) dirigidas hacia el exterior y hacia el objeto. Los
sujetos que no han podido realizar bien esta formación, el
ideal del Yo, por no haber interiorizado suficiente amor y
estimación recibido de afuera, muestran unas defensas
narcisistas muy fuertes. No se atreven a dirigir su libido hacia
objetos exteriores y consiguientemente se encierran en sí
mismos absteniéndose de recibir, precisamente, de lo que más
les falta.
Otto Kernberg
cuenta una anécdota que es muy importante y
ejemplificadora, que le ocurrió a él mismo, dice "Yo
tenía un psiquiatra en formación que robaba y yo no
lo sabía y después de terminar su formación
me pidió cartas de recomendación. Se las di en dos
oportunidades, para dos ocasiones distintas y después me
llegó una carta donde el director de la última
institución, enfurecido, me decía que cómo
una persona como yo mandaba cartas de recomendación de
alguien que robaba en forma constante y desmesurada. Este
psiquiatra vino a verme para pedirme una tercera carta de
recomendación y entonces yo lo confronté con la
información de éstos directores", y la reacción
de él fue "ah, claro, si yo sabía que estos me
iban a perseguir". "O sea que le preocupó que lo
persiguieran, no tuvo ninguna preocupación por el cambio mío
en la relación con él. Y cuando yo le pregunté
que pensaba él de mi reacción frente a toda esta
situación, él me dijo "me imagino que usted está
enojado conmigo, porque yo lo he engañado, si quiere no me
dé la carta". Es decir que no tuvo capacidad de darse
cuenta de mi reacción de tristeza por la pérdida de
la relación interna con un hombre que era muy inteligente y
como les dije, yo lo había supervisado durante un tiempo.
Ahora ustedes me pueden preguntar ¿cómo usted no hizo
el diagnóstico? Es sumamente difícil, como veremos
en algunos momentos más, hacer el diagnóstico fuera
de una situación clínica claramente definida,
socialmente hacemos los errores más garrafales con este
tipo de estructura de personalidad, por lo menos en el corto plazo".
Otto Kernberg hace
un diagnóstico diferencial entre tres tipos de estructuras,
1) el síndrome del narcisismo, 2) la estructura social
propiamente dicha, 3) la personalidad narcisística con
conducta antisocial. Entonces, el síndrome del narcisismo
maligno tiene conducta antisocial, tiene una estructura narcisística
y tiene un narcisismo maligno. Pero no tiene capacidad de
relaciones no explotadoras, no tiene capacidad de identificación
con valores morales, no tiene capacidad de compromiso con los
otros y no tiene capacidad de sentimientos de culpa.
La estructura
antisocial, propiamente tal, tiene conductas antisociales,
estructura narcisística, no tiene narcisismo maligno, sí
tienen incapacidad de relaciones no explotadoras, tiene
incapacidad de identificación con valores morales, tiene
incapacidad de compromiso con otros, tiene incapacidad de
sentimientos de culpa. Y las personas narcisísticas con
conducta antisocial, además de una conducta antisocial
tienen una estructura narcisística, pero no tiene
narcisismo maligno, incapacidad de relaciones no explotadoras,
incapacidad de identificación con valores morales, tampoco
tienen capacidad de compromiso con los otros, menos, incapacidad
de sentimiento de culpa.
Con respecto a esta
última personalidad (narcisismo con conducta antisocial),
como decíamos que no tenía síndrome de
narcisismo maligno y solo tiene la personalidad narcisística
con conducta antisocial, son individuos cuya conducta antisocial
es de tipo pasivo parasitario.
Henderson había
clasificado a los psicópatas en agresivos, pasivos y
creadores. Kernberg discute esto de creadores, pero dice que en la
conducta permanentemente agresiva (ataque armado, robo con asalto,
agresión física, hay un síndrome de
narscisismo maligno. En cambio, cuando las tendencias antisociales
son pasivas, tenemos la mentira crónica, el robo pasivo, la
explotación parasitaria en lugar de la agresión
directa.
La pseudología
fantástica corresponde a un síntoma en el que el
paciente inventa episodios novelescos y los narra como si
realmente le hubiera ocurrido a él. Son concientes del
valor de la realidad que puede ser atribuida a sus fantasías,
pero a veces y por períodos de duración variable,
pueden creer en ellas y vivir así en un mundo de
irrealidad. Esto está tomado del Tratado de Psiquiatría
de E. Bleuler.
Dice Kernberg que
en todo individuo narcisista deben investigarse las tendencias
antisociales. Pone por caso a un profesor universitario de
estructura narcisista al que le preguntó en medio de la
entrevista "¿Ha tenido problemas con la ley o el impulso
de estar envuelto en situaciones que puedan crearle problemas con
la ley, por ejemplo, deseos de robar?" Y él le contestó
"¿y cómo lo sabe usted?" Y resulta que el
hombre robaba en librerías de arte, porque su especialidad
era el arte y sentía que podía apreciar mucho mejor
esos libros que todos los demás y tenía el derecho
de robar los libros que no podía pagar.
Hablando de casos
en que existen estructuras neuróticas de personalidad con
tendencias antisociales, no narcisísticas, cuenta el caso
de un médico que robaba en la cafetería del hospital
y lo agarraron. Lo iban a expulsar del hospital y lo mandaron al
departamento de psiquiatría. Dice que Kernberg lo examinó
y tenía una estructura de personalidad obsesiva y con
tendencia antisocial provocadora, justamente para ser pillado. Había
que ser bruto para robar en la cafetería, siendo el médico
del hospital. Robar en la cafetería del mismo hospital era
una provocación. Luego de unos años de tratamiento,
este médico no volvió a tener una conducta
antisocial semejante.
DSM IV
Nos falta tratar el
tema con respecto al DSM IV. En él funciona un rubro que se
llama trastornos de la personalidad.
Habíamos
definido a la personalidad como una manera de ser. Decimos que el
psicópata no es que tiene una psicopatía en
el sentido de que se puede tener una tuberculosis, o algo
transitorio o mutable, sino que es un psicópata. El
psicópata es una manera de ser en el mundo, entonces la
pregunta es ¿la personalidad se puede trastornar?. Yo creo
que no se puede hablar de un trastorno de la personalidad,
siguiendo este razonamiento. Yo pienso que el término
trastornar o desordenar es inadecuado. Una persona es estable, es
una manera de ser, ¿cómo se va a trastornar? ¿Cómo
va a desordenarse? Pienso que el término es totalmente
inadecuado. Es un intento para no hablar de psicopatías,
porque el término psicopatía también está
muy vapuleado, llega a ser algo peyorativo. Alguien comete un acto
agresivo porque sí, el cuñado de uno, por ejemplo, y
pasó a ser un psicópata; Leo Kaner ironizaba: "un
psicópata es alguién a quien no se quiere".
Pero de ahí a decir que es un trastorno de personalidad hay
un trecho. Otro tema es el de las transformaciones de la
personalidad, debida a noxa cerebral (traumatismo de la
corteza orbitaria anterior, tumores, etcétera). Pero aquí
la personalidad era de una manera antes de la noxa y, después,
hay un cambio muy notable de la conducta habitual. Por eso se
prefiere usar para estos cuadros el nombre de pseudopsicopatías.
En la psicopatía hay una continuidad conductual, es así
desde siempre. En la pseudopsicopatía se pueden distinguir
un antes, la noxa y un después.
DSM IV: Trastornos de la
Personalidad(13)
El
trastorno paranoide de la personalidad es un patrón de
desconfianza y suspicacia que hace que se interpreten
maliciosamente las intenciones de los demás.
El trastorno
esquizoide de la personalidad es un patrón de desconexión
de las relaciones sociales y de restricción de la expresión
emocional.
El trastorno
esquizotípico de la personalidad es un patrón de
malestar intenso en las relaciones personales, distorsiones
cognoscitivas o perceptivas y excentricidades del comportamiento.
El trastorno
antisocial de la personalidad es un patrón de desprecio y
violación de los derechos de los demás.
El trastorno límite
de la personalidad es un patrón de inestabilidad en las
relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de una
notable impulsividad.
El trastorno histriónico
de la personalidad es un patrón de emotividad excesiva y
demanda de atención.
El trastorno
narcisista de la personalidad es un patrón de grandiosidad,
necesidad de admiración y falta de empatía.
El trastorno de la
personalidad por evitación es un patrón de inhibición
social, sentimientos de incompetencia e hipersensibilidad a la
evaluación negativa.
El trastorno de la
personalidad por dependencia es un patrón de
comportamiento sumiso y pegajoso relacionado con una excesiva
necesidad de ser cuidadoso.
El trastorno
obsesivo-compulsivo de la personalidad es un patrón de
preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control.
Los trastornos de
la personalidad están reunidos en tres grupos que se basan
en las similitudes de sus características. El grupo A
incluye los trastornos paranoide, esquizoide y esquizotípico
de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos suelen
parecer raros o excéntricos. El grupo B incluye los
trastornos antisocial, límite, histriónico y
narcisista de la personalidad. Los sujetos con estos trastornos
suelen parecer dramáticos, emotivos o inestables. El grupo
C incluye los trastornos por evitación, por dependencia
y obsesivo-compulsivo de la personalidad. Los sujetos con estos
trastornos suelen parecer ansiosos o temerosos. Hay que señalar
que este sistema de agrupamiento, si bien es útil a efectos
de investigación o docencia, tiene importantes limitaciones
y no ha sido validado de forma consistente. Además, es
frecuente que los individuos presenten al mismo tiempo varios
rasgos de la personalidad pertenecientes a grupos distintos.
Características diagnósticas
Los rasgos de
personalidad son patrones persistentes de formas de percibir,
relacionarse y pensar sobre el entorno y sobre uno mismo que se
ponen de manifiesto en una amplia gama de contextos sociales y
personales. Los rasgos de personalidad sólo constituyen
trastornos de la personalidad cuando son inflexibles y
desadaptativos y cuando causan un deterioro funcional
significativo o un malestar subjetivo. La característica
principal de un trastorno de la personalidad es un patrón
permanente de experiencia interna y de comportamiento que se
aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto y
que se manifiesta en al menos dos de las siguiente áreas:
cognoscitiva, afectiva, de la actividad interpersonal o del
control de los impulsos (Criterio A). Este patrón
persistente es inflexible y se extiende a una amplia gama de
situaciones personales y sociales (Criterio B) y provoca malestar
clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de
otras áreas importantes de la actividad del individuo
(Criterio C). El patrón es estable y de larga duración
y se puede descubrir que su inicio se remonta al menos a la
adolescencia o al principio de la edad adulta (Criterio D). El
patrón no es atribuible a una manifestación o una
consecuencia de otro trastorno mental (criterio E) y no es debido
a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por
ejemplo, una droga, una medicación o la exposición a
un tóxico) ni a una enfermedad médica (por ejemplo,
traumatismo craneal) (Criterio F). También se proporcionan
criterios diagnósticos específicos para cada uno de
los trastornos de la personalidad incluidos en esta sección.
Los ítems en cada grupo de criterios para cada uno de los
trastornos de la personalidad específicos son enumerados en
orden de importancia diagnóstica decreciente según
los datos relevantes sobre eficiencia diagnóstica (cuando
existen).
El diagnóstico
de los trastornos de la personalidad requiere una evaluación
de los patrones de actividad del sujeto a largo plazo, y las
características particulares de la personalidad han de
estar presentes desde el principio de la edad adulta. Los rasgos
de personalidad que definen estos trastornos también tienen
que diferenciarse de las características que surgen como
respuesta a estresantes situacionales específicos o a
estados mentales más transitorios (por ejemplo: trastornos
del estado de ánimo o de ansiedad, intoxicación por
sustancias). El clínico tiene que valorar la estabilidad de
los rasgos de personalidad a lo largo del tiempo y en situaciones
diferentes. La evaluación también puede verse
complicada por el hecho de que las características que
definen un trastorno de la personalidad en ocasiones no son
consideradas problemáticas por el sujeto (por ejemplo, los
rasgos son a menudo considerados egosintónicos). Para
ayudar a salvar esta dificultad, es útil la información
aportada por otros observadores.
Grupo A: el paranoide
Vamos a hablar del
paranoide(12),
para tomar un solo ejemplo, como lo encara el DSM IV, ustedes van
a ver que la esencia del paranoide es la desconfianza, la falta de
fe. La fe es una creencia ingenua, no analizable, de un precepto,
de una doctrina. Cuando uno usa la fe como fundamento, no se
cuestiona nada. En general usamos este patrón de fe para
movernos en la vida. Creemos que las cosas van a salir bien o que
las cosas se van a repetir tal cual se repitieron ayer o antes de
ayer y van a seguir con una proyección semejante, que vamos
a entrar a nuestra casa y no va a haber un extraño robándonos,
no vamos a encontrar muertos a nuestros familiares, o que no va a
caer una bomba en Buenos Aires, en fin, hay toda una serie de
creencias que nos ayudan a vivir tranquilos.
En el paranoide se
produce una ruptura de esta fe, de esta confianza básica.
Dice "esto que se me presenta hay que razonarlo", es
decir no se entrega espontáneamente a las circunstancias,
sino que utiliza una herramienta, que es el razonamiento. Esto le
produce duda, quiebra la fe, por eso el paranoide es una persona
que está alerta, a la expectativa, en lucha ante la
posibilidad de que algo sea agresivo para él. Rápidamente
nos damos cuenta de que el paranoide es un hombre temeroso y que
en la esencia del paranoide está el miedo. ¿Por qué
uno se defiende? Uno se defiende porque tiene miedo. Está
temeroso de ser perjudicado, atacado. Es un hombre a la defensiva.
Y cuando uno está a la defensiva, no es espontáneo,
está tenso. Cuando se está en lucha no se puede
disfrutar. Recién cuando uno se relaja puede disfrutar,
sino está a la expectativa, hiperalerta, mirando de dónde
va a venir el sablazo. El miedo subyace en todo. Una vez que
entendimos esto, rápidamente se entienden las demás
cosas, lo de la suspicacia, lo de buscar las claves "este me
dijo tal cosa, ¿qué me habrá querido decir?".
En un grupo "aquellos dos están hablando, ¿a ver
si están hablando algo en contra mío?". Ahí
viene la autorreferencia, la susceptibilidad, estar pensando de qué
manera una leve señal, despierte una reacción
grande, esa es la susceptibilidad. Son hiperrazonante y el tipo de
razonamiento que usan es el deductivo, es decir, parten de
un concepto general y lo adaptan a los hechos particulares. En
otras palabras, son prejuiciosos. O sea, se manejan con un juicio
previo y tratan después de corroborarlo con lo que está
pasando. Un ejemplo rápido: parten del prejuicio "mi
pareja me es infiel" y desde ahí tratan de buscar
elementos, hechos particulares que puedan corroborar el
pensamiento inicial, el prejuicio de ser engañado por su
pareja. No es un razonamiento de tipo inductivo, que parte
de los hechos particulares, y por sumatoria obtiene una conclusión
general. Por ejemplo, la esposa llega tarde, la ropa está
toda arrugada, tiene pastitos en el pelo, etcétera. Y
concluye inductivamente que tal vez lo engaña. Ese es el
pensamiento inductivo.
Este exceso de
razonamiento tiene sus pro y sus contras. Le da al paranoide
cierto aire de suficiencia. Suelen ser inteligentes, con un buen
capital ideativo. Y creen que siempre tienen razón. Son muy
críticos, no están conformes, siempre les falta
algo, no están satisfechos nunca. Es el famoso "si,
pero yo lo hubiera hecho así". El paranoide es
descalificador.
La otra característica
es el respeto por las jerarquías, es una persona que cuando
respeta a su jefe, es un muy buen colaborador y puede llegar a ser
sumiso a pesar de que es un hipervalorado. Puede tener acciones de
esclavo, cuando su jefe le da órdenes y a su vez ser un
tirano con sus subordinados o con su la familia. Tiene un manejo
del humor bastante particular, con los amigos puede ser alegre,
compañero, y dentro de casa es un amargado, seco.
Cuando se leen los
criterios que maneja el DSM IV, como en este caso que describimos
al paranoide, se llega a la conclusión que uno conoce a
muchos paranoides tanto en su trabajo como entre sus familiares o
incluso uno mismo. Es decir que son muchos los que pueden ser señalados
como paranoides. Es entonces evidente el choque conceptual con
Schneider, para quien los psicópatas son pocos. Creo que el
DSM IV es más una tipología, un estudio sobre
variedades conductuales, que una conceptualización sobre
psicopatías, salvo en el tipificado como trastorno de la
personalidad antisocial.
Hare
Basados en los
trabajos de Cleckley, en 1976, Hare, Hart y Harpur, han propuesto
diez criterios para el trastorno de la personalidad psicopática
(1991) que son los siguientes:
1. Locuacidad y
encanto superficial;
2. Autovaloración
exageradamente alta/arrogancia;
3. Ausencia total
de remordimiento;
4. Ausencia de
empatía en las relaciones personales;
5. Manipulación
ajena con recurso frecuente de engaño;
6. Problemas de
conducta en la infancia;
7. Conducta
antisocial en la vida adulta;
8. Impulsividad;
9. Ausencia de
autocontrol;
10.
Irresponsabilidad.
Para hacer el diagnóstico
de trastorno antisocial de la personalidad, se requiere contar con
18 años como mínimo y presentar alteraciones de
conducta antes de los 15 años. Entre los factores más
comunes de los trastornos de conducta antes de los 15 años,
se presenta fracaso escolar, ausentismo, falsificación de
notas, expulsión de la escuela, fugas de la casa,
comportamientos violentos, actos de bandalismo, crueldad con las
personas y animales, mentiras y robos reiterados, promiscuidad
sexual precoz, contacto temprano con el alcohol o drogas, etcétera.
El denominador común de todos estos factores es la
transgresión de las normas de conducta en el hogar y frente
a la sociedad.
El complementario del psicópata
Cuando se está
intrincado con un psicópata ¿cómo salir y
sobrevivir en el intento? La primera pregunta que hay que hacerse
frente al paciente que está en manos de un psicópata
es cómo entró y por qué.
Yo tenía una
paciente que era la ex esposa de un profesional exitoso. Estaban
separados, él vivía en Capital y ella en la zona
sur. Lo que se repetía en el patrón conductual era,
con algunas variaciones, lo siguiente: a las dos de la mañana
ella lo llama a él y le dice "me tomé 6 frascos
de Lexotanil y no hay nadie en casa, así que te digo adios".
Entonces él iba raudamente hasta la zona sur, produciéndose
una y otra vez los mismos hechos. Este hombre subía al
dormitorio (por supuesto que ella había tomado la medicación),
la agarraba de la ropa y tomándola del pelo (vivía
en un dúplex), la arrastraba por las escaleras. Llegaban al
lavadero, le ponía el dedo en la garganta y la hacía
vomitar, todo esto a golpes. Luego la llevaba al hospital de la
zona y ahí le hacían el lavaje de estómago.
Cuando llegaba a la consulta, venía con anteojos oscuros,
apabullada, al preguntarle por lo que había pasado, me decía:
"no, nada, tomé unas pastillitas y fulano me hizo
vomitar. Lo que pasa es que yo a veces lo provoco". Pero
cuando se mencionaba el hecho de violencia para ver si la paciente
tenía alguna idea de hacer una denuncia, ella lo
minimizaba. Y lejos de mostrarse llorosa o angustiada por lo que
había pasado, estaba tranquila. Cuando hablaba con este
hombre, él me decía "y ¿qué quiere
que haga, que la deje morir?, tengo que hacerla vomitar y ella no
quiere vomitar". Yo la vi durante 6-7 meses. En 5 o 6
oportunidades repitió lo mismo. A veces no iban al
hospital, directamente lo solucionaba él. ¿Es esta una
relación normal? Ni ella ni él podían
desprenderse de éste círculo. Estaban enganchados en
este juego peligrosísimo. Y se repetía una y otra
vez. Una foto, como dice Bumke. Y después está la
regla de oro del círculo psicopática, cuando se le
dice por qué no corta esto, entonces responden "yo,
doctor, con él estoy mal, pero sin él estoy peor",
eso hace que esto se perpetúe. "Si no está él
me angustio y quiero que venga a cualquier precio". Este sería
un caso de psicopatías complementarias. Hay casos en que la
persona realiza una actitud complementaria con el psicópata
y después ese vínculo se deteriora y quiere zafar
del psicópata.
Todo sistema se
mantiene si hay un acuerdo tácito entre los miembros de ese
sistema. Psychopathy checklist reviset (PCL-R) Hare 1991 (para
información de cómo usar esta escala y conseguir los
materiales necesarios, consultar en internet: www.hare.org)
O
sea que cuando ustedes vean una mujer golpeada y le pregunten cuánto
hace que la golpea y diga hace 5 años, es que hay un
acuerdo tácito de violencia. Porque una persona la puede
golpear una vez a su pareja, pero no un año seguido...
Cuando el
complementario tiene un enganche del 100% con el psicópata,
es muy poco lo que se puede hacer. Se puede actuar cuando hay
pocos anclajes. Es ahí cuando la persona que está
con un psicópata consulta, si no, no consulta. O bien lo
hace por otras patologías. En los ajustes 100%, como se da
en algunas parafilias, nadie consulta. Se consulta cuando hay
pocos anclajes y el sufrimiento es bastante duro de soportar (el
psicópata hace sufrir). Si una persona tiene dos anclajes
(por ejemplo sexual, que es uno de los más firmes)
consulta, ¿qué le dirían ustedes?, ¿cómo
zafar de un psicópata?
Para un psicópata
¿qué son los complementarios? Son objetos que le
pertenecen por fuera de cualquier otra normativa legal, social, o
la que les parezca. Todo esto de acuerdo a sus códigos
psicopáticos, no hacia las leyes. No crean que se van a
salvar porque van a un abogado, porque eso no le importa al psicópata.
Esa persona le pertenece y se acabó. Porque él así
lo considera. Entonces el problema de separar al psicópata
del complementario es muy complejo. ¿Cómo convencer al
paciente de que ponga distancia y que no diga que primero quiere
hablar con él? En primer lugar tenemos que aumentar el
alicaídoYo de esta persona. Porque el psicópata
socava la autoestima del otro, y al final el otro cree que gracias
al psicópata es alguien, porque si no ella es lo que es,
una basura. Lo primero que hay que hacer es elevarle la
autoestima, fortalecer a la persona complementaria y en segundo
lugar hacer pedagogía, explicarle en qué consiste la
personalidad de su pareja. Tienen que ser creativos, fortalecerles
la autoestima como puedan. Tienen un caso muy particular y muy
especial, y tal vez las normativas estándar de cómo
implementar técnicas psiquiátricas no sirven para
nada o sirvan poco. Como integrante del problema hay una persona
con códigos propios, no pueden implementar ustedes técnicas
que den resultados para el común y menos aferrarse rígidamente
al libro de siempre. Fortalecerle el yo, fortalecerla, elevarle la
autoestima. Y luego sí, una vez que está logrado
este objetivo, que tenemos la docencia hecha, nos fijamos si
alguna persona del entorno familiar del complementario nos puede
ayudar, alguien que sea una persona significativa desde siempre.
Ya se van a dar cuenta, cuando estén tratando esto, que
vamos a necesitar a un tercero que sirva de apoyo. Luego hay que
revisar la logística. La logística consiste en saber
cuáles son las factibilidades, con qué se cuenta
para que esta mujer lleve adelante las indicaciones que se le dan.
De lo contrario se está fantaseando y generando utopías.
El psiquiatra, dice Henry Ey, es un embajador de la realidad. Se
debe pensar de qué medios económicos se va a valer
la mujer, si ha vivido dependiendo del dinero del psicópata.
A qué lugar va a ir, con quién va a estar, quién
va a cuidar a los hijos y todas esas cosas que desde el punto de
vista clásico, uno tendría que desentenderse como
psiquiatra y sin embargo, aquí son importantes, porque de
eso dependerá el éxito de esta empresa.
Escala de Psicopatía de Hare
(PCL) (Adaptación)
| F |
|
2 |
1 |
0 |
| 1 |
Locuacidad |
|
|
|
| 1 |
Encanto
superficial |
|
|
|
| 1 |
Sensación
grandiosa de autovalía |
|
|
|
| 1 |
Mentiras
patológicas |
|
|
|
| 1 |
Dirección |
|
|
|
| 1 |
Manipulación |
|
|
|
| 1 |
Falta
de remordimiento y culpabilidad |
|
|
|
| 1 |
Escasa
profundidad en los afectos |
|
|
|
| 1 |
Inestabilidad |
|
|
|
| 1 |
Falta
de empatía |
|
|
|
| 1 |
Fracaso
de aceptar responsabilidad de las propias acciones |
|
|
|
| 2 |
Necesidad
de estimulación |
|
|
|
| 2 |
Tendencia
al aburrimiento |
|
|
|
| 2 |
Estilo
de vida parásito |
|
|
|
| 2 |
Escaso
control conductual |
|
|
|
| 2 |
Problemas
de conducta tempranos |
|
|
|
| 2 |
Falta
de metas realistas a largo plazo |
|
|
|
| 2 |
Impulsividad |
|
|
|
| 2 |
Irresponsabilidad |
|
|
|
| 2 |
Delincuencia
juvenil y revocación de la libertad condicional |
|
|
|
| |
Totales |
|
|
|
Puntuación:
F1= Rasgos
centrales de la psicopatía.
F2= Rasgos de
inestabilidad.
Total:
Valoración:
- 2 Puntos: cuando
la conducta del sujeto es consistente y se ajusta a la cualidad o
intención del ítem.
- 1 Punto: el ítem
se ajusta en cierta medida pero no en el grado requerido para
puntuar dos. Existen dudas, conflictos en la información
que no pueden resolverse en favor de una puntuación 2, ni
tampoco en 0.
- 0 Puntos: el ítem
no se adecua. El sujeto no muestra el rasgo o la conducta en
cuestión que propone el ítem.
Conclusión:
0-20: normales.
21-30: grupo medio. 31 o más: psicópata.
Una vez que tenemos
aumentada la autoestima, hecha la pedagogía, la logística
del entorno, recién ahí podemos instrumentar el
salto. O sea, imponer distancia con el psicópata. Esto debe
ser hecho, de acuerdo a mi experiencia, con total y absoluta
dureza. Ustedes deben instruir a la paciente que sea
extremadamente dura y sin concepciones, sin ninguna concepción
de ningún tipo, porque él no la va a tener con ella.
El tipo de contacto que tiene que tener con el psicópata
desde ese momento en adelante, es cero. No debe, ni directa o
indirectamente, relacionarse con el psicópata. Miren de la
dureza y de la postura extrema que la que estoy hablando. ¿Por
qué? Porque apenas "B" aviste a "C", se
reinicia el circuito y ahí, todo vuelve atrás.
Esto, a veces, no
se puede instrumentar la primera vez porque la mujer quiere
hablar, quiere explicarle, pero apenas el psicópata la ve,
tiene la posibilidad de hablar tres o cuatro palabras con la
persona y es suficiente, esto es una cosa de sugestión
animal, la lógica queda muy atrás.
A: frente a los
hijos ¿qué se hace?
M: Algunos psicópatas
le tienen miedo a la policía. Entonces lo primero que se le
indica a la persona es que ante cualquier acto agresivo haga la
exposición a la policía y se lo haga saber al psicópata.
Esto puede volverlo agresivo, pero va a establecer cierto cuidado.
Es ahí donde va a funcionar el tema de los hijos. Los hijos
generalmente se dejan en la casa de la madre, el tipo los pasa a
buscar, los retira y luego los deja en la casa de la madre,
manteniendo contacto cero con el paciente. Siempre con la amenaza
de que cualquier cosa que pase, se vuelve a hacer la denuncia. A
veces hay que hacer dos o tres veces la denuncia, y a veces la
policía llama al psicópata, por algún extraño
motivo conversan con él y lo persuaden. He tratado casos en
que venía la paciente llorando y me decía que ella
hizo la denuncia y él fue, y a los 15 minutos estaban todos
riéndose con él y lo soltaron. Y ella quedó
como una idiota. A veces el encanto es fuerte.
Esto no da siempre
buen resultado, pero se puede intentar cuando el enganche no es
muy fuerte. Hay que utilizar antidepresivos y ansiolíticos
porque la angustia en el complementario, cuando está en
este periodo, es fuerte dado que la atracción es muy
intensa, casi animal. Sufre cuando está y se angustia
cuando no está. Uno tiene que trabajar mucho y hacer
pedagogía. El acoso del psicópata es de mucha presión.
Entonces tenemos que tener un tercero que proteja a esta persona,
que le sirva de escudo, porque sola no puede soportar el acoso por
teléfono, personal, a cualquier hora; sale del trabajo y
está el psicópata ahí; quiere que el objeto
vuelva a su pertenencia.
La responsabilidad legal del psicópata
Genovés(3)
se plantea el interrogante ¿el psicópata es
responsable de sus actos? Y para ello establece tres pruebas para
estimar el grado de responsabilidad de una persona en sus acciones
criminales:
1. No puede ser
declarado a priori insano, si no es con un peritaje previo. La
regla principal es que un imputado está cuerdo hasta que se
demuestre lo contrario. Si nos basamos estrictamente en lo legal,
los psicópatas son responsables, ya que conocen
perfectamente las normas, al igual que todos los demás. En
cambio si nos referimos a lo estrictamente moral, el prejuicio se
vuelve más ambiguo, porque el psicópata carece de
apego emocional y sentido de culpabilidad.
2. Impulso
irresistible. Esta regla afirma que el sujeto puede conocer la
diferencia entre el bien y el mal, pero tener el impulso
irresistible de cometer el acto. Esto no es compartido por todos,
ya que algunos encuentran ambigüedad en la definición
de irresistible al impulso. Impulso implica espontaneidad
(incapacidad para demorar la gratificación) y en algunos
casos el psicópata prepara cuidadosamente su crimen durante
largo tiempo antes de cometerlo.
3. Se propone que
el sujeto no es responsable criminalmente si su acción
delictiva es producto de su enfermedad o su tara mental. En
Estados Unidos, por ejemplo, en el modelo del Código Penal
de 1962, se expone que una persona no es responsable de una
conducta criminal, si en el momento de realizar tal conducta tiene
disminuidas sus capacidades fundamentales para ejercer la
criminalidad por la conformidad de su conducta con la ley, como
resultado de un trastorno o tara mental.
O sea que hay tres
posibilidades en teoría que la ley ofrece en los tribunales
mundiales y son las siguientes:
a) Responsabilidad
total: castiga a un individuo anormal del mismo modo que al
normal;
b) Responsabilidad
atenuada: no hay solución plausible, ya que después
de una corta estancia en prisión encuentran mejores
condiciones para volver a delinquir.
c) Exención
de responsabilidad: equipara al psicópata como un
enajenado debiendo ingresar a un hospital psiquiátrico. En
Estados Unidos, el Tribunal Supremo (sentencia de abril de 1988)
dice que el concepto estadístico de considerar la psicopatía
como una desviación del comportamiento, tiende en la
actualidad a ser sustituido por una anomalía estructural de
la personalidad y por ello como auténtica enfermedad
mental, tal y como la consideraba la Organización Mundial
de la Salud. Y en su virtud reduce la pena por homicidio en dos
grados quedando rebajada a cuatro años de prisión.
En Argentina
El
hecho de no ser consideradas personas enfermas, abre una polémica
dentro del campo de la medicina legal.
La postura actual
es no considerarlos personas enfermas. En ocasiones ciertas
conductas los ponen en contacto con el sistema judicial (robos,
violaciones, homicidios, etcétera). Pueden discernir y
entender la criminalidad de sus actos y dirigir sus acciones, en
consecuencia son responsables por lo que hacen. No entrando en las
condiciones de inimputabilidad del artículo 34 del C. P.
(no son enfermos) siendo, por lo tanto, punibles.
El doctor Vicente
Cabello, médico legista argentino, sustenta otra
postura.Opina que ante toda psicopatía debe investigarse
exhativamente la posibilidad de una noxa cerebral. Considera que
son personas enfermas, la conducta que tienen no es porque sí,
sino que es producto de su enfermedad, en consecuencia, para esta
escuela, son inimputables.(16)
A modo de conclusión
Consideraciones sobre la psicopatía
Los
valores tienen su origen en las necesidades sociales. La suma de
experiencias individuales y del grupo van formando aquellos
sedimentos de patrones de conductas deseables que constituyen los
valores. Estos valores son transmitidos del entorno al individuo a
través de la familia, la escuela. Conceptos externos al
individuo son introyectados, asimilados y luego pasan a ser parte
del propio individuo. Pasan a convertirse en "sus valores".
Esto le permite tener una conducta ajustada y no discordante con
su entorno. Por supuesto que hay un rango de ajuste, y también
un rango de desajuste tolerado. Son aquellas pequeñas
desviaciones a los "valores bases". Es decir que en toda
sociedad existe la posibilidad de tolerancia a pequeñas
desviaciones a las normas.
La comunidad, el
hecho de pertenecer a un grupo, significa para el individuo un
resguardo, un sistema de seguridad. En ese grupo, él va a
tener un deber, una responsabilidad y deberá seguir un código.
A cambio de eso el grupo, a su vez, lo protege de circunstancias
que pueden ser riesgosas para un solo individuo. El deber,
entonces, es la responsabilidad del individuo frente el grupo, es
un hecho extrínseco, objetivable; se sabe si tal individuo
cumplió o no con su deber, si ha sido responsable o no.
Luego están
los principios personales, los códigos propios de cada
individuo, eso es interno y solamente él tiene en cuenta,
para sí mismo, si ha cumplido o no con sus principios. El código
personal, los propios principios, es absolutamente subjetivo. No
cumplir con esos códigos individuales genera culpa. Así
en ocasiones, se puede faltar al deber, ser irresponsable desde el
punto de vista objetivo y desde el punto de vista de la mirada del
grupo hacia el individuo. Pero, para él, si ese acto o esa
acción que cometió tiene una justificación
personal, privada, coherente con su código personal, no
manifiesta para sí mismo culpa, no se siente culpable.
Existen, por un
lado la ley, las normas, y por otro lado las ambiciones del
individuo. Las ambiciones individuales deben encajar o seguir las
reglas de juego, los códigos de la sociedad para conseguir
un equilibro adaptativo. Hay límites a la ambición.
La sociedad tolera ciertos errores, pero no la ostentación
del error.
La sociedad tiene
una limitación y un permiso que es explícito y
corresponde a las normativas, a las leyes. Luego hay un permiso tácito,
implícito, que no está escrito, que hace que se
toleren algunas desviaciones a la norma.
¿Por qué
al psicópata no le importa sortear las normas? Porque
sobredimensiona sus posibilidades, su ingenio o su suerte por un
optimismo ingenuo: "esta vez no me van a agarrar", o "esto
me va a salir bien", o por un costo - beneficio aceptado. Es
decir, por asumir un riesgo que puede tener una consecuencia
grave, pero que el resultado de esa acción vale el llevar
adelante el riesgo. Ser optimista es fantasear en una proyección
virtual hacia el futuro con un resultado positivo. El optimismo
está relacionado con la ensoñación. Ésta
es parte del trabajo psíquico que consiste en utilizar la
imaginación como campo de proyección de posibles
acciones a realizar.
El psicópata
no transgrede las normas. Transgredir es valorar (conocer y
sentir) las normas y a pesar de ello sortearlas. El psicópata
ve a las normas como un obstáculo a sus ambiciones. La
norma no le genera el temor inhibitorio que a la mayoría de
las personas. La norma tiene un enunciado y un significado por sí
(explícito) y por la amenaza (implícita) que implica
su no seguimiento. Es decir, en toda ley hay una amenaza, una
apelación a las consecuencias negativas que pueden
ocurrirle al individuo de no seguirlas. Subyace una prohibición,
un daño a futuro para aquel que no la cumpla.
Toda ley, toda norma, genera temor
e implica la posibilidad de castigo. La ley está hecha para
domar, para doblegar y para condicionar las conductas instintivas
de los individuos y entornarlas con el siguiente lema "Si
quieres pertenecer a este grupo, estas son las reglas. Si se
cumplen las reglas estás dentro, si no las cumples estás
fuera". El psicópata tiene la particularidad de estar
dentro del grupo y de sortear alguna de sus normas pero no todas,
de lo contrario sería desplazado del grupo.
¿Hasta cuándo
sucede esto? Hasta que en algún momento se extralimita
fuertemente y es "descubierto y señalizado". Un
personaje poderoso, recientemente fallecido, seguía un
concepto sobre el poder. Él decía "el poder es
tener impunidad, es hacer sin temer las consecuencias".
El psicópata
es siempre otro, no hace un insight , es decir, no hay un
darse cuenta. Él no es consciente de su propia psicopatía.
¿Es el psicópata
un inmaduro que se quedó en la etapa adolescente de su
desarrollo? A veces, algunos psicópatas dependientes
parecen contestar sí a esta pregunta, o algún tipo
de asunción de riesgo "infantiloide" parece
confirmar este punto.
Los psicópatas
son refractarios a los estímulos, tanto a los estímulos
negativos (castigos, penas, contra argumentaciones a la acción
en apelación a las normas), como también, y esto es
poco notado, son refractarios a los estímulos positivos
(cariños, recompensas, suavización de las penas,
apelaciones a lo afectivo). El psicópata no modifica su
conducta por ninguno de los dos estímulos, ni positivos ni
negativos.
La mentira, para el
psicópata, es una herramienta de trabajo. La mentira es
desvirtuar la verdad ex profeso, con un objetivo "en mente",
con el objeto de conseguir algo. La mentira siempre apunta a algo.
Se miente para evitar un castigo, se miente para conseguir una
recompensa, se miente para engañar a otro. Detrás de
la mentira siempre hay un rédito y esto lo diferencia de la
fabulación, que también es una transgresión a
la verdad , pero por el mero hecho de satisfacer el ego. Es lo que
utiliza el fanfarrón.
El psicópata
puede sortear todo tipo de normas, pero no el 100% de las normas,
sino sería rápidamente detectado y eliminado del
grupo. Puede sortear las normas, la ley social, y convertirse en
un delincuente, estafador o un revolucionario. Puede no cumplir
las leyes éticas, en general, de la sociedad o puede tener
conductas sexuales como la prostitución, la homosexualidad
y cualquier otro tipo de perversión.
Dentro de las
alteraciones de la ética, está su particular relación
con los otros seres humanos, que es la cosificación del
otro, que le permite utilizarlo como una cosa, como un
objeto de intercambio o de utilidad. Esta cosificación
es lo que explica, tal vez, llegar a torturar o matar al otro. Hay
distorsión en la forma de autoestimulación, por eso
el psicópata a veces cae en la droga y el alcohol.
Algunas conductas
psicopáticas pueden parecen ilógicas (visto desde
afuera), pero es perfectamente lógica para el psicópata.
Son lógicas distintas, son sistemas de razonamientos
distintos, códigos distintos y valores diferentes basados
en necesidades distintas.
La conducta psicopática
puede, ser a veces, de mucha inestabilidad frente a estímulos
objetivamente pequeños (para el normal), o al revés,
el psicópata puede permanecer con una conducta de mucha
estabilidad, a pesar de las fluctuaciones del ambiente, es decir,
puede permanecer sereno en situaciones que desestabilizan a la
mayoría.
Descriptor de psicopatía(15)
A los rasgos psicopáticos
los reunimos en tres grupos, A) Los derivados de satisfacer
necesidades distintas al común, B) Los derivados de la
cosificación de las personas y C) los actos psicopáticos
graves. Los rasgos del grupo A y B deben ser investigados a través
de la biografía y evaluados. Hay presunción de
psicopatía si presentan rasgos correspondientes a los
subgrupo A1, A2, A3, A4 y al grupo B. Lógicamente, la
presencia de un hecho del punto C señala al psicópata
por sí solo.
Concepto: La personalidad psicopática
se da en individuos que deben satisfacer necesidades especiales y
para ello hacen un uso particular de su libertad, valiéndose
de códigos propios y utilizando a las otras personas como
cosas.
|
A.
Satisfacción de necesidades distintas |
|
A través
de |
1.
Uso particular de la libertad |
Ejemplos |
Intolerancia
a los impedimentos |
| 2.
Creación de códigos propios |
a)
Sorteo de las normas
b) Falta de remordimientos y
culpa
c) Intolerancia a las
frustraciones reacciones de descompensación
d) Defensa aloplástica |
| 3.
Repetición de patrones conductuales |
a)
Ritos
b) Automatismos
c) Impulsos
d) Sello psicopático |
| 4.
Necesidad de estímulos intensos |
a)
Asunción de conductas riesgosas
b) Tendencia al aburrimiento
c) Escasos proyectos a largo
plazo
d) Uso de drogas
e) Búsqueda de emociones
intensas
f) Satisfacción sexual
perversa |
|
B.
Cosificación de otras personas |
|
A través
de |
1.
Egocentrismo |
Ejemplos |
Sobrevaloración |
| 2.
Falta dempatía |
|
| 3.
Manipulación |
a)
Seducción (captación de las necesidades del otro
b) Mentiras
c) Actuación |
| 4.
Coerción |
|
| 5.
Parasitismo |
| 6.
Relaciones utilitarias |
| 7.
Insensibilidad |
a)
Crueldad
b) Tolerancia a situaciones de
tensión |
|
C.
Acto psicopático grave |
|
1.
Tormenta psicopática |
Ej. |
a)
Homicidio brutal
b) Masacre
c) Violaciones en serie
d) Otros actos asociales graves |
| 2.
Perversiones sexuales |
|
El fracaso lo
derrumba. Los momentos de crisis de los psicópatas son
producidos por frustraciones y fracasos. Siempre coloca la
responsabilidad de su fracaso o su frustración, en lo otro,
en lo externo (defensa "aloplástica"). El éxito
del psicópata en el medio social, no asegura que se
estabilice. En ocasiones después de mucho esfuerzo,
destruyen todo lo que han hecho, por un acto banal, por un
impulso. Esto es desconcertante para el "normal" que
observa esto, que ha seguido toda la trayectoria y el accionar de
la inteligencia de éste hombre exitoso y sin embargo, por
una tontería, destruye todo andamiaje. Los casos resonantes
de personajes internacionalmente importantes, me eximen de más
comentarios
Dentro de los tipos
de psicópatas, en su relación con el sistema, están:
Los que aprovechan
el sistema, para sacar beneficio (estafadores menores, algunos políticos,
especuladores);
Los que confrontan
con el sistema dentro del sistema (delincuentes, estafadores
graves, criminales, políticos extremistas, tanto de derecha
como de izquierda);
Aquellos que
quieren cambiar el sistema (los que se marginan, y desde
la marginación tratan de romper el sistema).
Cualesquiera sea la
pertenencia del psicópata en estos tres grupos, siempre están
contra el orden establecido. Hay algo en el psicópata que
le impide aceptar el orden establecido. Así lo vemos al
querellante fatigar tribunales apelando una justicia que nunca
termina de convencerlo. Y si la "justicia" se demora o
no es suficiente ¿por qué no ser él mismo el
que la ejecute?
El psicópata
pude tener tres tipos de conductas:
a) Accionar
normal: es su parte adaptada al patrón conductal
normal. No se le "nota" la psicopatía.
b) Accionar
psicopático: es la manifestación de sus
conductas psicopáticas. La ejerce sobre determinadas
personas, complementarios o víctimas.
c) Tormenta
psicopática: es la conducta psicopática
desestabilizada. De gran inestabilidad emocional y tensión
interna, que el psicópata trata de equilibrarla a través
del rito psicopático, grupo de conductas repetitivas (el
patrón conductual psicopático). Hay impulsos
y automatismos. Intensa descarga de la tensión interna
sobre lo externo. No puede parar sus acciones hasta lograr
reestabilizarse. La forma que toma esta desestabilización
dependerá del tipo y grado de psicopatía. Aquí
es donde se producen los homicidios seriales o extremadamente
crueles, las violaciones, destrucciones y también los
suicidios. Es donde el psicópata de tipo asocial deja su
sello, su marca personal.
El
psicópata en general, se justifica a sí mismo en
todas sus acciones. Suele ser acusador y crítico. A la
pregunta ¿por qué el psicópata no sigue las
normas? La respuesta es simple, porque las normas no se ajustan a
sus deseos.
Este tipo de
personalidades tienen un particular sentido de la libertad. Ser
libre es poder hacer sin impedimentos. Poder optar. Las trabas a
la expansión de la acción, pueden ser internas o
externas. Si estos seres minimizan sus trabas internas (llámese
represión, inhibición o remordimiento) sólo
les quedan las trabas externas. Si los impedimentos externos no
están corroborados por la propia lógica ni tienen el
peso de los sentimientos, a qué seguirlos. Se convierten en
algo artificioso, armado por otros. Un como sí lúdico.
Un juego donde se conocen las reglas, los obstáculos, pero
en el fondo es todo fantochada. Es así un jugador sin
impedimentos que conoce los impedimentos.
¿No será
este uso particular de la libertad lo que lo hace seductor al
apelar a las libertades reprimidas del otro? Tal vez el psicópata
busque detrás de las máscaras, de la imagen, de la "persona",
al "animalito" deseoso y encerrado que todos llevamos
dentro y lo anime a participar en un juego ambivalente de
satisfacciones y angustias.
Es campo de estudio
del biólogo la variabilidad de la especie humana (raro
común); del sociólogo el ajuste del individuo en el
grupo (adaptado inadaptado); del moralista (religioso, ético)
valorar lo bueno y lo malo; del legista juzgar las
responsabilidades; del psicólogo las motivaciones de la
conducta individual. El médico debe limitarse a su estricto
campo que consiste en evaluar si una persona está sana o
enferma. Y, el psicópata, puede ser raro, inadaptado,
malvado, delincuente o tener una conducta incomprensible, pero, no
es un enfermo.
Bibliografía
1.
Bruno, Antonio; "Personalidad perversa post traumática",
tesis de doctorado, 1958.
2. Garrido Genovés,
Vicente; Técnicas de tratamiento para delincuentes,
Ramón Areces, Madrid, 1993.
3. Garrido Genovés,
Vicente; Psicópata; Editorial Tirant Lo Blanch;
Valencia; 1993.
4. Otto Kernberg,
Diagnóstico Diferencial de la Conducta Antisocial, Revista
de Psiquiatría, 1988,volúmen 5, página
101 a 111, Chile
5. Bruno, A.; Tórtora,
G.; " Las psicopatías", Psicología
forense, Sexología y praxis, año 3, vol.
2, Nº 4, año 1996.
6. Pinel, Philippe
"Tratado médico filosófico de la enajenación
mental o manía", Ediciones Nieva, Madrid 1988.
7. Schneider, Kurt,
"Las personalidades psicopáticas",
Ediciones Morata, 8º edición, Madrid, 1980
8. Laplanche, J.,
Pontalis B. "Diccionario de psicoanálisis",
Editorial Labor, Barcelona, 1981.
9. Berrios, G. "Puntos
de vista europeos en los trastornos de la personalidad", Comprehensive
Psychiatry, Nº 1, 1993.
10. Bercherie,
Paul, Los fundamentos de la clínica, editorial
Manantial, Buenos Aires, 1986.
11. Gregory R. L.,
Diccionario de la Mente, Editorial Alianza, Madrid, 1955.
12. Marietán,
H., Semiología psiquiátrica. Funciones básicas.
Editorial Ananké, Buenos Aires, 1996.
13. DSM IV,
Editorial Mason, Barcelona, 1995
14. Oates, J., Babilonia,
Ediciones Martínez Roca, Barcelona, 1989.
15. Marietán,
H., Semiología psiquiátrica. Grupos sintomáticos.
Editorial Ananké, Buenos Aires, 1998.
16. Cabello, V.,
Psiquiatría Forense en el Derecho Penal. T3,
Editorial Hammurabi, Buenos Aires, 1984.
Notas
al pie:
1Este trabajo es
resultado de un resumen de tres clases dictadas para el Curso
Superior de Especialistas en Psiquiatría, en la materia
Clínica III, de la Unidad Académica Borda (UBA) en
octubre de 1998. Desde ya solicito tolerancia por el uso de un
lenguaje coloquial y de las redundancias propias de las clases
orales.
2Médico
psiquiatra, Hospital "José T. Borda". Docente
Adscripto de Salud Mental, Facultad de Medicina (UBA). Uruguay
292 4º D, Telefax 254-2261, e-mail:
marietan@drwebsa.com.ar
3Según
Nerio Rojas "se da el nombre de constitución
psicopática a un desequilibrio psíquico
degenerativo, congénito, de grado leve, pero que da un
tinte anormal a la personalidad. Estas constituciones son formas
especiales de la personalidad psíquica, con predominio de
tendencias ya anormales por su dirección y su grado. Así
se han individualizados las constituciones asténica,
emotiva, esquizoide, paranoide, perversa, ciclotímica, y
mitomaníaca. En la constitución perversa las
anomalías son casi exclusiva de los instintos, lo que
hace a los sujetos antisociales y peligrosos. Son, según
Regis: amorales, inafectivos, inadaptados e impulsivos. Con
respecto a las perversiones instintivas Dupré las
agrupaba por el tipo de instinto involucrado. Así los
trastornos del instinto de conservación incluían:
suicidio, suicidio ampliado, prodigalidad, avaricia,
toxicomanía, etcétera; los del instinto de
reproducción: satiriasis, homosexualidad, prostitución,
parafilias, etcétera; los del instinto de
sociabilidad: crueldad, egoísmo, amoralidad,
criminalidad, destructividad, inadaptabilidad, etcétera.
La constitución mitomaníaca según Dupré
es la tendencia patológica más o menos voluntaria
y consciente a la mentira y a la creación de fábulas,
por el sólo placer de mentir. Tiene tres formas: vanidosa
(deseo de llamar la atención, autoacusación,
invención, fanfarronería, simulación de
lesiones y atentados al pudor); maligna (maliciosa,
mistificación, calumnia); perversa (estafadores,
acusaciones, difamaciones públicas). Para Cesar Lombroso
existía una psicología del delincuente que incluía
estos rasgos: insensibilidad moral, falta de compasión,
desprecio por la vida ajena y la propia, inestabilidad y exceso
en los afectos, vanidad, crueldad, voluptuosidad, pereza,
toxicomanía, imprevisión, cinismo, mentiras...(2).
Sobre el concepto
de antisocial, o bien como lo denominaba Schneider "personalidad
desalmada", anotamos la descripción hecha por el
profesor Antonio Bruno en su tesis del año 1958 (1), que
siguiendo el criterio de Regis, resume en cinco términos la
sintomatología de este cuadro. Y ellos son:
1. Inafectividad.
Desde niño se observa un desapego y el carácter
disimulado. No manifiesta inclinación por nadie, pero no es
indiferente al afecto que se le brinda. No comprende los afectos y
la frialdad emocional es su signo.
2. Amoralidad. Son
insensibles moralmente. Falta el juicio moral y la noción
de ética. Algunos autores como Lombroso dicen que estas
personas también tiene hipoalgesia (mucha tolerancia al
dolor físico)
3. Impulsividad.
4. Inadaptabilidad.
Son crueles. Hay una tendencia a lo delictivo y a no respetar las
jerarquías. Se molestan con las autoridades. No respetan
los reglamentos escolares. No respetan la jerarquía en los
trabajos.
5.
Incorregibilidad. Son incorregibles porque son insensibles al
castigo o al premio.(5)
Como
citar este
trabajo:
Hugo
Marietán. Personalidades psicopáticas.
I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero -
15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia 33-CI-A: [65 pantallas].
Disponible en:
http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa33/conferencias/33_ci_a.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día
que se haya visualizado este artículo. |