Iniciaré mi exposición con una
definición general de la Psicoterapia, en cuanto tratamiento cientifico de naturaleza
psicologica que a partir de manifestaciones psíquicas o fisicas del malestar humano
promueve el logro de cambios o modificaciones en el comportamiento, la adaptacion al
entorno, la salud fisica o psíquica, la integracion de la identidad psicológica y el
bienestar de las personas o grupos tales como la pareja o la familia.
La
psicoterapia es una técnica fundamentalmente especifica del trabajador de salud mental, y
es su ejercicio, el desarrollo de la psicoterapia una de las principales trazas de
identidad que lo singulariza como trabajador de la salud mental a diferencia de otro tipo
de aproximaciones. Una parte importante del tratamiento psicoterapéutico se basa en la
comprensión de los cambios patológicos presentes, y tiene en cuenta también, segun el
modelo teórico referencial en el que se sitúa el clinico, los factores etiologicos las
causas a partir de las cuales se generan los transtornos que motivan la intervención, los
dinamismos que la articulan y que hacen que su evolucion cristalize de manera que se hace
precisa la intervencion y los procedimientos por los cuales vamos a promover el cambio de
manera que se logren los objetivos trazados en la definición citada.
Hay
diferentes orientaciones psicoterapéuticas, estamos ante un ámbito muy variado, casi un
listado interminable de lo que podría considerarse aproximaciones psicoterapéuticas con
matices diferenciales, pero elevándonos a un nivel de mayor generalidad, de
metacomprensión desde los principales enfoques teoricos tendriamos que escoger como hitos
de reflexion los puntos de vista que derívan de los enfoques que tienen raigambre
historica y sistematica. Me refiero al psicoanálisis, a los desarrollos cognitivos y
conductuales, éstos últimos ya unidos intrínsecamente desde hace mas de dos decadas;
también los desarrollos sistémicos y los planteamientos que derivan de una
fundamentación filosófica y una reflexion sobre lo humano que proviene del pensamiento
humanista o existencial y que ha dado soporte a buena parte de los acercamientos que hoy
se conocen como interpersonales, grupalistas e incluso corporales.
La
práctica de la psicoterapia es sumamente enriquecedora para el contexto de intervencion
sanitaria, de manera que se mejoran cualitativamente las caracteristicas de la relación
entre el clinico y el paciente, el sujeto sobre el que se interviene, y que esta mejora no
solo incide en el ambito de la salud mental sino en todo tipo de acciones en el ambito de
la salud, un ámbito que toca de manera central al ser humano.
Considerarenmos
en lo que sigue ciertos indicadores esenciales sobre la evolucion de la oferta y la
demanda de la psicoterapia y los ambitos en que se preve que se va a manifestar con mayor
prevalencia en los próximos tiempos, las diferentes modalidades de psicoterapia, las
téncicas pricipales de intervención, los enfoques teóricos, las clases de profesionales
y niveles de intervención, las trayectorias y ámbitos de formación, el diálogo
transnacional sobre esta problemática y en particular dentro de la óptica que desde el
punto de vista europeo nos preocupa, que es la problemática de la efectiva integración
europea. Como colofón enunciaré el papel que a la investigación concierne en este
futuro.
Evolución de la oferta y la demanda en psicoterapia y los ámbitos en los
que se manifestará.
A fin
de plantearlo con claridad he identificado para cada uno de los ejes temáticos una serie
de fenómemos característicos que voy a ir comentando, en los cuales en unos se espera
que se producirá un incremento, es decir, una tendencia de evolución positiva o
incremento hacia una mayor intensidad del fenómeno; otros en los que se prevee habrá
disminución; y otros tipos de fenómenos en los cuales considero que no habrá cambios
sustanciales, en los que la dirección de su evolución será de mantenimiento y
consolidación en los niveles actuales. También intentaré identificar en mi comentario
los puntos mas conflictivos, al menos desde el análisis que en este momento podemos
hacer.
Sobre
estas tendencias de evolución de la oferta y la demanda de la psicoterapia, y los
ámbitos en los que se manifiesta se aprecia claramente un incremento significativo,
aunque de pequeña cuantía en términos absolutos, en la oferta de programas de
psicoterapia por parte de servicios publicos y concertados. Esta tendencia tiene que ir
acompañada de unos ejes de financiacion pública que aseguren la viabilidad y continuidad
en la oferta de esos programas. No todo lo que se puede hacer en este campo reposa sobre
la oferta de financiacion publica sino que el soporte puede ser compartido por los
sistemas de pago que desde las entidades privadas contribuyen a financiar las prestaciones
sanitarias para sus clientes. Ciertamente se subraya esta temática como uno de los puntos
mas conflictivos, esta evolución de la financiación del sistema de salud aparece como
uno de los elementos mas tensionados de forma que no hay un politica clara que desde los
gobiernos apoyen decididamente el incremento de los gastos en sanidad por mucho que las
directrices generales de evolucion de los sistemas de apoyo social marque que este sea uno
de los objetivos prioritarios. El llamado modelo del "estado de bienestar
social" hace tiempo que entró en crisis y se está sustituyendo por una nueva
concepción que asume la transición del estado del bienestar ideal a un "estado de
vida sostenible de acuerdo a los recursos". Esta ponderacion de los objetivos de
bienestar en funcion de los recursos disponibles tiene mucho que ver con las problematicas
socioeconomicas de este fin de siglo y es a la vez importante señalar que la evolucion de
la demanda presiona fuertemente en que este tipo de objetivos se cumplan. La oferta es
inestable, no esta garantizada por una politica clara y coherente a nivel de las
administraciones que son las responsables de estructurar este tipo de programas, pero la
demanda presiona consistentemente en la petición de servicios de mas calidad que incluyan
la psicoterapia como una de sus opciones estrategicas de calidad, y en relacion con esto
está también la precariedad de las coberturas de los seguros privados. Sin embargo
conviene tener en cuenta que en los últimos cinco o seis años ha habido cambios
cualitativamente importantes y empieza a haber una presencia institucional de la oferta
psicoterapéutica en los sistemas de seguros privados, aunque sea limitada, modesta y no
se haya generalizado. Estos indicios marcan que si el crecimiento de la demanda no obtiene
una respuesta por parte de los poderes públicos, la demanda presionará sobre los
sistemas privados que complementan la oferta publica y probablemente ejercerá un efecto
corrector.
Considero
también probable una disminucion de la consulta privada individual tradicional, es decir,
del modelo de trabajo del psicoterapeuta aislado, que trabaja solo, y que ofrece recursos
limitados a su persona y a las tecnicas que a titulo individual puede desarrollar.
Evidentemente una oferta psicoterapéutica de calidad no puede ser sostenida por un
terapeuta que trabaja solo y que no puede aprovechar mas recursos que los que el o ella
mismo implementa. En cambio se consolidarán los centros privados interdisciplinares que
ofrecen una pluralidad de servicios y que cuidan la calidad de esos servicios. Estos
centros serán probablemente una alternativa o complemento de calidad a lo que el sistema
de salud publico no pueda ofrecer. Se han hecho avances significativos a la hora de
requerir desde las instituciones publicas la mejora de las prestaciones en psicoterapia.
De hecho, al definirse en España el catalogo de prestaciones sanitarias del Ministerio de
Sanidad, se incluyó especificamente la psicoterapia dentro del cataologo de prestaciones.
Esta inclusión de la psicoterapia dentro del catálogo de prestaciones de la oferta
pública no se ha visto todavía correspondida con que se le de un peso especifico
suficiente a los programas de psicoterpia dentro del esquema existencial de los centros de
salud, aunque evidentemente el que exista el reconocimiento de que debe alcanzarse un
objetivo, aunque todavia no se hayan puesto los medios, nos hace pensar que si tanto los
usuarios como los profesionales tienen una actitud claramente comprometida en la defensa
de la prestacion de estos servicios habrá una evolucion positiva en los proximo años.
Ejes de evolucion en las modalidades de Psicoterapia.
La
psicoterapia individual que escoge un foco de intervención bien delimitado que se
planifica y que complementariamente adquiere cierto compromiso de reducción estratégica
de la duración de la psicoterapia, es decir, una psicoterapia focal planificada, acepta
inevitablemente ciertas limitaciones temporales. No soy partidario de abusar de la
expresion de psicoterapia breve porque conduce a una importante confusion , es decir , la
psicoterapia no se define por lo que dura, sino por la manera en la que se organiza, busca
sus objetivos y cualquier análisis que puedan hacerse sobre las relaciones internas en
ese proceso y si como consecuencia resulta mas breve una intervencion que otra,
evidentemente eso tiene unas repercusiones en el coste e incidencias en el usuario que son
siempre deseables, no estamos entonces hablando de que lo breve sea lo que aparece como
tendencia, sino la importancia de la planificación estratégica, la eleccion de foco de
trabajo aunque haya una pluralidad de focos sobre los que intervenir y que vayan siendo
abordados sucesivamennte comforme va siendo posible en la intervencion clinica, teniendo
también en cuenta criterios jerárquicos, la pertinencia de abordar primero focos mas
especificos o bien focos mas generales, una decision que solo puede tomarse a nivel
individual, caso a caso.
Constato
también una tendencia importante al incremento del uso del grupo como dispositivo
terapéutico. Se ha avanzado en la tecnología del grupo mucho mas de lo que se trasluce
en los dispositivos de intervencion , el grupo tiene una raigambre historica muy dilatada
y el principal obstaculo que enfrenta el incremento consolidado de la opcion del trabajo
en grupo se da en función de las deficiencias de la formación de los profesionales en el
uso de estos dispositivos. La formación en técnicas grupales es muy especifica y
normalmente queda soslayada a un segundo plano en las estrategias de formacion de los
psicoterapeutas. La formacion en psicoterapia de grupo y sus variantes debe tener una
articulacion con la formacion en psicoterapia individual, porque al fin y al cabo se
trabaja con individuos, pero en cualquier caso el incremento en el uso de este tipo de
estrategia es notorio. Hay también una tendencia al incremento, sobre todo en terminos
cualitativos, en el uso de los dispositivos terapéuticos con parejas y familias. Los
puntos de vista sobre el abordaje terapéutico de la familia se han matizado respecto de
la opinión dominante hace una decada, cuando había un excesivo énfasis en el
dispositivo familiar, como si muchos de los trabajos que podian hacerse en el ambito de la
salud mental pudieran ser resueltos esencialmente como terapias familiares. Hoy en dia esa
ilusion se ha paliado notablemente, de manera que el dispositivo familiar ha devenido a un
espacio mas racional, limitado, en el cual se articulan las estrategias de intervencion
con las familias con las estrategias de intervencion que se llevan a cabo con los procesos
singulares de esos individuos, insertos de manera natural en familias, pero que requieren
acciones coordinadas en los dos planos.
Las
modalidades de intervención psicoterapéutica que implican duraciones muy largas, sobre
todo, cuando el trabajo es muy intensivo, es decir hay un elevado numero de sesiones por
semana, tres o mas, este tipo de intenvenciones está disminuyendo porque se adecúa un
poco a la realidad de los tiempos actuales, tanto por razones de costo como por razones de
disponibilidad de los sujetos. El dispositivo terapéutico es una estrategia de
intervención que fomente o mantenga el desarraigo, y salvo en casos muy graves que estan
ya profundamente desarraigados de su contexto social y no es viable otra situación, la
psicoterapia no puede ser un dispositivo que saque al sujeto de su entorno, sino que por
el contrario contribuya a insertarlo. Las intervenciones de mero acompañamiento,
asesoramienteo o consejo, tambien estan en franco declive. En cambio se mantienen de
manera consolidada y como la opcion de trabajo mas frecuentemente utilizada, la
psicoterapia individual de media y larga duración que es flexible en cuanto al número de
sesiones por semana y que administra esta flexibilidad en función de las caracteristicas
de la intervención, del contexto y de las necesidades del sujeto.
Los
puntos mas conflictivos que podemos destacar en este eje, es si los encuadres o contratos
deben ser rígidos o no. Es contradictorio con estos lineamientos filosóficos de la
evolución de la psicoterapia, los encuadres y contratos excesívamente rígidos que
parecen tener planificado de antemano todas las posibilidades que pueden ocurrir en un
tratamiento cuando por el contrario la propia naturaleza de la intervención
psicoterapéutica marca que es necesario ir flexibilizando y adaptando a las
circunstancias de la propia evolución del tratamiento. Y otro punto conflictivo a nivel
técnico es la articulación de las terapias corporales con las terapias verbales, no las
terapias corporales en sí mismas. Normalmente no se usa la terapia corporal como única o
principal estrategia de elección psicoterapéutica a la hora de intervenir con un sujeto
que tiene dificultades de cierta envergadura, sino la pertinencia de articular estrategias
de intervención que implican lo corporal, lo experiencial y lo emocional con las
estrategias de psicoterapia verbal con el foco puesto en el trabajo elaborativo y su
integración consciente. Esta articulación no está adecuadamente resuelta hasta el
momento presente.
Principales técnicas de intervención.
Se
incrementará el respeto a las necesidades aqui y ahora de los pacientes, es decir, lo que
el sujeto necesíta y en que medida y con que límites el terapeuta puede proveer a esas
necesidades, concretamente, a necesidades propias del sujeto, necesidades de ajuste,
necesidades de integración, necesidades de maduración, necesidades evolutivas no
adecuadamente satisfechas necesidades de adquisición de estrategias y el filtro que hay
que aplicar respecto de la actitud proveedora de los terapeutas hacia las necesidades de
los pacientes está situado en las garantías éticas que protegen al sujeto frente a la
manipulación del terapeuta o al excesívo intervencionismo o control de las instituciones
en las que se llevan a cabo los tratamientos.
Se
evoluciona en la dirección de un incremento en las técnicas mas activas, mas
participativas, que hacen del sujeto que está siendo objeto de la intervención un agente
esencial en su propio cambio, y a la par también se ha incrementado notablemente en los
últimos años la sensibilidad entre los terapeutas hacia la importancia del brindar a sus
pacientes sostenimiento emocional a utilizar estrategias adecuadas para la contención de
ansiedades que no necesitan solo ser neutralizadas por procedimientos terapéuticos
incisivos sino que esencialmente necesitan aprender a ser gestionadas y resueltas por el
propio sujeto. Las estrategias que clásicamente se llamaron de apoyo y que han ído
evolucionando de una manera mas sofisticada en torno a las ideas de contención emocional,
sostenimiento emocional o ayuda en la gestión, son recursos importantes en este ámbito.
Mientras se producen estos incrementos disminuirán en cambio las estrategias técnicas
que miran hacia el pasado como principal fuente de interés, las estrategias que son
pasivas, de silencio, de espera ilimitada en las que el sujeto pierde capacidad de
iniciativa y también las estrategias en las que se produce una mera movilización de la
experiencia corporal sin que se integre con una elaboración cognitíva que permíta
representar adecuadamente aquello que se ha movilizado a nivel del cuerpo.
Junto
con estas tendencias de incremento y decremento, algunas estrategias técnicas se
mantienen y consolidan. Se ve consistentemente como de gran importancia para casi
cualquier persona que demanda ayuda la resignificación de su propia historia, de su
propia biografía de manera que el sujeto adquiera un sentido de protagonismo de su propia
historia incorporando las experiencias vividas como parte de su propia identidad. También
la importancia de elaborar e integrar, rompiendo con la tradicional disociación entre el
plano emocional y el plano cognitívo, proceso de articulación al que las técnicas de
psicodrama y gestalticas mas elaboradas han contribuído significativamente.
Permanece
como punto conflictívo no bien comprendido siempre por los terapeutas lo que podría
formularse como un debate entre cual es el protagonismo que el paciente tiene en el
tratamiento y cual es el estatuto que logra el trabajo compartido entre paciente y
terapeuta a la hora de llevar a cabo el tratamiento, quien dirige el tratamiento, quien
asume en definitiva el liderazgo y en que medida ese liderazgo puede ser compartido por
ambos agentes.
Evolución
de los enfoques teóricos.
Hay
muchas polémicas que entran en este ámbito. Una de las mas importantes es la pregunta
sobre la integración de modelos: ¿caminamos realmente -por mucha literatura que se
escriba sobre este asunto- hacia una integración de modelos o no?, ¿cual es el estatuto
que merece el eclecticismo?, ¿que carcterísticas tiene?.
Mucho
de lo que se ha hecho hasta ahora ha sído pseudo integración de enfoques mas que
integración, de manera que se ha precipitado una integración apresurada de puntos de
vista que a nivel teórico, a nivel clínico, a nivel ético, incluso a nivel práctico
son muy diferentes y tienen trazas de identidad bastante bien definidas como para que sea
viable una verdadera integración y a la par ha sido un gran problema y continua siendolo
en algunos casos operar con un eclecticismo técnico que se lleve a cabo sin una
integración teórica suficiente. La ensalada de técnicas, una expresión para referirnos
a este problema, dificilmente puede servir a una estrategia holística de intervención
con el sujeto por mucho que puntualmente la utilización de técnicas ad hoc pueda
ser idónea. Es necesario plantear que llevar a cabo el eclecticismo requiere un soporte
teórico integrador y que con ese soporte teórico integrador estaríamos acercándonos
hacia lo que filosóficamente persigue la hipótesis de la integración en psicoterapia.
Contrastadas
estas ilusiones que no se concretan en realidades, constatamos un incremento en el uso de
los enfoques psicoanalíticos flexibles a la par que constatamos una disminución en el
uso de los enfoque mas rígidos y ortodoxos dentro del psicoanálisis; en general estan en
declive todas las posiciones excesivamente rígidas radicales u ortodoxas, sean del
ámbito del psicoanálisis o del conductismo. Estan en alza los modelos que incorporan
puntos de vista que aceptan diálogo y reflexión desde puntos de vista complementarios, y
esta oportunidad se da tanto en el modelo de psicoterapia psicoanalítica flexible como en
el modelo sistémico que incorpora las estrategias interpersonales como forma preferente
de intervención; también en los modelos cognitívos actuales, de corte integrador. Los
que estan menos afectos por variaciones y hasta el momento permanecen en territorios mas
definidos, menos cambiantes, son el enfoque cognitivo conductual no excesivamente rígido
y los modelos psicocorporales.
Clases de profesionales y niveles de la intervención.
Se
está dando un incremento de la incorporación de grupos de profesionales que provienen
del campo sanitario en general: médicos de familia, de atención primaria o de medicina
familiar comunitaria como se denominan actualmente, profesionales de enfermería
especializada, y trabajadores sociales; todos ellos formados o entrenados primero en la
incorporación de ciertas habilidades psicoterapéuticas a sus estrategias de trabajo
habituales; mientras que algunos devienen formados de manera mas integral y dilatada como
psicoterapeutas. Está creciendo significativamente la sensibilización hacia la
formación organizada y estructurada en psicoterapia entre los psicólogos, que optan por
alguna de las orientaciones fundamentales, y que tras su trayectoria académica
(licenciatura o especialidad) continúan una especialización en psicoterapia, bien
complementaria o alternativa a la formación clínica.
Los
psiquiatras formados como psicoterapeutas constituyen un núcleo relativamente estable y
consistente. Dado que dentro del contexto psiquiátrico tiene un peso importante en la
última década el modelo biológico, no puede considerarse un fenómeno general el
interés por la psicoterapia, pero en cualquier caso el núcleo de psiquiatras que se
forma como psicoterapeutas permanece bastante estable y se consolida. También se
incrementa la frecuencia con que se utilizan no profesionales y para-profesionales para
ciertas intervenciones, y a la par que esto sucede se ha visto descender
significativamente el intrusismo incontrolado en el ámbito de la psicoterapia, un ámbito
que en muchos países y particularmente en España está legalmente sin definir, lo que ha
sido campo propicio para el intrusismo, para que cualquiera pudiera arrogarse la
definición de psicoterapeuta y la puesta en práctica de servicios supuestamente
englobados bajo esa etiqueta. En la medída en que el público va conociendo mejor en que
consiste la psicoterapia y quienes son los profesionales que la practícan se ha
contribuído significativamente a que este intrusismo incontrolado vaya descendiendo. Hay
en este nivel de los profesionales algunos puntos conflictívos, yo les subrayo dos, lo
que podríamos llamar la problemática profesionalista y el reconocer o no reconocer
plenas competencias psicoterapéuticas para ciertas personas las polémicas en este campo
se han estructurado en torno por una parte a la idea de requisitos previos de acceso a la
formación que responde a la pregunta de quienes pueden formarse como psicoterapeutas,
utilizando filtros más o menos estrictos. Se trata de una cuestión estrictamente
profesionalista, de defensa de derechos profesionales, en la que los colegios
profesionales o grupos sindicados luchan por derechos gremiales.
Otra
problemática es cómo debe ser la formación idónea de un clínico especializado en
psicoterapia. Aunque la problemática anterior ensombrece los logros que se consiguen en
estructurar la formación, cada vez hay mas acuerdo sobre los criterios, y aunque no haya
acuerdos explícitos que sean suscrítos unánimemente por diferentes colectivos, en la
práctica hay una filosofía común sobre los cánones educatívos de como se forma un
psicoterapeuta. Así vamos convergiendo en un modelo común, ya adoptado por muchas
asociaciones profesionales, tanto en España y en otros paises, y que se plasma en
criterios que ya son de dominio público (p.e. los criterios de la FEAP, de la EFFPA,
entre otros).
Otra
cuestión que también quiero destacar dentro de los aspectos de conflicto es la
problemática del verdadero trabajo multidisciplinar y multiprofesional algo difícil, que
funciona como un ideal y que a nivel de su articulación práctica es una exigencia
compleja que muchas veces cuesta lograr. El trabajo verdaderamente interdisciplinar y
multiprofesional, cuando se puede conseguir o por lo menos cuando se intenta de manera
sistemática es uno de los factores mas valiosos de higiene mental en el campo de las
profesiones que trabajan con la salud mental. Trabajar con otros, desde otros puntos de
vista, dialogar, compartir, es uno de los factores de higiene mental de mayor
transcendencia.
Trayectorias de formación.
Los
ejemplos concretos que podemos mencionar estan obviamente referidos al caso español, el
MIR de psiquiatría o el PIR de psicología clínica, ambas formaciones de posgrado para
licenciados que conducen al título de especialista respectivamente en Psiquiatria y en
Psicología Clínica . Estos períodos formativos son cruciales aunque no únicos-
para adquirir niveles básicos de formación psicoterapéutica, que luego tendrán que
complementar en otras instituciones formativas, ya que la propia estructura de la
formación en la especialidad no permite un conocimiento y experiencia suficiente de la
psicoterapia. Ha de aprovecharse la oportunidad que dan algunos de los programas
formativos actuales, que incluyen siquiera nominalmente objetivos de formación
psicoterapeutica dentro de su curriculum, aunque evidentemente la calidad y extensión de
esta oferta es por ahora muy insuficiente, y necesita ser sompletada en aspectos
esenciales en el marco de otras instituciones.
No
solo los especialistas se forman como psicoterapeutas, y en terminos absolutos no es el
número más importante, lo que ha consolidado la tendencia al incremento de institutos de
formación públicos y privados que admitiendo ciertos canones de control, ofertan una
formación estructurada que les hace accesibles a ser acreditados para formar
psicoterapeutas porque son capaces de brindar una formación psicoterapeutica de calidad.
Este es el futuro de la formacion, que haya institutos sólidos y probablemente el soporte
de que en un momento posterior se pueda regular de una manera mas orgánica el
reconocimiento de la formación en psicoterapia. También empieza a perfilarse el ámbito
de las subespecialidades dentro de la formación en psicoterapia, por ejemplo, el ambito
de la psicoterapia con niños y adolescentes. Hay experiencia de casi una década en una
diferenciación de programas de trayectorias y ámbitos formativos para quienes van a
dedicarse preferentemente al trabajo con adultos respecto de los que van a dedicarse
preferentemente al trabajo con niños y adolescentes. Esta subespecialización y a la vez
el énfasis que se pone en el papel que la supervisión juega dentro del proceso formativo
es una de las cuestiones claves. Frente a este panorama, hay un claro decremento en el
estilo personalista de formación que ha presidido la historia de la formación en
psicoterapia hasta hace relativamente poco y que a muchos de nosotros nos ha tocado vivir
en nuestra propia persona. Ya no es necesario ni conveniente formarse de una manera
personalista y aislada, primero porque hay recursos para formarse y segundo porque no es
una buena estrategia de formación. Esta reflexión tenemos que hacerlo sobre todo quienes
hemos vivido una época en que los estilos personalistas eran casi inevitables, y que a la
vez hemos sido también víctimas de esa clase de estrategias.
A la
par la pluralidad y variedad del sinfín de ofertas formativas que pueden a veces
confundir a quienes quieren seguir una trayectoria organizada, probablemente se irá
clarificando y se irá disminuyendo la oferta indiscriminada sustituyendose por una oferta
de mayor calidad. Los programas universitarios de postgrado que tocan el ámbito de la
psicoterapia probablemente se consoliden aunque tienen el mísmo tipo de limitaciones que
puede tener la formación de los especialistas, pues difícilmente los entornos
institucionales tanto sanitarios como académicos universitarios pueden proveer una
formación integral del psicoterapeuta por las propias características de sus
instituciones. Los puntos mas conflictívos con que topamos aquí estan claramente
definidos: ¿cómo se va a controlar la calidad de la oferta formatíva? sobre todo la
oferta formativa pública, porque el control de la calidad de la oferta formatíva privada
está en vias de un abordaje mas inmediato. Y en segundo lugar ¿vamos o no vamos hacia
una profesion diferenciada, hacia una carrera de psicoterapeuta definida como diferente de
otras carreras de otras líneas formativas?, esta es una cuestión quizás que rebasa los
límites de lo que nos podemos plantear hoy aquí.
Para
finalizar, voy a hacer una referencia muy breve a las problemáticas de diálogo
transnacional y de integración europea. La situación que nosotros tenemos actualmente en
Europa está marcada por una filosofía de integración, por una normatíva de libre
circulación genérica, y también por una deficiencia a la hora de precisar que implíca
todo esto en el ámbito de la psicoterapia. En lo cotidiano se está dando de hecho una
mayor libre circulación de psicoterapeutas entre países, una mayor estrategia de
compartir la oferta formativa entre institutos de diferentes países y también está
empezando a ser frecuente la demanda de servicios con una pluralidad idiomática que
también está siendo correspondído por una oferta diferenciada para personas que hablan
diferentes lenguas y que convíven en muy diferentes países. Sin embargo, estas
consecuencias o hechos de integracion o de intercambio no estan eliminando las diferencias
nacionales, evidentemente tampoco pueden resolver la coexistencia de diferentes modelos y
niveles de formación de los psicoterapeutas, los psicoterapeutas que vienen de diferentes
países, vienen de culturas y estrategias formativas, a veces, muy diferentes y esto no
solamente coexiste sino que en cierta forma se consolída de manera que el que haya
intercambio, el que haya diálogo, el que haya integración, no está borrando las
diferencias nacionales sino que por el contrario en algunos casos está contribuyendo a su
consolidación. Las problemáticas que aquí tenemos van en la dirección de cómo y de
que manera será posíble homologar trayectorias de formación muy diversas y si esto
tendrá que resolverse a un nivel de marcos legislativos o a un nivel de libre elección
por parte de los usuarios.
Y
como conclusión, hay un importante problemática que deríva de lo que viene aportando la
investigación, que es muy significativo en cuanto a la evolución de la psicoterapia. La
investigación nos ha traído una filosofía de calidad en los servicios, nos está
trayendo la posibilidad de afrontar una serie de retos importantes. Esta filosofía ha
ído calando en la última década aunque viene de momentos anteriores: la problemática
de la eficacia, la problemática de la eficiencia, de la efectividad, de conocer mejor los
procesos que intervienen en los tratamientos psicoterapéuticos, ámbitos en los que se
han producído muchos avances, y estamos en un momento en el que hay que discutir
seriamente en que medida contribuyen al desarrollo de la psicoterapia las estrategias de
calidad basadas en las evidencias empíricas frente a lo que puede ser tener en
consideración las necesidades cualitativas que no pueden ser corroboradas por evidencias
pero que plantean necesidades constatadas de los sujetos.
Hay
una serie de retos que plantean por donde tenemos que ir o por lo menos problemáticas que
necesariamente tienen que ser resueltas en la próxima década, necesitamos conocer mejor
cómo identificar el cambio y cuales son los componentes de calidad del cambio. Esto es
esencial para mejorar la calidad en las psicoterapias y en la oferta de servicios. Nos
conduce ante nuestra necesidad de conocer mejor todos los procesos que se implícan en los
tratamientos, la investigación de procesos ha sído en las dos últimas décadas un
aldabonazo importante para avanzar, necesitamos mejores técnicas de evaluación que
consideren de una manera mas multidimensional todos los procesos que se implican tanto en
la articulación de los tratamientos como en su resultados y necesitamos incorporar una
filosofía de calidad que permita que ofrezcamos mejores servicios a la par que el propio
profesional que los presta usa recursos que le permíten una higiene mental y una
posibilidad de mantener su actividad durante un tiempo suficiente sin caer en lo que ya
son hítos clásicos de peligro para el profesional, el estrés profesional y el síndrome
del burnout.
Hemos
efectuado una revisión de un panorama que es tremendamente complejo, y para concluir les
traslado la idea de que el siglo XXI, que está a la vuelta de la esquína, nos va a
encontrar en una situación en la que mucho hay por hacer y fundamentalmente son más
ustedes que nosotros a quienes les va a tocar enfrentar estos retos. Tómenlos con ánimo
y sensibilicense Vds. en que la psicoterapia del futuro está en sus manos.
Como citar esta comunicación:
Ávila Espada, A. La Psicoterapia ante el siglo XXI:
Perspectivas de evolución para la próxima década . I Congreso
Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *]; Conferencia 11-CI-I:
[20 pantallas]. Disponible en:
http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa11/conferencias/11_ci_i.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este
artículo.
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