| Resumen En este trabajo se revisa la problemática relacionada con el mutismo
electivo y la evaluación de niños en salud mental. Se describe el proceso seguido en un
caso de mutismo electivo revisando el procedimiento de diagnóstico y el marco teórico de
intervención desde el condicionamiento operante. Se concluye realizando una revisión
crítica sobre un proceso psicoterápico y las implicaciones de las terapias de
modificación de conducta en la Saud Mental.
Dirección
José F. Calvo Mauri. Unidad de Salud Mental. Gerencia
Provincial de Atención Primaria del INSALUD en Ceuta. Recinto Sur, SN. 51001-Ceuta.
Correo electrónico: jfcalvom@correo.cop.es
Agradecimientos
A Francisco J. Carrascoso López. Psicólogo. UNED-Sevilla por
sus comentarios y críticas, siempre jugosos, que han mejorado, y mucho, el presente
trabajo
Introducción
Los aspectos relacionados con la psicopatología del desarrollo
presentan diferencias cualitativas con respecto a la psicopatología adulta dado que los
niños no son "adultos bajitos" y mucho menos (salvo los casos
debidamente diagnosticados) retrasados mentales. Así es necesario tener en cuenta que hay
comportamientos normales dentro del desarrollo que pierden esta cualidad a medida que pasa
el tiempo. Esto implica tres características propias de la evaluación infantil (Toro,
1998):
1º. La influencia del factor de proceso de aprendizaje y
maduración.
2º. La existencia de patologías específicas de la edad.
3º. La suma y clara importancia del control situacional o estimular
en el mantenimiento, adquisición y elicitación de conductas.
Dentro de los factores de riesgo en psicopatología infantil y
siguiendo un modelo de diátesis-estrés parece existir un alto grado de acuerdo en la
relevancia de una serie de factores que mediante algún tipo de interrelación entre ellos
y, según el caso, con mayor o menor importancia resultarían en un cuadro de
vulnerabilidad que propiciaría la existencia de una patología concreta (Toro, 1998):
- Factores genéticos: En primer lugar existen claras patologías
genéticas con implicaciones conductuales, por ejemplo en el síndrome de Down la
trisomía en el par XXI; en segundo lugar existen indicios de causalidad genética como en
la enuresis primaria; y, en tercer lugar, encontramos que parte de la carga genética
puede actuar como predisponente asociado que parece ser el caso de la depresión.
- El conjunto de pautas reactivas de autorregulación
(temperamento), entendido como expresión de un estilo de vida en relación con la carga
genética y por tanto innato y que parece mantener una notable estabilidad a lo largo del
desarrollo (Thomas, Chess y Birch, 1968).
- El estilo educativo parental (Canalda, 1988).
- La familia, especialmente en relación de parte de los
comportamientos aprendidos, sobre todo si existe una historia previa familiar
psicopatológica, en relación primaria con la manifestación de los factores
anteriormente citados, y por supuesto con el modo de adaptación, integración y
afrontamiento en lineas generales heredados por cultura familiar (Toro, 1998).
- Los acontecimientos vitales, en su categoría de facilitadores,
precipitantes y mantenedores de los trastornos psicopatológicos (Canalda, 1988).
- Los factores socioculturales (Toro y Villardell, 1987).
Centrándonos en el mutismo electivo y siguiendo a Kaplan, Sadock
& Grebb (1994)podemos concluir que es una afección infantil que afecta
aproxidamandamente a un 6% de cada 10.000 niños, existiendo como predisponentes de
vulnerabilidad la menor edad y el sexo femenino. No existe una clara etiologia del
trastorno aunque se aceptan la posibilidad de la existencia de experiencias traumáticas y
de disfunción familiar. Existiendo un grado de timidez en la etapa preescolar,
principalmente, que podría ser diagnosticable falsamente como mutismo electivo. El curso
y pronostico de la afección suele ser benigno y remitir tras semanas o meses,
estableciendose el peor indice pronostico si el trastorno perdura tras los diez años o
presenta más de un año de evolución. Se han propuesto diversos tipos de tratamientos,
así por analogía a la fobia social (DSMIV F40.1) el uso de IMAOs, pero sin resultados
concluyentes. Hasta el momento las intervenciones de mayor grado de éxito han estado
ligadas a intervenciones de modificación de conducta, en algunos casos consejo y terapia
de apoyo a los padres, según el grado de independencia que permitan al niño y entornos
estructurados del tipo guardería terapéutica.
Pasamos ahora a describir la historia de un caso seguido en contexto
ambulatorio en la Unidad de Salud Mental de Atención Primaria del INSALUD en Ceuta, que
necesitó de una sesión de evaluación y diagnóstico, 17 sesiones de tratamiento
distribuidas a lo largo de 8 meses y dos semanas. Habiéndose realizado seguimiento a los
tres meses de haberse consensuado el alta de la unidad por remisión absoluta del motivo
de consulta.
Descripción del caso
El caso que se presenta es el de un niño de 4 años y medio,
raza caucasiana, de origen español y con el castellano como primera y única lengua,
escolarizado en educación preescolar, hijo único de pareja estable compuesta por dos
profesionales laboralmente en activo con estudios universitarios de grado medio, que
solicitan consulta a comienzos de 1997.
El motivo de consulta referido por los padres es a indicación de la
profesora que les informa que ni el curso anterior ni lo que lleva de este el niño ha
hablado, ni en clase ni en el recreo, aunque realiza correctamente sus tareas escolares y
no es problemático en ningún otro aspecto. Los padres refieren que el niño es incapaz
de hablar ni con niños "mayores" (a partir de unos 10 años) ni con
adultos, desconocidos o conocidos, a excepción de ellos y abuelos: "cuando es con
extraños, baja la cabeza"
De la exploración realizada los aspectos más destacados se resumen
en: hijo deseado; embarazo y parto normal; adecuado desarrollo psicomotriz; sin problemas
de salud de interés; sin quejas de hiperactividad u otras alteraciones de conducta fuera
del motivo de consulta; con juegos e intereses apropiados a su edad y medio social; una
actitud colaboradora por parte de los padres y del niño, que no emite sonido alguno
durante la entrevista, aunque responde a órdenes y realiza aquello que se le indica.
Tolera bien la separación de los padres y de los abuelos maternos, que lo acompañan al
colegio, al que acude contento y sin intentar dejar de ir. La madre muestra signos de alta
ansiedad y preocupación, pero no se refieren antecedentes familiares de interés.
Obteniéndose una Escala de Denver simplificada del 100% para una edad de 5 años, aunque
la parte referida a lenguaje es referida por los padres.
Diagnóstico
El primer paso a considerar en el caso a realizar fue considerar
el diagnóstico del caso como mutismo electivo (F94.0). Para realizar este sobre los
criterios DSM-IV (APA, 1995) se contempla:
- Incapacidad persistente para hablar en situaciones sociales
específicas (donde se espera que hable) a pesar de hacerlo en otras situaciones.
- La alteración interfiere en el rendimiento escolar, laboral o la
comunicación social.
- La duración de la alteración es superior a un mes.
- La incapacidad para hablar no se debe a una falta de conocimiento o
fluidez del lenguaje hablado requerido en la situación social.
- El trastorno no se explica mejor por la presencia de un trastorno de
la comunicación y no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno generalizado
del desarrollo, esquizofrenia u otro trastorno psicótico.
El caso expuesto cumple la totalidad de los requisitos indicados.
Realizándose el diagnóstico diferencial para rendimiento académico malo (First, Frances
y Pincus, 1996) en los términos:
- ¿Asociado a CI inferior a 70 y deterioro concurrente del
funcionamiento adaptativo? El informe psicoevolutivo y la Escala de Denver Simplificada no
permiten inferir Retraso mental.
- ¿Asociado a deterioro grave de la interacción social y el lenguaje
e intereses y actividades estereotipadas o restringidos? Los resultados referidos en la
exploración no permiten inferir Trastorno generalizado del desarrollo.
- ¿Asociado a rendimiento significativamente menor a la media de un
test de logros académicos? La edad del niño y nivel de escolarización no permite
inferir Trastorno del cálculo o expresión escrita.
- ¿Asociado a retraso del lenguaje? La Escala de Denver Simplificada
no permite inferir Trastorno del lenguaje expresivo o mixto del lenguaje
receptivo-expresivo
- ¿Fracaso para hablar en la escuela (a pesar de hablar en casa)?.
Los
datos de exploración permiten realizar diagnóstico de mutismo selectivo.
- ¿Asociado a déficit de atención y/o hiperactividad-impulsividad
clínicamente significativo? Los datos de exploración no permiten inferir Trastorno por
déficit de atención con hiperactividad
- ¿Asociado a un comportamiento antisocial? Los datos de exploración
no permiten inferir Trastorno disocial
- ¿Asociado a un patrón de comportamiento negativista, hostil y
desafiante? Los datos de exploración no permiten inferir Trastorno negativista
desafiante.
- ¿Relacionado con un consumo excesivo de sustancias? Los datos de
exploración no permiten inferir Dependencia o Abuso de sustancias
- ¿Rechazo a acudir a la escuela relacionado con temor a la
separación? Los datos de exploración no permiten inferir Trastorno por ansiedad de
separación.
- ¿Síntomas ansiosos, afectivos, psicóticos u otros síntomas que
interfieren con el rendimiento académico? Los datos de exploración no permiten inferir
un trastorno específico
- ¿respuesta desadaptativa a un estresante psicosocial? Los datos de
exploración no permiten inferir Trastorno adaptativo.
Una vez terminado el proceso diagnóstico y el de diagnóstico
diferencial el caso puede ser etiquetado siguiendo la clasificación DSM-IV, como
EJE
I Mutismo
selectivo F94.0
II Sin diagnóstico Z03.2
III Sin información disponible o irrelevante
IV Sin problemática psicosocial
V Sintomatologia moderada/grave GAF:55%
coincidentes evaluación y máx. último año
Conceptualización teórica y marco de
tratamiento
El tratamiento psicoterapéutico del caso fue abordado desde el
paradigma de condicionamiento operante (CO), cuyo más destacado exponente es el
psicólogo norteamericano B.F. Skinner (1904-1990). Este paradigma se incluye dentro de
las escuelas psicológicas conductuales, que a modo de resumen tienen en común como
principios básicos:
1 Todas las conductas, tanto normales como anormales, son producto
de un proceso de aprendizaje.
2 La adquisición, elicitación, mantenimiento y extinción de las
conductas se rigen por las leyes del aprendizaje
3 Los síntomas psicopatológicos son propiamente la enfermedad, es
decir el tratamiento ha de ser sintomático.
Desde el CO se establece, a diferencia del respondiente pavloviano,
que las leyes que rigen el condicionamiento están en función de las consecuencias
contingentes a la emisión de las conductas, es decir que su emisión o no dependen de los
cambios que produzcan en el ambiente (operacionalmente definidos como reforzadores.
positivos o negativos), en todo caso modulado por la existencia de estímulos
discriminativos que aumentan la probabilidad de contingencia del reforzamiento o no de la
conducta. Así en función del efecto que produzca la contingencia sobre la conducta
obtendremos un proceso de reforzamiento si lo que se consigue es el aumento de la tasa
conductual o uno de disminución de tasa de emisión de la conducta en casos de castigo o
extinción. Lo que queda recogido para mayor claridad en la tabla I.
Tabla I. Resumen de las contingencias posibles
tras la emisión de una conducta y sus implicaciones en el aprendizaje según el CO
| |
Aparece resultado en
medio (contingencia +) |
Desaparece resultado en medio
(contingencia -) |
| Resultado operacional
apetitivo (Reforzador positivo) |
Reforzamiento positivo |
Extinción |
| Resultado operacional
aversivo (Reforzador negativo) |
Castigo |
Reforzamiento negativo |
Estos cambios ambientales, así como las conductas pueden tener tres
niveles de análisis (cognitivo, motor y psicofisiológico). Así el caso que se describe
permite ser conceptualizado como se recoge en la tabla II.
Tabla II. Conducta problema: Mutismo selectivo
| Estímulo discriminativo |
Conducta |
Consecuencias |
| Presencia de extraños
|
No emisión motora de
habla
Evitar contacto visual
Cogniciones específicas
Respuesta psicofisiol.
(RPF) |
Aumento del nivel de
atención de figuras relevantes Disminución de ansiedad |
Mientras que la remisión del caso mediante una conducta adaptada
(CA), es decir el objetivo terapéutico, se podría, análogamente conceptualizar como se
recoge en la tabla III.
Tabla III. Conducta adaptada: Relación social
mediante el habla
| Estímulo discriminativo |
Conducta |
Consecuencias |
| Presencia de cualquier situación
social donde se requiera interacción por habla |
Emisión motora del habla Cogniciones específicas
No activación RPF |
Reforzamiento social |
El mecanismo de adquisición y establecimiento de la CA, o de
cualquier conducta, pasa por un procedimiento de aprendizaje en tres fases:
1 Inclusión de la CA dentro del repertorio conductual del sujeto
2 Extinción diferencial de conductas incompatibles (CI) con la CA
3 Generalización de la CA fuera de las situaciones donde fue
establecido
En el caso que se describe existe evidencia de que el sujeto tiene
la CA en su repertorio conductual (habla con los padres y abuelos maternos). Sin embargo
se elicita la CI al haber presente cualquier cambio situacional (cualquier otro adulto o
niño de mayor tamaño). El plan terapéutico que se establece es incluir una
técnica de refuerzo sobre la CA en detrimento de las inadaptadas. Es decir aumentar la
tasa de CA y extinguir la CI.
Con respecto al nivel de observación de conducta, en el
procedimiento seguido sólo se va a hacer referencia a los aspectos motores, cuantificando
las tasas de emisión y su duración. Ya que, entre otras cosas resulta evidente la dudosa
abordabilidad de las cogniciones del sujeto y el realizar registros psicofisiológicos
requeriría de un aparataje específico fuera de los medios disponibles.
Resumen del proceso psicoterapéutico
En el proceso seguido y registrado en la tabla IV se observan 4
fases diferenciadas. En un primer momento (sesión 1ª y 2ª) se intenta utilizar una
técnica de reforzamiento positivo que fracasa. En un segundo momento se introduce la CA
mediante un proceso de moldeamiento mediante refuerzo negativo (sesiones 2ª a 6ª). En un
tercer momento, ya instaurada la conducta, se extingue diferencialmente la CI (sesiones
7ª a 13ª). En el cuarto (sesiones 14ª a 17ª) se concluye el proceso de generalización
de la CA a todas las situaciones.
Puede observarse como la duración de la tasa de CI va disminuyendo
en cada fase de forma progresiva, resultando su evolución el criterio de moldeamiento
seguido para cambiar de fase a fase.
Tabla IV. Diario del proceso psicoterapéutico
| Sesión |
Periodo desde la anterior |
Acude |
Contenido |
Comentarios |
| 1ª |
|
Padres |
Instrucción en plan de
tratamiento y marco de metalectura Vocabulario mínimo
Refuerzo
Extinción
Conducta
Molaridad
Atomicidad
Tecnica de economía de fichas (TEF) en los términos:
Profesora realiza
observación
tranversal de la
conducta a diario
Si se emite conducta
en cualquier
situación escolar
entregar a abuelo
tantas fichas como
conducta
Registro |
Queda pendiente que los padres contacten con la profesora
Próxima sesión establecer línea base y criterios de reforzamiento |
| 2ª |
4 semanas |
Padres
Niño |
Se revisa resultado TEF
Se propone cambio de estrategia por refuerzo negativo (R-) en los
términos
Estímulo
discriminativo (ED,
consulta)
Contingencia aversiva
(CA, niño separado
de padres y sin
posibilidad de
movimiento)
Conducta a reforzar
(CR, cualquier
verbalización)
Conducta a extinguir
(CE, cualquier otro
intento de evitar
CA: lloros, pataleos
etc.) |
Sesión a 2 semanas
suspendida TEF se suspende definitivamente ya que la profesora
está ilocalizable en hora de tutoria
Niño CE durante unos 13 minutos emite CR "quiero ir con
mamá" |
| 3ª |
1 semana |
Niño |
R- |
Niño establece CR tras unos 6
minutos de CE |
| 4ª |
1 semana |
Niño |
R- Cambio de tasa CR
(aumentar hasta 4
veces su emisión) |
Se produce un intento de sabotaje
por parte del médico de la puerta colindante que angustiada por las sesiones anteriores
intenta modificar las condiciones del ED y puede reforzar CE Niño
establece CR tras unos 6 minutos de CE |
| 5ª |
1 semana |
Niño |
R- |
Niño establece CR tras unos 6
minutos de CE |
| 6ª |
1 semana |
Niño |
R- |
Niño establece CR tras unos 2
minutos de CE |
| 7ª |
1 semana |
Padres |
Informe sobre conducta en
situación libre (ICSL) |
No ha habido cambios |
| 8ª |
1 semana |
Niño |
R- Cambio de CR
(CR anterior y
verbalizar donde
están los padres) |
Niño establece CR tras unos 2
minutos de CE |
| 9ª |
1 semana |
Padres |
ICSL |
Intentos de
comunicación, se dirige a los adultos por mímica |
| 10ª |
2 semanas |
Niño |
R- |
Sesión a 1 semana aplazada
por consulta pediátrica Niño establece CR tras menos de 1
minuto de CE |
| 11ª |
1 semana |
Padres |
ICSL |
Niño establece contactos
verbales con niños mayores (13-14 años) |
| 12ª |
2 semanas |
Padres |
ICSL |
Conducta mantenida |
| 13ª |
4 semanas |
Padres |
ICSL |
Periodo de seguimiento
ampliado por vacaciones del terapeuta Padres muy angustiados:
retroceso, niño cesa de emitir conducta |
| 14ª |
4 semanas |
Niño |
R-
Cambio de CR
(Establecer CR y
explicar dónde, con
quién, y otros
aspectos de las
vacaciones ) |
Periodo de seguimiento
ampliado por vacaciones familiares y del terapeuta Niño emite
CR tras unos 5 minutos de CE y sigue hablando normalmente en ED, se realiza prueba de
generalización (PG) y la CR se sigue emitiendo ante otro médico del EAP |
| 15ª |
4 semanas |
Niño
Padres
|
R-
ICSL |
Niño emite CR tras unos 2
minutos de CE, PG con éxito El niño emite CR ante adultos
extraños, sigue en CE ante adultos familiares |
| 16ª |
2 semanas |
Padres |
ICSL |
Durante las vacaciones ha
mantenido CR, "pero claro sólo había desconocidos" |
| 17ª |
4 semanas |
Niño
Padres |
R-
ICSL |
No se produce dado que
entra emitiendo CR y mantiene PG Padres informan que mantiene
CR en todas situaciones, incluso colegio
MEC lo ha incluido en tratamiento logopédico (?) |
| 18ª |
12 semanas |
Padres |
Seguimiento |
Se informa de mantenimiento de CR
|
Conclusión y aproximación crítica
En este apartado, se va a intentar realizar algunas reflexiones
sobre las indicaciones y limitaciones a las terapias de modificación de conducta (TMC).
De esta forma, primero revisar el que desde otras orientaciones se
ha señalado que las TMC no muestran efectividad general sobre cuadros psicopatológicos
completos. Si bien esta afirmación difícilmente puede ser rebatida y se han intentado
referir algunos intentos contemporarizadores desde la propia defensa de la TMC, como pueda
ser el análisis funcional de conducta (AFC) micro y macroanalítico (Fernández, 1998),
esto no es sino una perversión de las bases epistemológicas de las que se parte. Es
decir, la TMC debe estar relación con un AFC y no con un diagnóstico sindrómico
psiquiátrico en su totalidad. Lo que por supuesto no es contradictorio con el que a un
sujeto con un diagnóstico de este tipo se le puedan realizar tantos AFC, y consecuentes
TMC, como conductas sea necesarias que reaprenda.
Pero desde el modelo del CO, ha de recordarse, que se prima la
atomicidad (sintomatología) antes que la molecularidad (síndrome) de las conductas. Y
aunque esta reflexión puede parecer una objetivación y parcelación absoluta del sujeto
no lo es más que el regular la cantidad de un neurotransmisor y concluir que el
diagnóstico ha desaparecido ya que no se observan síntomas.
Un intento de superación de las TMC ha sido el enfoque
cognitivo/conductual más psicologicista y menos motor. Pero antes que nada hay que
recordar que las conductas cognitivas, se conceptualizan como la forma de hablar
consigo mismo (pensar) que modulan la conducta y los sentimientos, aunque desde una
perspectiva neuropsicológica (Kolb y Whishaw, 1984) ya se establece que el pensamiento es
una habilidad motora principalmente. Reflexión que no entra en discusión sobre la
utilidad y resultados de este enfoque, que entre otros logros sí está más encaminado a
los tratamientos de síndromes psiquiátricos.
Por último señalar que desde la TMC no se interpreta con valor
semántico las conductas desadaptadas ni a nivel intrapsíquico ni de dinámica familiar,
pero esto no es más que una consecuencia directa del modelo epistemológico. Y aunque
puedan ser igualmente útiles los abordajes desde otros modelos, entrar en discusiones
sobre si un modelo es mejor que otro se aparta de la finalidad de este trabajo, por lo que
la única conclusión a llegar es que la metalectura del proceso psicoterapéutico debe
ser siempre coherente con un modelo teórico.
Aunque sí sería conveniente señalar como crítica a algunos
intentos de marketing de algunos practicantes de la TMC que éstas no son ni más
útiles ni más eficaces que otros abordajes terapéuticos cuando abordamos a un sujeto,
aunque es cierto que a algunos terapeutas les parece más fácil realizar la metalectura
en términos conductuales.
Ya centrándonos en una metalectura de un proceso psicoterapéutico
desde un modelo conductista habría de tenerse claro, sobre todo, la diferencia entre la burocratización
del AFC y éste propiamente dicho: El objetivo del AFC no es rellenar muchos cuadros ni
realizar muchas medidas inútiles sino establecer una hipótesis psicodiagnóstica que
establezca la relación causal de la conducta y permita la posibilidad de su modificación
(Fernández Ballesteros, 1984). De hecho el AFC seguido en este caso se basa sólo en
observaciones que aún respetando los conceptos básicos de tasa y periodo y centrándose
en los aspectos motores referidos en el AFC han sido reducidas al mínimo (una charla),
pero tampoco hay que olvidar que el contexto es clínico y no experimental: Es decir
primamos más la eficacia que la descripción exhaustiva.
Sí sería conveniente advertir, además, sobre estas metalecturas y
la coherencia con el modelo teórico el incidente de la sesión 4ª en el sentido de que
si se establecen unas pautas de tratamiento deben de mantenerse dentro del modelo(aún a
costa de verse uno obligado a robar un caramelo a un niño, textualmente). Es decir el
terapeuta debería de mantener el máximo control estimular posible dentro del
procedimiento.
Además señalar que aunque se ha referido como crítica a la TMC la
no implicación y frialdad del terapeuta, esto no es más que una reducción simplista y
falsa. De hecho las sesiones 7ª, 9ª y 12ª cumplen además una función de relajación
psicológica del terapeuta.
Para terminar las reflexiones sobre las metalecturas conductistas,
señalar que en la fase última de la intervención (sesiones 15ª y siguientes), en
aquellas en que se presume ante los compañeros de como ha ido evolucionando el caso y los
logros conseguidos, la primera pregunta que surgía tanto por parte de médicos o
enfermeros era ¿por qué se producía el mutismo selectivo? La respuesta a esta pregunta
nunca existía fuera de que el niño se comportaba así y había aprendido a hacerlo de
otra manera que ahora le funcionaba mejor. Es decir el AFC utilizado había resultado
eficaz pero obviaba (coherentemente con el abordaje práctico) cualquier explicación
histórica. En la aproximación seguida no se exploró el conjunto de aprendizajes que
conllevan a la instauración disposicional de las pautas de adquisición y mantenimiento
de la conducta operante(aunque no habría estado de más y podría haber enriquecido el
conocimiento del caso y su eficacia) sino que se centró en el momento actual y su
posibilidad de modificación mediante un proceso de aprendizaje con vistas al futuro.
Por otro lado, advertir que una de las limitaciones más habituales
de los tratamientos conductuales es el aspecto de la motivación. De entrada hay que
asumir que sobre una cuarta parte de los sujetos objeto de un TMC no se van a incorporar o
terminar el tratamiento (Herrero y Massana, 1993). De hecho el primer intento abordado en
el caso de TRF fue un fracaso, aunque la conclusión a llegar es que la responsabilidad es
del terapeuta al no valorar adecuadamente la motivación de la presunta observadora que no
se integró en el programa psicoterapéutico.
Para terminar estas reflexiones señalar que, se espera, sirvan como
un ejemplo de las posibilidades de la TMC en Salud Mental, siempre y cuando se realicen
adecuadamente. En este sentido y como resumen de todo lo expuesto en este apartado,
señalar de forma general:
- Antes de abordar un caso siempre es necesario realizar un
diagnóstico sindrómico completo, con el fin de aumentar las posibilidades de
comunicación con otros profesionales
- Una vez diagnosticado, hay que realizar una metalectura de las
posibilidades psicoterapéuticas disponibles y realizar el enfoque del caso.
- Las pautas de tratamiento han de ser coherentes con la metalectura, y
en todo caso ser sensible, por criterio de eficacia a la utilidad real posible en el caso
concreto.
- En el caso de realizar una metalectura conductista la base
psicodiagnóstica es el AFC, pero es absurdo clínicamente un AFC burocrático o demasiado
ambicioso.
- Los resultados de una TMC deben estar sujetos a revisión continua,
si no se consiguen resultados razonables, es mejor cambiar de técnica o abordaje, incluso
llegando al cambio de marco de metalectura.
- La responsabilidad de la eficacia de una TMC es siempre del control
psicoterapéutico.
Referencias
APA, American Psychiatric Association. (1995). DSM IV. Breviario
de criterios diagnósticos. Barcelona: Masson.
Canalda, G. (1988). Estrés y psicopatología general. Rev.
Psiquiatr. Fac. Med. Barcelona 15(5):243-254.
Fernández, F. (1998). Técnicas de modificación de conducta. En J.
Vallejo Ruiloba: Introducción a la psicopatología y la psiquiatría. 4ª ed.
Barcelona: Masson. 755-764
Fernández Ballesteros, R. (1984). Psicodiagnóstico. Madrid:
UNED.
First, M.B.; Frances, A. y Pincus, H.A. (1996). DSMIV. Manual de
diagnóstico diferencial. Barcelona: Masson.
Herrero, L y Massana, J. (1993). Tratamiento farmacológico de los
trastornos de ansiedad. En E. González: Psicofarmacología aplicada. 2ª ed. Rev.
Organon Española: Barcelona. 135-146.
Kaplan HI, Sadock, BJ & Grebb, JA. Synopsis of Psychiatry.
Baltimore: Williams & Wilkins-
Kolb, B. y Whishaw, I.Q.(1984). Human Neuropsychology. New
York: Freeman & Co. (Trad. Cast. En Barcelona: Labor, 1986)
Thomas, A.; Chess, S. & Birch, H.G. (1968). Temperament and
behavior disorder in children. New York: University Press.
Toro, J (1993). Psiquiatría de la infancia y la adolescencia. En J.
Vallejo: Introducción a la psicopatología y la psiquiatría. 4ª ed. Barcelona:
Masson-Salvat.867-894.
Toro, J. & Villardell, E. (1987). Anorexia nerviosa.
Barcelona: Martínez Roca.
Como citar esta comunicación:
Calvo Mauri, J.F. Mutismo electivo y modificación de conducta en
Salud Mental. Reflexiones tras un caso.
I Congreso Virtual de Psiquiatría 1 de Febrero - 15 de Marzo 2000 [citado: *];
Conferencia 11-CI-A: [30 pantallas]. Disponible en:
http://www.psiquiatria.com/congreso/mesas/mesa11/conferencias/11_ci_a.htm
* La fecha de la cita [citado...] será la del día que se haya visualizado este
artículo.
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