Investigan los efectos del cannabis en la adolescencia

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El cannabis sigue siendo la droga ilegal más consumida por los adolescentes. En España, alrededor de un 26,6% de esta población asegura haber consumido cannabis durante el último mes, tendencia que se repite en la Unión Europea en su conjunto. Estas cifras son especialmente importantes si tenemos en cuenta que algunos países como Uruguay, o ciertos estados de EE.UU. han legalizado el consumo de marihuana. Todo ello hace imprescindible que tengamos un conocimiento lo más detallado posible de cuáles son los efectos a largo plazo de este consumo, sobre todo si tenemos en cuenta el citado cambio hacia posturas legalizadoras que se está experimentando en los últimos años.

Dado que la adolescencia es un período crítico del desarrollo en el que se produce una intensa remodelación en el sistema nervioso parece lógico pensar que el abuso de marihuana en esta etapa puede tener consecuencias más graves a largo plazo que si el abuso se produce durante la edad adulta. Desde hace tiempo se piensa que el consumo de cannabis en la adolescencia puede ser la puerta de entrada al consumo de otras drogas como la cocaína durante la edad adulta. Este fenómeno se ha venido a denominar Hipótesis de la Puerta de Entrada o Gateway Hypothesis. Sin embargo, la mayoría de los datos sobre los que se sustenta esta hipótesis proviene de estudios epidemiológicos o retrospectivos en seres humanos que se ven afectados por factores de confundido como el policonsumo o las diferencias socioeconómicas y en el nivel educativo de los sujetos.

Por este motivo, es crucial utilizar modelos animales que nos permitan realizar experimentos bien diseñados para establecer relaciones causales claras entre la exposición a cannabis en edad adolescente y la adicción a otras drogas en la edad adulta. Los resultados de estos estudios tendrían un valor excepcional a la hora de guiar las decisiones políticas sobre la adopción o no de posturas favorables a la legalización de la marihuana. El cannabis en la adolescencia como puerta de entrada a la adicción a la cocaína: detección de marcadores de vulnerabilidad, proyecto financiado por la Beca Leonardo de la Fundación BBVA pretende dar respuesta a dos preguntas fundamentales.

En primer lugar ¿podemos hablar de un patrón de conducta verdaderamente adictivo en los animales expuestos a cannabinoides durante la adolescencia? Dar respuesta a esta pregunta no es fácil puesto que el verdadero trastorno adictivo no se caracteriza necesariamente por un consumo incrementado de la droga sino por una mayor motivación por el consumo de la misma, la compulsividad en el mismo, la escalada (esto es, un incremento progresivo del consumo y pérdida de control sobre el mismo) y las recaídas (búsqueda de la sustancia tras un tiempo de abstinencia). Todos estos patrones conductualesse consideran rasgos definitorios de la conducta adictiva una vez se ha abandonado el uso controlado de tipo recreativo y van mucho más allá del consumo recreativo de la sustancia que se produce en los primeros momentos de contacto con la misma.

La segunda pregunta que el proyecto tratará de responder es si podríamos identificar a aquellos sujetos que pueden tener más riesgo de ser adictos a la cocaína tras un consumo prolongado de cannabis durante la adolescencia. Para ello, es preciso encontrar algún rasgo o marcador de vulnerabilidad que nos permita identificar a aquellos sujetos que mostrarán una mayor predisposición al consumo o a la adicción a cocaína tras la exposición a THC durante la adolescencia. El proyecto se centrará en dos tipos de marcadores, unos de naturaleza conductual y otros neurobiológicos. Los primeros consistirán en dos rasgos estables de conducta, la reactividad locomotora en un ambiente nuevo (asociada a la búsqueda de nuevas sensaciones) y la ansiedad que se han relacionado con un mayor consumo de cocaína y anfetaminas  o escalada en el consumo de cocaína, respectivamente. El segundo tipo de marcador consistirá en la actividad cerebral en respuesta al consumo de THC el principal agente psicoactivo del cannabis, medida a través de técnicas de neuroimagen.

Este estudio es el primero hasta la fecha que trata de responder de una manera clara y desde una perspectiva experimental a la pregunta de si existe una predisposición a la adicción a una droga tras el consumo de marihuana durante la adolescencia. Esta pregunta es de capital importancia porque es la población adicta y no la que hace un uso más o menos controlado de la droga la que representa el verdadero problema social. El proyecto además tiene una segunda vertiente de prevención que es si cabe más importante, la búsqueda de individuos especialmente vulnerables a los efectos a largo plazo de la marihuana. Si se pudiera encontrar algún marcador conductual o de activación cerebral que nos indicara qué sujetos son los que tienen más riesgo de sufrir los efectos a largo plazo de la marihuana, se podrían enfocar las campañas preventivas de una manera personalizada en la población de riesgoidentificada en función de los datos del presente.

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