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Determinar si los hombres y las mujeres con trastorno bipolar presentan diferencias en la edad de inicio, curso de la enfermedad, número de intentos de suicidio, tasas de comorbilidad y sintomatología.

Los datos fueron recogidos de una muestra de 211 individuos adultos (121 mujeres; 90 hombres) mediante el Diagnostic Interview for Genetic Studies, registros médicos e información adicional proporcionada por los familiares.

No se encontraron pruebas de la existencia de diferencias de género en la mayoría de las comparaciones realizadas. Sin embargo, hubo más hombres que mujeres que comunicaron haber sufrido un episodio de manía al inicio del trastorno bipolar de tipo I. También se observaron, en los hombres, tasas mayores de abuso/dependencia de alcohol, abuso/dependencia de cannabis, juego patológico y trastorno de conducta. Además, los hombres referían con mayor frecuencia haber padecido «problemas conductuales» e «incapacidad de mantener una conversación» durante la manía. Las mujeres mostraron tasas más altas de trastornos de la alimentación comórbidos, cambios de peso y del apetito e insomnio de mantenimiento durante la depresión.

Los hombres y las mujeres resultaron muy similares en lo que se refiere a la sintomatología, edad de inicio del trastorno bipolar y número total de episodios de alteración del estado de ánimo. No obstante, se diferenciaron en el tipo de episodio al inicio y en los patrones de comorbilidad.

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La dismorfofobia, o trastorno dismórfico corporal, puede alcanzar una gravedad importante y originar severas complicaciones, como aislamiento social, automutilaciones, intentos de suicidio e incluso suicidio consumado. La tendencia actual de muchos autores es incluirla dentro de los trastornos del llamado espectro obsesivo-compulsivo.

En la dismorfofobia se distinguen una variante psicótica y una no psicótica, aunque actualmente se tiende a considerar que ambas formas constituyen un mismo trastorno caracterizado por un espectro de insight en el que los pacientes afectados por la forma delirante muestran mayor gravedad.

Presentamos un caso de dismorfofobia con síntomas psicóticos que requirió un ingreso psiquiátrico debido a las graves complicaciones derivadas de este trastorno. Discutimos la presencia de sensaciones táctiles y propioceptivas presentes en algunos pacientes con dismorfofobia y la contribución de éstas al aumento de su malestar.

Por último discutimos la tendencia de los pacientes a ocultar sus síntomas, que hace recomendable interrogar explícitamente acerca de ellos, en especial en grupos de alto riesgo.

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El propósito del actual estudio fue documentar la experiencia con el uso de una nueva formulación bucodispersable (FDT, RemeronSolTab) de la mirtazapina, un antidepresivo de NaSSA, en el tratamiento de pacientes depresivos en la práctica diaria en Suiza.

Se desarrolló una serie abierta, anticipada de observaciones en un total de 1121 pacientes depresivos (>18 años de edad, ambos sexos). La duración del tratamiento era 8 semanas con evaluaciones después de la segunda y octava semana. Las medidas de la eficacia eran el CGI (siete puntos) y las listas de comprobación específicas para los grados de severidad de la ansiedad y las alteraciones del sueño. Al final del ensayo la aceptación (cuestionario de ocho ítems) de la nueva formulación también se registró.

Los resultados mostraron que hubo una mejora altamente significativa (P<0.001) y rápida de la severidad de la depresión, la ansiedad y las alteraciones del sueño en la población completa. Los análisis del subgrupo mostraron que la eficacia del antidepresivo era independiente al género, severidad inicial de la depresión o el tipo de depresión (primer episodio, recurrente, crónica). La mayoría de los pacientes (el 80%) tuvo por lo menos una de las características del FDT y, del 75% de pacientes que tenían experiencia con la formulación convencional, el 50% indicaron estar más de acuerdo con esta nueva formulación. Este artículo documenta la eficacia antidepresiva de la mirtazapina FDT. La nueva formulación encontró buena aceptación por parte de los pacientes. Los resultados también sugieren una probabilidad de mejor conformidad con la mirtazapina FDT. Para acceder al texto completo es necesario suscribirse en la fuente original: http://taylorandfrancis.metapress.com/(bztxbdutof3iv545ftnjwy45)/app/home/journal.asp?referrer=parent&backto=subject,13,27;

El psiquiatra y coordinador de salud mental de Eivissa y Formentera, Gustavo Lucas, en un acto organizado por Deforsam (Defensores

Por ello los especialistas ven imprescindible una campaña preventiva nacional, no sólo sobre el consumo del alcohol, sino de drogas

La mayoría de los expertos comparten la teoría de que los niños que maltratan a sus padres, lo que se

Existen actulmente suficientes pruebas que demuestran la eficacia de las intervenciones dirigidas hacia la reducción de los factores de riesgo y hacia la potenciación de los factores de protección, con el objetivo de prevenir los síntomas psiquiátricos y la aparición de nuevos casos de trastornos mentales.

Las intervenciones macropolíticas para mejorar la nutrición, la vivienda y la educación, así como las dirigidas hacia la reducción de la inseguridad económica, han permitido disminuir la incidencia de los problemas de salud mental.

También se ha demostrado que incrementan el bienestar mental y reducen los síntomas de depresión y el inicio de trastornos de depresión las intervenciones específicas dirigidas hacia la potenciación de la capacidad de resistencia de los niños y los adolescentes a través de intervenciones tempranas dirigidas al logro de una crianza adecuada por parte de sus padres, así como los programas dirigidos hacia los niños con riesgo de padecimiento de trastornos mentales, como los que tienen un progenitor que sufre una enfermedad mental o los que han perdido a sus padres o han sufrido situaciones de desintegración familiar.

Las intervenciones dirigidas hacia los adultos a través de estrategias macropolíticas (como los impuestos sobre las bebidas alcohólicas o la legislación en el ámbito laboral), con el objetivo de apoyar a las personas que muestran signos de trastorno mental, también pueden reducir los problemas de salud mental y las consecuencias sociales y económicas que éstos conllevan.

También se ha demostrado que el ejercicio físico, el apoyo social y la participación comunitaria son medidas que mejoran la salud mental en las personas de edad avanzada.

El sistema público de salud mental se beneficiará a partir de la obtención de evidencias, mediante la aplicación de diferentes métodos de evaluación en los países de recursos bajos, intermedios y altos. La traducción de estas evidencias en medidas políticas y en medidas de práctica clínica requiere la adopción de iniciativas en los ámbitos internacional, nacional y local, como el estímulo a la capacitación, los programas de información, el direccionamiento de la salud mental hacia el ámbito de la salud pública, el fortalecimiento de las infraestructuras y el desarrollo de la responsabilidad comunitario, a fin de que los programas puedan sostenerse.

Los profesionales de la salud mental desempeñan una función importante en la mejora de la evidencia relativa a las medidas de prevención y promoción de la salud mental, en la motivación de las partes implicadas en el desarrollo de programas adecuados y, como profesionales sanitarios, en la implementación clínica práctica de todo ello.

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En la actualidad hay tres abordajes principales para el tratamiento del trastorno límite de la personalidad (TLP): el psicodinámico, el cognitivo-conductual y el de apoyo. Cada uno de ellos presenta diversas variedades específicas; por ejemplo, la psicoterapia centrada en la transferencia (abordaje psicodinámico) o la terapia conductual dialéctica (abordaje cognitivo-conductual).

A pesar de que los conceptos básicos y los métodos en los que se fundamentan estos abordajes son distintos, todos ellos persiguen el alivio de los aspectos sintomáticos que dominan el cuadro clínico desde su inicio y de las dificultades de la personalidad que siguen manifestándose tras la reducción de los síntomas.

El término «tratamiento» implica la actuación sobre los aspectos de mayor gravedad del cuadro de trastorno límite. Estos aspectos se pueden contemplar en una escala jerárquica constituida según el nivel de gravedad, una escala acerca de cuya naturaleza existe un acuerdo de carácter universal.

El terapeuta debe prestar atención, en primer lugar, a los comportamientos de tipo suicida y de automutilación. A continuación, debe abordar cualquier tipo de amenaza que implique la interrupción prematura del tratamiento. En tercer lugar, en orden de gravedad, el terapeuta debe considerar los síntomas no relacionados con el suicidio, como la depresión (leve a moderada), los cuadros de abuso de sustancias, la angustia y otras manifestaciones de ansiedad, y los síntomas disociativos. A menudo, también se debe administrar simultáneamente tratamiento psicofarmacológico para conseguir el control de los principales síntomas, que generalmente se pueden incluir en las siguientes categorías: cognitivo-perceptual, disrregulación afectiva o descontrol impulsivo/conductual.

Finalmente, el terapeuta debe permanecer alerta respecto a cualquier signo de ocultamiento, deshonestidad o tendencias antisociales por parte del paciente, dado que estos signos conllevan un peor pronóstico. En los casos en los que es posible eliminar (en la mayor medida posible) todas estas influencias de carácter perturbador, el terapeuta debe abordar a continuación los síntomas de carácter más leve, como la ansiedad social o la labilidad del estado de ánimo.

A través de este proceso inicial se hacen más evidentes los atributos de los trastornos de la personalidad del TLP, que adquieren una claridad todavía mayor una vez que se consigue la eliminación de los síntomas más graves. Los aspectos abordados hasta entonces en la terapia son sustituidos de manera gradual por los aspectos más intrincados y permanentes de la personalidad: rabia inadecuada, agresividad, manipulación, exigencias y demandas, celos, razonamientos de tipo «todo o nada» y actitudes extremas (idealización/devaluación) que acompañan a estos razonamientos, rasgos masoquistas, etc.

En las circunstancias ideales, el paciente con TLP puede ser «modulado» hasta alcanzar un funcionamiento más adecuado, siempre y cuando sea posible controlar de manera adecuada los aspectos más agudos de la personalidad. La psicoterapia, tanto individual como de grupo, representa la principal intervención terapéutica, que se plantea los siguientes objetivos: integración psíquica, desarrollo de habilidades y el fomento, a largo plazo, del interés por la amistad, la elección de pareja y el trabajo.

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Muchas mujeres con depresión tienen un historial de comportamiento antisocial, pero las investigaciones de la depresión materna no han comprobado si esto tiene implicaciones para los niños de madres depresivas. Este estudio comparó las consecuencias del desarrollo y el entorno del cuidador proporcionado a los niños de madres con depresión, con o sin un historial de conducta antisocial.

En el Estudio Longitudinal de Gemelos con Riesgo Ambiental, un estudio representativo nacionalmente de 1.106 familias, se administró a las madres la Entrevista Diagnóstica para el Trastorno Depresivo Mayor y se les entrevistó sobre los síntomas de trastornos de personalidad antisocial en el curso de su vida. Las madres y los profesores proporcionaron información respecto a los problemas de comportamiento de los niños con edades comprendidas entre los 5 y 7 años. Los autores valoraron la calidad del entorno del cuidador mediante los informes maternos y las observaciones del entrevistador.

Comparados con los niños de madres con depresión solamente, los niños de madres depresivas y comportamiento antisocial, presentaron niveles significativamente más altos de comportamiento antisocial e índices de trastorno de conducta DSM-IV, incluso después de que los autores controlaron los números de síntomas y la cronicidad del trastorno depresivo mayor materno. Los niños de madres antisociales y depresivas tenían en un alto riesgo de experimentar múltiples abusos en el cuidado, incluyendo el maltrato físico, altos niveles de hostilidad materna, y exposición a violencia doméstica.

Si se ignora la re-ocurrencia de un historial antisocial en madres con depresión, podría ensombrecer significativamente los riesgos significativamente elevados en el desarrollo infantil. Los médicos que tratan la depresión en mujeres, deberían estar enterados de que los niños de madres antisociales y con depresión constituyen un grupo de riesgo extremadamente alto para un inicio prematuro de psicopatología.

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Esta es una de las principales conclusiones que se extrae del estudio “Hábitos de los españoles ante la disminución del ritmo sexual”, un estudio realizado a nivel nacional, durante el último trimestre de 2005, con una muestra de 2.000 individuos en toda España.

La disminución de la frecuencia se sitúa en primer lugar siendo mencionada por un 44% de los individuos. A continuación se sitúa una menor capacidad de recuperación, con un 28%, y menor rigidez en la erección, apetencia y rutina, con un 21 en cada caso.

El estudio concluye además que un 27% de la población masculina en España (1.841.061 individuos) en el intervalo de edad estudiado (entre 40 y 65 años) tiene dificultades de erección.

Por otra parte, el 74% de los individuos considera que el empeoramiento en su vida sexual se debe a la edad, como principal causa, seguido del estrés, mencionado por el 51% y un problema psicológico, para el 37.

Estos datos corroboran que son muchos los hombres que se niegan a hablar de sus problemas de erección o buscar soluciones. De hecho, se estima que en todo el mundo hay 152 millones de varones que padecen, en alguna medida, esta alteración, de los que sólo el 15-20% reciben tratamiento.

Además, el estudio muestra que los individuos acuden al médico mayoritariamente cuando creen que su disfunción sexual está producida por causas orgánicas. En estos casos la preocupación es mayor que cuando se cree que puede ser psicológica y por lo tanto, acuden al médico para recibir diagnóstico y tratamiento.

La psoriasis es una enfermedad que afecta al 2% de la población mundial. Se manifiesta por la afectación de la piel por placas induradas, fundamentalmente localizadas en codos y rodillas pero puede afectar a cualquier parte del cuerpo. Las lesiones de la piel tienen una importante repercusión en las actividades diarias de la persona afectada y, según las estadísticas de la Fundación Nacional de la Psoriasis, el 75% de los afectados refiere un empeoramiento en su calidad de vida, relacionándose con un riesgo elevado de trastornos psiquiátricos, absentismo laboral y pérdida de productividad.

Un grupo de estudio americano ha evaluado la eficacia de distintos modelos para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren psoriasis y los factores que determinan el riesgo de trastornos psiquiátricos en personas que sufren psoriasis.

En el trabajo han participado 127 personas afectadas por esta enfermedad. Según los resultados, el 9,7% admitió que desearía estar muerto, y el 5,5% había realizado algún intento autolítico. Estos trastornos son más frecuentes en las personas más jóvenes, con un nivel económico y cultural inferior, y en aquellas personas que sufren brotes más graves de psoriasis.

El apoyo psicológico y, en determinados casos, el tratamiento farmacológico es fundamental para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen psoriasis.

Investigaciones previas en varones señalan que de media, un número superior de hermanos mayores está asociado con más probabilidad de que el individuo sea homosexual. Este fenómeno se conoce como efecto fraternal del orden de nacimiento.

En el estudio actual, los investigadores comenzaron por determinar si este efecto era debido a razones psicológicas, como vivir con hermanos varones de más edad, o por un mecanismo biológico. Estudiaron a cerca de 1.000 hombres heterosexuales y homosexuales de Canadá, que tenían o hermanos varones biológicos o no biológicos (adoptados o hermanastros).

En el estudio desarrollado en la Universidad Brock en Saint Catharines (Canadá) y que se publica en la revista “Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)”, los investigadores se plantearon que si la crianza o los factores sociales subyacían al efecto fraternal del orden de nacimiento entonces la cantidad de tiempo en el que un hombre es criado con hermanos mayores debía ser un elemento que predecía sus preferencias sexuales.

Según los científicos, sólo el número de hermanos biológicos, independientemente de si se habían criado juntos, era importante para predecir si un varón más joven era propenso a ser homosexual o heterosexual. Otros predictores como el tiempo de crianza con hermanos mayores o el número de hermanos mayores no biológicos no se asoció con la orientación sexual del hermano más pequeño.

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Según la hipótesis del estrés oxidativo, la patogenia de algunas enfermedades se relacionaría con el exceso de producción de sustancias prooxidantes (radicales libres, metales de transición), el déficit de mecanismos de defensa contra la oxidación, o ambos factores. El estrés oxidativo se ha implicado en la patogenia del envejecimiento cerebral y de algunas enfermedades neurológicas, incluida la enfermedad de Alzheimer (EA).

En los últimos años se han presentado numerosos datos que parecen sugerir un posible papel del estrés oxidativo en la patogenia de la EA. Éstos incluyen la demostración de un aumento de los procesos oxidativos de lípidos, proteínas y ácido desoxirribonucleico, alteraciones en las concentraciones de algunos factores prooxidantes y antioxidantes en el cerebro y en otros tejidos, alteraciones de la función mitocondrial y del papel del amiloide y su proteína precursora en los procesos oxidativos en modelos experimentales (cultivos de neuronas corticales y animales transgénicos).

Existen muchos estudios que muestran un aumento del estrés oxidativo en el cerebro de los pacientes con EA, si bien su posible papel en los procesos patogénicos de la misma es controvertido.

Para acceder al texto completo es necesario registrarse de modo gratuito en la fuente original: http://www.revneurol.com/portal.asp

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Se dispone de escasa información sobre las características clínicas asociadas al riesgo de recurrencia en los pacientes con trastorno bipolar que reciben el tratamiento estipulado en los protocolos terapéuticos vigentes. Los autores examinaron las características relacionadas con el riesgo de recurrencia.

Los autores examinaron, prospectivamente, los datos de una cohorte de pacientes con trastorno bipolar que participaban en el estudio multicéntrico Systematic Treatment Enhancement Program for Bipolar Disorders (STEP-BD) de 24 meses de duración. En los individuos que presentaban síntomas al inicio del estudio pero que se recuperaron posteriormente, se examinó el tiempo de recurrencia de manía, hipomanía, estado mixto o de un episodio depresivo con la regresión de Cox.

De los 1.469 participantes sintomáticos al inicio del estudio, 858 (58,4 %) se recuperaron posteriormente. Durante los 2 años de seguimiento, 416 (48,5 %) de estos individuos experimentaron recurrencias, siendo más del doble los individuos que desarrollaron episodios depresivos (298, 34,7 %) que los que desarrollaron episodios maníacos, hipomaníacos o mixtos (118, 13,8 %). El tiempo que tardó el 25 % de los individuos en experimentar un episodio depresivo fue de 21,4 semanas, y de 85 semanas el tiempo que tardó el 25 % de los individuos en experimentar un episodio maníaco, hipomaníaco o mixto. La presencia de síntomas maníacos o depresivos residuales, una vez recuperado el paciente, y el porcentaje de días con depresión o ansiedad durante el año precedente se relacionaron, significativamente, con un menor tiempo de recurrencia depresiva. La presencia de síntomas maníacos residuales, una vez recuperado el paciente, y el porcentaje de días con un estado de ánimo elevado durante el año precedente se relacionaron, significativamente, con un menor tiempo de recurrencia maníaca, hipomaníaca o de un episodio mixto.

Las recurrencias fueron frecuentes y se relacionaron con la presencia de síntomas residuales del estado de ánimo en la primera fase de recuperación. Centrar el tratamiento de mantenimiento en los síntomas residuales podría constituir una buena oportunidad para reducir el riesgo de recurrencia.

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Documento en castellano que incluye la definición, el cuadro clínico y el tratamiento de la psicosis.

Documento en castellano que incluye la epidemiología, las causas y los síntomas de la esquizofrenia.

Antecedentes
Existen datos longitudinales escasos sobre la ocurrencia de síntomas psicóticos en la población en general.

Objetivos
Estimar la incidencia de, y factores de riesgo para, los síntomas psicóticos auto-reportados en Gran Bretaña.

Método
Se utilizaron los datos del seguimiento de dieciocho meses de una encuesta nacional. Los casos de incidentes fueron aquellos que endorsaron uno o más aspectos del cuestionario de investigación de psicosis durante el seguimiento, pero no al inicio de la investigación. Se examinó la asociación entre los factores registrados al inicio de la investigación y los síntomas auto reportados del incidente.

Resultados
Durante el seguimiento, un 4.4% de la población en general reportó síntomas psicóticos. Seis factores estuvieron asociados de manera independientemente a éstos síntomas: el vivir en un área rural; tener un grupo de ayuda primario pequeño; eventos de vida más adversos; fumar tabaco; síntomas neuróticos; y consumir alcohol de manera dañina.

Conclusiones
Un porcentaje pequeño pero no insignificante de la población de Gran Bretaña reportó síntomas psicóticos durante 18 meses. Los factores de riesgo para los síntomas psicóticos mostraron algunas similitudes con los factores de riesgo para la esquizofrenia, pero también había algunas diferencias llamativas. No queda clara la relación entre tales factores de riesgo y los factores que perpetúan los síntomas psicóticos.

Para acceder al texto completo es necesario suscribirse en la revista http://bjp.rcpsych.org/

La revista “Proceedings of the National Academy of Sciences” (PNAS) publica los resultados de un estudio desarrollado por científicos de la Universidad de Tsukuba (Japón) donde se plantea una regulación clave de la conducta sexual femenina al bloquear el funcionamiento del estrógeno en un lugar específico del cerebro de ratones hembra.

Los investigadores utilizaron una tecnología genética conocida como ARN de interferencia (ARNi) para bloquear específicamente la expresión del receptor de estrógeno en un único lugar del cerebro, el núcleo ventromedial del hipotálamo.

Los ratones hembra tratados usando este método desarrollaron características destacadas en su conducta sexual. Estas hembras dejaron de ser receptivas a los machos y mostraron un rechazo agresivo ante los intentos masculinos de apareamiento.

El estudio demuestra que el ARN de interferencia puede ser utilizado para revelar los genes y las redes neurales que participan en funciones cerebrales complejas como la conducta sexual y sugiere que este método de silenciamiento genético podría utilizarse para el desarrollo de terapias en ciertas enfermedades neurológicas.

Para acceder al texto completo es necesario suscribirse en la fuente original: http://www.pnas.org/

Diferentes estudios epidemiológicos han relacionado los consumos de alcohol y tabaco con los genes. Así se sabe que la frecuencia de consumo de estas drogas en gemelos es muy similar. También hay estudios animales que inducen a pensar que estos abusos tienen un sustrato genético: es decir, que existen personas predispuestas genéticamente a fumar y a beber.

Según los resultados de un estudio realizado con ratas modificadas genéticamente, y publicado en la revista “The Journal of Neuroscience”, la vulnerabilidad al consumo del tabaco y a beber en exceso podría estar influida por los mismos factores genéticos.

Para ello los autores utilizaron ratas modificadas genéticamente en dos sentidos: unas con adicción al alcohol y otras a las que no les gustaba. Todos los animales fueron entrenados para que se autoinyectaran nicotina o cocaína. Después se les dejaba que libremente se inyectaran cuando ellas quisieran.

Se comprobó que las ratas que tenían adicción al alcohol se administraban dos veces más nicotina que las que no lo tenían. Sin embargo, no hubo diferencias en el consumo de cocaína en los dos grupos de roedores.

“Nuestros hallazgos sugieren que el factor genético que subyace al consumo del alcohol de las ratas modificadas genéticamente, contribuye también a la adicción a la nicotina”, comenta el Dr. Le, uno de los autores del estudio e investigador del Centro de Adicción y Salud Mental de la Universidad de Toronto (Canadá).

Además, parece que la predisposición al consumo del alcohol puede inducir a tomar nicotina y viceversa. De hecho, las ratas que tienen adicción al alcohol presentan más predisposición a ingerir de nicotina incluso antes de haberse expuesto a la bebida.

Para acceder al texto completo es necesario suscribirse en la fuente original: http://www.jneurosci.org/

El grueso de la investigación sobre intervenciones familiares se centra en la evaluación de su eficacia para reducir las recaídas psicóticas, siendo muy escasos los trabajos donde se analiza su capacidad para reducir la morbilidad del cuidador principal a lo largo del tiempo.

Se llevó a cabo un estudio de seguimiento a 5 años de una cohorte de cuidadores informales de personas diagnosticas de esquizofrenia que en su día participaron en un ensayo empírico con asignación aleatoria a dos abordajes terapéuticos.

El 87,7 % de los cuidadores principales son mujeres y tienden a hacerse cargo de pacientes más crónicos e inactivos que los hombres (p< 0,041). Más del 55 % de los cuidadores principales obtuvieron puntuaciones elevadas en el Cuestionario General de Salud (GHQ), siendo las mujeres las que presentaron una mayor repercusión emocional en comparación con los hombres. La reducción de la morbilidad fue progresiva a lo largo del tiempo (medias en el GHQ: 8,1 antes de la intervención, 6,9 al finalizar la misma y 4,6 a los 5 años), aunque sólo llegó a alcanzar significación estadística al considerar todo el período, es decir desde el inicio hasta el final del seguimiento. Una intervención familiar de duración limitada seguida de un grupo de apoyo reduce la morbilidad del cuidador de forma progresiva, llegando a ser significativa a los 5 años, sin que esta reducción esté asociada al tipo de encuadre o a la presencia o ausencia del paciente. Se discuten las implicaciones clínicas, así como la necesidad de un reparto más equitativo de la carga y de los riesgos. Para acceder al texto completo es necesario suscribirse en la fuente original: http://www.stmeditores.com/Generalitats/fStm.php?Mw%3D%3D&ZmZhc2NpY3Vsbw%3D%3D&MTg%3D&NzQx